Las sucesiones en el imperio de los incas

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LAS SUCESIONES INCAICAS

LAS SUCESIONES EN EL IMPERIO DE LOS INCAS

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El Tahuantinsuyo propiamente fue sólo la etapa imperial de los incas; apenas 94 años desde Pachacútec hasta Atahualpa. De mayor duración fue el periodo curacal, época en que los incas estuvieron circunscritos sólo al territorio cusqueño. En este contexto, el “sistema sucesorio” experimento cambios, ya sea en los años de confederación cusqueña, así como en los de expansión imperial. Lamentablemente, muchos han sido los obstáculos para comprender cabalmente la organización política de los incas. Uno de ellos, los funcionarios españoles del siglo XVI, quienes presentaron intencionalmente la sucesión de autoridades incaicas como un proceso caótico e injusto; esto para deslegitimar el orden tahuantinsuyano y así justificar la conquista. Tómese en cuenta que bajo el gobierno del virrey Toledo, se elaboro una historia de los incas, donde estos aparecían como tiranos, opresores de los curacas locales o pueblos asimilados. Es por ello que, frente a este orden injusto, la corona española, podía atribuirse el derecho de nombrar nuevos curacas para estos territorios.

 

A pesar de todo, las crónicas españolas son variadas, y es posible reconstruir una historia veraz de los incas; esto gracias a los numerosos testimonios recogidos durante y después de la conquista.  Estos documentos de época, por ejemplo, dan cuenta de la complejidad de las sucesiones en el poder entre los incas, así como permiten deducir las tergiversaciones que existen sobre este asunto.

 

Sucesiones incaicas

 

La etnohistoriadora María Rostworowski, ha descrito numerosos sistemas sucesorios aplicados entre los pueblos andinos; pero cuya comprensión exige el olvidar los tradicionales sistemas de sucesión europeos (primogenituras y mayorazgos), dado que corresponden a esquemas totalmente ajenos a la mentalidad andina. Lamentablemente este hecho fue soslayado por los cronistas de la época, y por ello es prudente tomar en cuenta que: debemos analizar las referencias suministradas por las crónicas, en lo posible con una visión andina, no europea. Esto no se debe a una postura antiespañola, sino simplemente a una comprensión de que lo andino y lo hispano poseen tradiciones muy particulares y distintas (1). Recuérdese que en este sentido, igualmente absurdo seria pretender estudiar la historia europea desde una óptica andina.

 

Algunos cronistas del siglo XVI, dieron por sentado que en el incario, heredaba la mascaipaicha el primogénito. Sin embargo debemos recordar que esta creencia, divulgada en Europa sobre todo por Garcilaso de la Vega dentro de los Comentarios Reales, obedece a la imperiosa necesidad del cronista de ajustar los hábitos sucesorios incaicos (de tipo matrilineal), a una realidad donde la sucesión patrilineal era predominante.

 

La revisión de la literatura sobre tema: las sucesiones incaicas; permite comprobar que existen tres modalidades explicativas:

 

  1. La sucesión incaica europeizada
  2. La sucesión incaica meritocrática
  3. La sucesión incaica generacional

 

El investigador Hernández Astete, describe este hecho del siguiente modo: De un lado, está aquella que entiende la información de las crónicas andinas textualmente y presenta una visión de la sucesión incaica que incorpora a los Andes los lineamientos de la sucesión dinástica europea de la época. En esta postura intervienen -entre otros- los conceptos de bastardía, legitimidad y primogenitura. De otro lado, se ha desarrollado otro planteamiento que pretende ser más crítico con las fuentes y plantea una estructura alternativa. Así, desde la Etnohistoria, la tesis de la “habilidad” para gobernar ha cobrando fuerza como uno de los lineamientos principales en el tema de la sucesión incaica (…) la sucesión del poder a los hermanos del gobernante parece ser previa al paso del mismo a la siguiente generación (2).

 

A continuación describiremos los aspectos fundamentales para entender la sucesión en el poder del incario.

