{"id":2638,"date":"2017-02-09T22:28:27","date_gmt":"2017-02-09T22:28:27","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=2638"},"modified":"2017-02-09T22:28:27","modified_gmt":"2017-02-09T22:28:27","slug":"el-indio-como-el-otro-representaciones-y-participacion-politica-indigena-en-los-siglos-xix-y-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/el-indio-como-el-otro-representaciones-y-participacion-politica-indigena-en-los-siglos-xix-y-xx\/","title":{"rendered":"El indio como el \u201cOtro\u201d. Representaciones y participaci\u00f3n pol\u00edtica ind\u00edgena en los siglos XIX y XX."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/El-indio-como-el-otro-subalterno..jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-2639 aligncenter\" src=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/El-indio-como-el-otro-subalterno.-300x265.jpg\" alt=\"El indio como el otro subalterno.\" width=\"350\" height=\"309\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>EL INDIO COMO EL \u201cOTRO\u201d. REPRESENTACIONES Y PARTICIPACI\u00d3N POL\u00cdTICA IND\u00cdGENA EN LOS SIGLOS XIX Y XX.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em><strong>Eddy W. Romero Meza<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Las representaciones negativas del indio en el siglo XIX, provienen de la herencia colonial, pero tambi\u00e9n de los prejuicios sociales o de clase de la Europa de la \u00e9poca. La burgues\u00eda o proto-burgues\u00eda peruana, adopt\u00f3 maneras que mezclaban tanto la exclusi\u00f3n colonial y los \u201cmodernos\u201d prejuicios de clase (como autotitularse la\u201cgente decente\u201d). El indio es visto como el \u201cOtro\u201d (ex\u00f3tico, distante, cercano pero invisible, degradado), y en ese sentido encarna tambi\u00e9n los males considerados perjudiciales para el proyecto liberal-republicano decimon\u00f3nico. Los indios en tanto ignorantes, manipulables, indiferentes, etc., poco o nada aportar\u00edan a la construcci\u00f3n del Estado-naci\u00f3n peruano.<\/p>\n<p>La comunidad imaginada o naci\u00f3n concebida por los liberales peruanos, consideran en principio al indio como parte importante del proyecto nacional, pero muchas veces solo en un plano te\u00f3rico, pues conservaran rezagos coloniales como la imposici\u00f3n del tributo (hasta 1854), el uso de un lenguaje administrativo-legal (\u201ccastas\u201d, \u201cpersona miserable\u201d, \u201cclase ind\u00edgena\u201d, etc.), o hasta la obligatoriedad de trabajos gratuitos de los indios a favor de los gobiernos locales-provinciales dirigidos por prefectos y subprefectos. Todo ello, en contra del esp\u00edritu republicano y los principios de igualdad en una sociedad donde todos son ciudadanos. La historia del liberalismo peruano, es en cierto modo la historia del autoritarismo nacional. La defensa de la libertad pol\u00edtica, no siempre coincid\u00eda con la defensa de la igualdad social.<\/p>\n<p>Si bien el derecho a voto de los ind\u00edgenas estaba contemplado en distintas constituciones liberales del siglo XIX. Pronto se cuestion\u00f3 esto, y se busc\u00f3 limitar su participaci\u00f3n o eliminarla completamente por resultar negativos para los intereses nacionales. Distintos grupos criollos adem\u00e1s, adoptaron con entusiasmo en esa \u00e9poca, ideas influidas por el racismo cient\u00edfico (teor\u00edas racialistas), que terminaran por reforzar posturas contrarias a la participaci\u00f3n pol\u00edtica de los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Sin embargo, antes de que el llamado <em>darwinismo social<\/em> se extienda por el continente, personajes como el pol\u00edtico y cl\u00e9rigo Bartolom\u00e9 Herrera, manifestaban ya ideas claras y en\u00e9rgicas sobre la vida pol\u00edtica nacional y la condici\u00f3n de ciudadano, pero desde una postura providencialista o de orden natural de las cosas.