 

La sucesión incaica como espejo europeo

 

Esta se inspira principalmente en los Comentarios Reales de los Incas. En esta obra, Garcilaso presenta dos dinastías (hurin y hanan) así como una lista real de 14 incas (Cápac Cuna). Es la explicación más difundida en las escuelas por ejemplo. Las sucesión incaica es directamente de padre a hijo (inca-auki, este último traducido por Garcilaso como “infante”) y se transmite en general la idea del incario como una monarquía similar a las de la Europa del siglo XVI. Esta versión tiene el defecto además de perpetuar la idea un imperio que sólo tuvo 14 incas. Hecho que ha sido totalmente descartado por María Rostworowski, quien apunta que entre los incas, cuando un gobernante no era digno, era borrado de la memoria histórica del imperio. Tal es el caso de Inca Urco, corregente de Viracocha.

 

Algunos cronistas por ejemplo, consideraron a Huáscar como primogénito de Huayna Cápac, y por lo tanto poseedor de plenos derechos en la sucesión; y juzgaron la rebeldía de Atahualpa como una prerrogativa en su calidad de heredero de un inexistente reino de Quito. En otras palabras, dieron una explicación europea a la lucha entre los aukis (derecho de primogenitura vs. alta nobleza local). María Rostworowski, señala que cronistas como Diego de Molina, Estete y López de Gómara, tuvieron muy escaso conocimiento del mundo andino, y por lo tanto leyeron las circunstancias según su propio criterio hispano del siglo XVI. Recordemos finalmente, que en el caso de Garcilaso, este fue descendiente de la aristocracia incaica (línea materna), y en su calidad de asimilado, tuvo mucho interés en presentar el gobierno de los incas como algo cercano a la noción de sociedad civilizada imperante en la Europa de su época.

 

Cápac Cuna  (lista real de incas)

 

Dinastía Hurin Cuzco (Bajo Cuzco)

Dinastía Hanan Cusco (Alto Cuzco)

 

  1. Manco Cápac Jefe poderoso
  2. Sinchi Roca Demasiado poderoso
  3. Lloque Yupanqui zurdo memorable
  4. Mayta Cápac donde esta el poderoso?
  5. Cápac Yupanqui Perdurable, poderoso
  1. Inca Roca Ser luminoso
  2. Yahuar Huacca El que llora sangre
  3. Wiracocha Salvador del imperio
  4. Pachacútec Transformador del mundo
  5. Inca Yupanqui (Amaru Yupanqui)
  6. Túpac Inca Yupanqui Resplandor luminoso
  7. Huayna Cápac Mozo poderoso
  8. Huáscar Cadena de oro
  9. Atahuallpa

 

El “príncipe” Amaru Yupanqui fue destituido por el inca Pachacútec y reemplazado por su hermano Túpac Inca Yupanqui. Garcilaso, comete otra “confusión intencional” en sus Comentarios Reales, al insertarlo en su lista o cápac cuna y presentarlo como padre del famoso inca navegante, Túpac Inca Yupanqui.

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“virtuoso y competente”

 

En tiempos tempranos, muchas veces el mando cusqueño recaía sobre algún guerrero de valor y habilidad sobradamente demostrada: los sinchis o jefes militares. En ese sentido no se diferenciaba de las costumbre de muchos curacazgos del territorio andino. Está demostrado por ejemplo que en señoríos como los de Chincha y Rímac, se estableció como norma el elegir señor o jefe, al más “virtuoso y competente”. Posteriormente, cuando los incas ejercieron su control sobre todo el ande central, fueron ellos los responsables de nombrar a los nuevos curacas o caciques. Para la designación de las nuevas autoridades, no se tomaba en cuenta si era primogénito del curaca anterior o allegado suyo, sino que tuviese “buen entendimiento” así como habilidad y suficiencia. En cuanto al gobernante directo del imperio, era imprescindible que el auki o sucesor elegido (provisionalmente) por el inca, convenciera a través de sus acciones, de su capacidad gobernar y conquistar.