\u00a0 Algunas de sus frases han quedado grabadas en la historia peruana, y revelan claramente su postura: \u201ces indudable que unos hombres han nacido para mandar y otros para obedecer (\u2026) el pueblo, esto es, la suma de los individuos de toda edad y condici\u00f3n, <em>no tiene la capacidad ni el derecho de hacer las leyes <\/em>(\u2026). El derecho de dictar las leyes pertenece los m\u00e1s inteligentes, a la aristocracia del saber, creada por la naturaleza\u201d. (citado por Manrique 2012: 196). El mismo historiador Nelson Manrique afirma que Bartolom\u00e9 Herrera pose\u00eda una concepci\u00f3n corporativa de la sociedad. La sociedad entendida como un cuerpo biol\u00f3gico donde cada miembro tendr\u00eda una funci\u00f3n determinada. El pensamiento conservador herreriano, adem\u00e1s fue muy influyente en los c\u00edrculos intelectuales de la elite criolla. Esta visi\u00f3n se basaba en un supuesto orden natural, que su vez era voluntad divina. Los hombres por lo tanto eran naturalmente desiguales. (2)<\/p>\n<p>Un representante destacado del liberalismo peruano por esa \u00e9poca fue Sebasti\u00e1n Lorente, sin embargo este hombre de letras, rector del colegio Guadalupe, historiador y asesor de educaci\u00f3n del gobierno de Ram\u00f3n Castilla, no estaba libre de los prejuicios de su tiempo; y quiz\u00e1s sea esta frase la que condense cierto imaginario de los grupos criollos sobre los indios: <em>Triste es confesarlo pero la mayor\u00eda de los indios, extra\u00f1a a los progresos de la civilizaci\u00f3n nos aflige con los vicios del estado salvaje. Yacen en la ignorancia, son cobardes, indolentes, incapaces de reconocer los beneficios, sin entra\u00f1as, holgazanes, rateros, sin respeto por la verdad, y sin ning\u00fan sentimiento elevado, vegetan en la miseria y en las preocupaciones, viven en la embriaguez y se duermen en la lascivia<\/em>\u2026 (Lorente 1855: 23)<\/p>\n<p>Durante la mayor parte del siglo XIX, los ind\u00edgenas participaron en las elecciones, pero bajo el modelo de <em>voto indirecto<\/em>. O sea pod\u00edan elegir a electores de primer nivel (colegios parroquiales), que a su elegir\u00edan a electores de segundo nivel (colegios provinciales), y estos a su vez elegir\u00edan a los representantes al congreso, en su gran mayor\u00eda mestizos y criollos. La poblaci\u00f3n analfabeta pod\u00eda participar, pero este ejercicio de voto significaba poco o nada para la constituci\u00f3n de una ciudadan\u00eda efectiva entre las comunidades ind\u00edgenas. Formalmente seg\u00fan la Constituci\u00f3n de 1860 eran electores y elegibles todos los ciudadanos varones mayores de 21 a\u00f1os que cumpla con uno de estos requisitos: saber leer y escribir, ser titular de una empresa artesana, poseer alguna propiedad ra\u00edz o pagar al tesoro p\u00fablico alg\u00fan impuesto. El historiador V\u00edctor Peralta, se\u00f1ala que algunos cuestionaron los efectos perniciosos de la elecci\u00f3n indirecta y del electorado amplio. Proponi\u00e9ndose entonces que las elecciones presidenciales y legislativas sean directas y limitada a los ciudadanos alfabetizados; adem\u00e1s de crear una entidad electoral suprema, \u00fanica y centralizada, como finalmente lo fue la Junta Electoral Nacional (JEN) de 1896.