 

Por otro lado, la inexistencia de derechos de primogenitura, es una característica de los pueblos del antiguo Perú; tal fue el caso del señorío de Piura, donde todos los hijos e hijas del curaca podían aspirar al poder. Sobre esto último es interesante recordar que las crónicas españolas mencionan la existencia en la costa norte, de  mujeres curaca (hecho que originó gran admiración entre los conquistadores), quienes eran llamadas “Capullanas”. Este hecho, sumado a la enorme influencia que tuvo la Coya en las sucesiones incaicas, demostraría lo cuestionable y erróneo que es hablar de patriarcados absolutos en el mundo andino.

 

Corregencia o correinado

 

Los cronistas señalan que en el Cusco, los incas ante las grandes dificultades para la transmisión del poder, implantaron un sistema de “corregencia” o “correinado”. El inca a diferencia de los reyes europeos, designaba entre los hijos de las coyas principales un sucesor provisional, quien compartiría labores de gobierno, administración y conquista de los pueblos. Rostworowski, afirma que las intrigas, pactos y guerras fratricidas por alcanzar el poder, se reducirán gracias a la aparición de este sistema, el cual fue introducido por Inca Roca, quien asocia a su gobierno al auki Yahuar Huaca, logrando así eliminar las luchas por el poder, dado la existencia ahora de un sucesor legítimo. Sin embargo, si bien la implantación del sistema de correinado significo el fin de las antiguas pugnas, también dio inicio a otras.

 

Según la tradición incaica, “Pachacútec”, quien fuera aclamado inca tras la derrota de los chancas en la batalla de Yawarpampa, designó como corregente, a su hijo Amaru Yupanqui; sin embargo, este pronto será reemplazado por su hermano menor, Túpac Yupanqui (3). Esto habría obedecido a que este príncipe, a diferencia de Amaru Yupanqui, si demostró mayores aptitudes para la guerra y las campañas de expansión (requisito importante para los señores incas). A pesar de ello, Amaru Yupanqui nunca dejo de ocupar un alto rango en el imperio, al punto que Garcilaso lo incluye en su lista real de incas o cápac cuna.

 

Últimas sucesiones incaicas

 

Inca gobernante

Corregente-sucesor

Sucesor definitivo

 

Inca Viracocha Inca Urco Cusi Inca Yupanqui (Pachacútec)
Pachacútec Amaru Túpac Inca Túpac Inca Yupanqui
Túpac Inca Yupanqui Cápac Huari Huayna Cápac
Huayna Cápac Ninan Cuyochi Huáscar

Cabe destacar que en el caso de Ninan Cuyochi, su sucesión no fue posible por su temprana muerte a causa de la viruela propagada en América por la presencia hispana.

 

La “diarquía” o dualidad del mando

 

Un elemento complejo en este escenario es la existencia de dos grupos principales en el Cusco: los Hanan y los Hurin. El cronista Sarmiento de Gamboa, señalaba la presencia de dos candidatos a sapa inca, uno hanan y otro hurin, asociando el primero a las conquistas fuera del Cusco, y el otro a la administración del Cusco. Esto constituiría una suerte de “diarquía”, difícil de entender para los conquistadores españoles. Hernández Astete, indica que solo existe un solo un trabajo destinado íntegramente a resolver la pregunta en torno a la sucesión incaica. Este corresponde a la historiadora Liliana Regalado de Hurtado, quien basada en la obra del cronista Juan de Betanzos, señala dos cuestiones primordiales: “Por un lado, la habilidad de las madres para hacer que uno de sus hijos se convierta en el inca. Por otro, la necesaria aprobación divina que vendría apoyada por la ceremonia de la callpa, y de una serie de procesos rituales que tendrían la misión de elegir al candidato de peso para hacerse con la borla como un mecanismo de manifestación de la posición de la élite acerca de los distintos candidatos”.(4)

 

La autora destaca además un complejo proceso sucesorio, caracterizado por las siguientes etapas:

 

a)    Manifestación de señales divinas a favor de uno de los candidatos.

b)    Capacidad del futuro inca para obtener el control de los recursos del área.

c)    Incremento de la élite a partir de la celebración de convenientes matrimonios.

d)    La asociación con un grupo importante de la élite.

e)    Dominio territorial expresado en las conquistas realizadas por el aspirante a la borla colorada.

 

Regalado de Hurtado, considera también, las actividades rituales asociadas a la toma de mando, como: la celebración de las exequias del inca, la realización de un baño ritual antes de asumir el mando, y la reconquista ritual del Cuzco (y su reordenamiento).

 

Las élites o panacas reales

 

Las investigaciones sobre este tema, ponen mucho énfasis en la participación de las élites en la definición de las sucesiones. Las familias reales o panacas, a través de matrimonios entre los nobles, legitimaran aspiraciones y alianzas firmes. Aquí es donde destaca la figura de las coyas o esposas reales, quienes definen a través de su origen o procedencia el prestigio de un aspirante a ser inca. Un auki garantizaba su nombramiento como sucesor por el apoyo de la panaca de su esposa; así como por el nuevo matrimonio que establezca más adelante con otra coya procedente de una panaca más importante. Cabe anotar además que era importante que el inca tomara esposas secundarias tanto entre los hanan y los hurin Cusco, por equilibrio y distribución del poder. El rol socio-político de las mujeres era entonces esencial en las estructuras de poder incaico. Tanto como madre, esposa y hermana (5).

 

Hernández, subraya el hecho de que el futuro inca buscaba aliados a través de la celebración de matrimonios al interior de la élite cuzqueña. Para ello menciona el caso de Huayna Cápac, citado por el cronista Santa Cruz Pachacuti:

 

pretende casarse con su segunda ermana

carnal llamada Mama Coca, el qual su

ermana no consiente el cassamiento, y

por su ermano visto aquello, les maltrata

y pretende hazer fuerça, y no los puede

assí por ruegos y amenazas. Entonces va

con ofrendas al cuerpo de su padre a pedir

que les “las diese por mujer” y el muerto

nunca responde (Pachacuti

1993:246).

 

Como es obvio, en el mundo andino, la muerte tiene significados distintos a los occidentales. Dentro de la sociedad incaica era común el culto a los ancestros. Este se expresaba en la preservación o momificación del cuerpo del inca (mallqui), la conservación de este en su palacio, la consulta o interpretación permanente a su voluntad, así como su participación en ceremonias o fiestas. No es de extrañar entonces, que una panaca real, rechazara una oferta matrimonial aduciendo la voluntad del ancestro, y disimulando así su deseo de establecer otra alianza.

 

Finalmente, Liliana Regalado de Hurtado plantea la hipótesis de la existencia de una doble Diarquía entre los incas. La primera diarquía, conformada por los incas Hurin-Hanan; y la segunda, integrada por una generación posterior a la primera y de menor rango que los anteriores. Por lo tanto, la segunda diarquía no estaría totalmente consolidada y se vincularía a una suerte de “sistema de entrenamiento”, donde los futuros incas demostraban sus habilidades para hacerse con el poder (Hernández Astete: 2012).

 

Las sucesiones generacionales

 

Rostworowski, señala que en el señorío de Lambayeque, el valle del río Chillón, Lurín y otros curacazgos, destacaron las “sucesiones generacionales”, es decir la transmisión del mando de hermano a hermano antes de pasar a los hijos. El poder así podía ser asumido sucesivamente por los hermanos del gobernante fallecido, hasta pasar a alguno de sus vástagos. Sin embargo, la autora aclara que entre los incas todo indica que la herencia sólo pasaba al hijo de la hermana (esposa o coya).

 

La investigadora Concepción Bravo, analizó la descendencia y la sucesión del Inca Huayna Cápac, y para ello se basó en la obra del cronista Agustín de Zárate, de la cual extrae que: cuando un rey moría no era ninguno de sus hijos quien le sucedía inmediatamente, sino el mayor de sus hermanos. Después de la muerte de éste la sucesión retornaba al hijo mayor del rey precedente, y de éste a su hermano, después de este hermano al hijo mayor del anterior y así sucesivamente (Bravo 1976:108). Lo cierto es que tema sucesorio combinaba múltiples posibilidades: origen, alianzas, mérito, etc. Y a partir de Huayna Cápac, se introducirá al parecer, el factor generacional de sucesión. Un caso claro, es el de los incas de Vilcabamba donde a Manco Inca, lo reemplazan sus hijos: Sayri Túpac, Titu Cusi Yupanqui y Túpac Amaru I.