<\/p>\n<p>La historiadora Alicia del \u00c1guila, en su libro <em>La ciudadan\u00eda corporativa. Pol\u00edtica, constituciones y sufragio en el Per\u00fa (1821-1896)<\/em>, explica los or\u00edgenes de la prohibici\u00f3n o eliminaci\u00f3n del voto de los analfabetos en 1896 bajo el segundo gobierno de Nicol\u00e1s de Pi\u00e9rola. Cita como un antecedentes fundamentales, la discusi\u00f3n y aprobaci\u00f3n de la <em>ley municipalidades<\/em> y la <em>ley org\u00e1nica de elecciones<\/em> ambas de 1892, bajo el mandato del general Remigio Morales Berm\u00fadez, aliado Andr\u00e9s A. C\u00e1ceres. Leyes que tienen como trasfondo las pugnas de poder en plena Reconstrucci\u00f3n Nacional o periodo posterior a la guerra del pacifico. Los grupos terratenientes de la sierra renunciaban con esta medida a tener un mayor peso pol\u00edtico a nivel nacional (menor n\u00famero de electores); pero a cambio se garantizaba el control local sobre las antag\u00f3nicas comunidades ind\u00edgenas, las cuales perder\u00edan el derecho al voto por su condici\u00f3n mayoritariamente analfabeta. Tambi\u00e9n <em>quedaran fuera de las contiendas electorales altos porcentajes de artesanos y otras profesiones urbanas ejercidas por mestizos y afrodescendientes que carec\u00edan de educaci\u00f3n<\/em>. (Peralta: 2011).<\/p>\n<p>En el debate de la ley de elecciones de 1892, el civilista (y liberal) Mariano Cornejo, present\u00f3 una admirable defensa del voto universal, y en especial el de los ind\u00edgenas iletrados. Denuncio los defectos de la ley electoral propuesta, como establecer el <em>principio de la fortuna<\/em> (voto de propietarios y contribuyentes), arbitrarias listas electorales, falsear la representaci\u00f3n de las minor\u00edas y restringir abiertamente el sufragio: <em>todos saben que el derecho es una condici\u00f3n; que sin el derecho civil no hay vida civil;\u00a0 que sin el derecho pol\u00edtico no hay vida pol\u00edtica. Y yo os pregunto con la restricci\u00f3n de saber leer y escribir, \u00bfcon qu\u00e9 derecho pretend\u00e9is arrebatar la vida pol\u00edtica al 90% de los ciudadanos del Per\u00fa? \u00bfCon qu\u00e9 derecho pretend\u00e9is establecer una oligarqu\u00eda, cuando todo gobierno de las minor\u00edas es siempre tir\u00e1nico por opuesto a la voluntad nacional? <\/em>(Cornejo 1902, I: 67-68 citado por Del \u00c1guila)<\/p>\n<p>Cornejo denunciaba que los ind\u00edgenas eran los grandes afectados con estas leyes, pues se le sustra\u00edan los derechos. \u00a0Todo esto a pesar de representar la base del servicio militar y ser los contribuyentes m\u00e1s puntuales (pago del tributo o contribuci\u00f3n personal). Adem\u00e1s de poner en peligro la recuperaci\u00f3n de Tacna y Arica, en tanto requer\u00eda un plebiscito. Cuestiona finalmente a los congresistas defensores de la eliminaci\u00f3n del voto universal, en tanto su legitimidad se pondr\u00eda entredicho ya que fueron electos por esos mismos electores a quienes se consideraba ignorantes e incapaces de cualquier responsabilidad pol\u00edtica, como la correcta elecci\u00f3n de representantes. Cornejo interrogar\u00e1 al hemiciclo con la pregunta central para \u00e9l: \u201c\u00bfCon qu\u00e9 derecho quer\u00e9is privar de la vida pol\u00edtica a la gran mayor\u00eda de la naci\u00f3n)\u201d.<\/p>\n<p>Hay que destacar que en estos debates, tambi\u00e9n surgi\u00f3 la inquietud de algunos representantes provinciales sobre la existencia de <em>departamentos donde la generalidad de sus habitantes no saben leer ni escribir<\/em> \u2026 <em>y tampoco tienen la obligaci\u00f3n de pagar contribuci\u00f3n, porque la ley los except\u00faa <\/em>(Senador Lamas de Loreto, citado por Del \u00c1guila 2013: 244). Otras posturas tambi\u00e9n se adoptaron frente a la posibilidad del voto de los extranjeros o colonos en las elecciones locales. Impedir su participaci\u00f3n ir\u00eda contra la l\u00f3gica favorable a la migraci\u00f3n (sobre todo europea). Pero permitirla