 

Finalmente, Hernández, indica que: “El sistema incluía el reemplazo de los gobernantes Hanan y Rurin cuando la edad de los gobernantes había llegado a un punto en el que era mejor que abandonaran el ejercicio cotidiano del poder. Por esto, existía una suerte de periodo de prueba en el que los aspirantes hacían valer sus derechos demostrando su habilidad para gobernar, prefiriéndose a los hijos del inca en la coya que a los otros. Ello se realizaba tomando en cuenta que eran considerados como hijos del inca todos los integrantes de la más alta nobleza incaica pertenecientes a una determinada generación. Como es evidente, y como nos hace pensar la información colonial, ante la ausencia de herederos de esta, podía hacerse con la borla alguien de rango inferior (un hijo del inca en una mujer de la nobleza provincial, por ejemplo), como en el caso de Paullu Inca. Evidentemente, en la consolidación de un candidato como inca intervenían –además de los criterios de “derecho” mencionados– aquellos que correspondían a la llamada “habilidad” para gobernar y en la que intervenían tanto la aprobación del grupo mostrada en la celebración de múltiples rituales, como las convenientes alianzas que estos pudieron hacer con los linajes de su madre y esposa” (6).

 

Fecha

Sucesiones generacionales incaicas

 

1527-1549

Ninan Cuyochi

Huáscar

Atahualpa

Túpac Huallpa (Toparpa)

Manco Inca

Paullu Inca

1550-1572

Sayri Túpac

Titu Cusi Yupanqui

Túpac Amaru I

Un aspecto sumamente interesante es relación entre Paullu (colaborador de los españoles), y su hermano Manco (principal líder de la resistencia), quienes a pesar de estar en bandos contrarios, actuaron conociendo lo que hacía uno y otro estando siempre en contacto. Según Ximena Medinaceli, pudo estar funcionando, bajo condiciones dramáticas, la famosa diarquía inca propuesta por estudiosos como Zuidema y Duviols (7).

 

Conclusiones

 

Los conflictos por el poder constituyen lo común y no lo excepcional en las sociedades. Los incas durante su evolución de curacazgo a imperio, experimento diversas pugnas sucesorias; cuyo punto más alto, quizás haya sido, la guerra civil entre Huáscar y Atahualpa. Estas situaciones de “anarquía” (presentadas así por los documentos toledanos), sin embargo van de la mano con modalidades que brindaron más o menos estabilidad a la transferencia del poder político. La instauración de la corregencia, la diarquía (hanan-hurin), la legitimidad de la coya y su panaca, la sucesión generacional, así como los elementos religiosos o ceremoniales; demuestran la existencia de un estado complejo, donde el primer error para su comprensión sería mirarlo bajo un esquema dinástico europeo.

 

Sobre el tema de los incas, predominan muchas ideas equivocadas, simplificaciones exageradas y difusión limitada de los trabajos de investigación actuales. La historia garcilasista es hegemónica y la enseñanza que se brinda en las escuelas es la mayor evidencia de ello. Es imperiosa la necesidad de desmitificar a los incas e historizarlos mejor. Abandonar patrones europeos u occidentales y aproximarnos mejor a la mentalidad andina.

 

Notas:

 

(1)   María Rostworowski, Historia del Tahuantinsuyu. IEP, Lima 1999. Según la autora, la ausencia de leyes específicas sobre la herencia del poder, fue la causa principal para el estallido de conflictos entre los incas, provocando que las panacas reales negociaran o se enfrascaran en duras luchas.

(2)   Francisco Hernández Astete, La sucesión entre los incas. Chungara, Revista de Antropología Chilena, Volumen 44, Nº 4, 2012. Pág. 655.

(3)   Todo parece indicar que Cusi Yupanqui (luego llamado Pachacútec), no fue hijo de Viracocha. Su nombramiento fue algo excepcional, una aclamación popular y el resultado del rechazo de los nobles cusqueños a Inca Urco (corregente de Viracocha), quien mostrara cobardía ante el ataque del poderoso pueblo guerrero de los chancas.

(4)   Hernández, Op.cit., p. 656

(5)   Entre los incas la herencia pasaba al hijo de la hermana del soberano, o sea la Coya (esposa real), la que poseía a su vez también ascendencia divina (y por ende un elemento legitimador para el futuro candidato a la borla imperial). Nótese que al hablar de Coya, no necesariamente se alude a la hermana de padre y madre del inca, sino también a una posible media hermana, prima o mujer de su linaje. La palabra quechua panaca, proviene de pana (hermana), lo que nos lleva nuevamente a la idea de lo determinante que fue la Coya y las panacas reales (siempre exógamas y matrilineales) en la designación del nuevo gobernante de los cuatro suyos.

(6)   Hernández, Op.cit., p. 665

(7)   “… está en curso el derrumbe del imperio incaico. Por tanto, la actuación de Paullu y su relación con su hermano sufren un proceso de transformación en el que encontramos —sin embargo— una constante: Paullu y Manco mantienen una relación de respeto y están pendientes uno del otro sin llegar nunca a una ruptura, actuando como si se tratara de un poder en cierto modo compartido. Obviamente los restos de un antiguo poder y bajo el dominio de otro superior. Hemos partido de la constatación que Paullu fue coronado como Inca, pero como solamente de uno de los suyos del imperio y hemos podido seguir la relación con su hermano desde este momento. Entonces se lo observa actuando con gran autoridad aunque subordinado a Manco. Luego se evidenciará su estrecha relación con la zona del Collasuyu, justamente el lugar último de la resistencia inca, fuera de Vilcabamba, por supuesto. De este modo en la historia que se puede seguir en cuatro momentos de la vida de Paullu, ligados al de la Conquista, encontramos que su actuación pasó de un total apoyo a su hermano Manco en el Cusco y objeto de la confianza de éste cuando fue enviado al Collasuyu con Vilac Umu, a una actitud de prudencia frente al conquistador y a su poderío bélico. Parece entonces que Paullu marca su independencia frente a su hermano que no se aprecia cuando estaban juntos en el Cusco. Sin embargo, si bien por un lado Paullu trata de mostrarse lo más fiel posible a los españoles, nunca deja de mantener viva la posibilidad de una resistencia ante ellos en manos de Manco. Paullu lo alienta a resistir y quizás colabora para que no sea totalmente derrotado. Al mismo tiempo los españoles siempre desconfían de él pero lo necesitan y lo lisonjean con honores y bienes. Durante el último periodo, cuando Paullu se instala en el Cusco y es bautizado, parecería que los roles se trastocan y Manco pasa a jugar el rol secundario. En esta posibilidad de diarquía, Manco asume el papel de Inca auca o guerrero y Paullu yachaj u organizador y religioso.” Medinaceli, Ximena. Paullu y Manco ¿una diarquía inca en tiempos de conquista?. Bulletin de l’Institut Français d’Études Andines / 2007, 36 (2): 256.

Author: Eddy Romero Meza

Espacio de sociología histórica e historia sociológica. Licenciado en Educación por la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), con especialidad en Ciencias Sociales. Cursa la maestría en historia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Es autor de la tesis “Nociones de tiempo cronológico y tiempo histórico para la comprensión de los contenidos de historia” y el Libro "Deliberación en las aulas". Director en el Perú del proyecto Deliberating in a Democracy in the Americas. Interesado en temas de historia, sociología, didáctica de las ciencias sociales y promoción ciudadana. Es integrante fundador de la Asociación Educativa y Cultural Educrítica. Actualmente se desempeña como profesor de historia, entrenador de debate y capacitador en proyectos de ciudadanía y democracia. Contacto: eddyromeromeza@gmail.com

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