podr\u00eda abrir la posibilidad de los chinos o cool\u00eces pudieran definir la votaci\u00f3n final. Lo cual significaba darle poder pol\u00edtico a la \u201cplebe asi\u00e1tica\u201d. Otros se mostraron a favor del voto ind\u00edgena, a condici\u00f3n de que sean indios tributarios y no \u201cyanaconas\u201d o indios de servidumbre en las haciendas, ya que estos por su condici\u00f3n dependiente podr\u00edan ser f\u00e1cilmente manipulables por sus patrones (Del \u00c1guila 2013: 251)<\/p>\n<p>En 1896 finalmente se establece el voto de solo la poblaci\u00f3n alfabeta (varones mayores de 21 a\u00f1os), lo que asegur\u00f3 un orden olig\u00e1rquico durante el periodo de 1899 hasta mediados del siglo XX. El partido civilista garantiz\u00f3 su control pol\u00edtico del pa\u00eds durante las dos primeras d\u00e9cadas del siglo XX. La exclusi\u00f3n pol\u00edtica (electoral) de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena fue una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s resaltantes del siglo anterior (4). Este orden se ver\u00e1 alterado en la segunda mitad del siglo XX, siendo un momento importante la aprobaci\u00f3n del voto universal por la asamblea constituyente de 1978.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La Asamblea Constituyente de 1978 y el debate sobre el voto de los analfabetos<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El soci\u00f3logo Guillermo Nugent tiene el m\u00e9rito de haber trabajado en profundidad este olvidado debate pol\u00edtico, que de alguna manera reactualizaba la famosa \u201ccuesti\u00f3n del indio\u201d. Siguiendo su investigaci\u00f3n publicada este 2016, expongo algunas ideas para fines de este trabajo.<\/p>\n<p>La primera cuesti\u00f3n es como la diferencia cultural tambi\u00e9n equivali\u00f3 a barrera pol\u00edtica. El ind\u00edgena a\u00fan entendido como alguien sin derechos plenos por su condici\u00f3n de iletrado o alguien ajeno a la ciudad letrada. La condici\u00f3n de \u201canalfabeto\u201d, no como condici\u00f3n social o educativa, sino como categor\u00eda pol\u00edtica (alguien sin derecho al sufragio).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Nugent, esta barrera pocas veces era explicitada, sino asumida como algo que correspond\u00eda al <em>orden natural de las cosas<\/em>. Ello acompa\u00f1ado por un extendido sentido de indolencia. La expresi\u00f3n \u201clos lugares m\u00e1s alejados del pa\u00eds\u201d, funcionar\u00eda como un eufemismo de <em>gente alejada<\/em> (m\u00e1s all\u00e1 de lo geogr\u00e1fico), con quienes resultar\u00eda dif\u00edcil entablar v\u00ednculos o una empat\u00eda real. Ello moldear\u00eda seg\u00fan Nugent, nuestras disposiciones mentales sobre nociones de cercan\u00eda y lejan\u00eda.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n sobre lo territorial o geogr\u00e1fico, para referir nuestra condici\u00f3n de <em>pa\u00eds mal comunicado<\/em>, desde tiempos remotos. Lo que en tiempos republicanos ser\u00e1 asumido como el problema de la falta de integraci\u00f3n territorial, y por extensi\u00f3n, poblacional. Una realidad que se asumi\u00f3 como un lastre casi insuperable, y que permiti\u00f3 justificar asimetr\u00edas en el acceso a derechos civiles, pol\u00edticos y sociales. Ello acompa\u00f1ado por una clara demarcaci\u00f3n entre <em>oralidad<\/em> y <em>escritura<\/em>, donde se establece adem\u00e1s, una equivalencia entre mundo originario y oralidad. Las poblaciones ind\u00edgenas no formar\u00edan parte de la racionalidad escrita, hegem\u00f3nica en el mundo pol\u00edtico liberal-republicano-democr\u00e1tico. As\u00ed, estas poblaciones formar\u00edan parte de otra dimensi\u00f3n, probablemente <em>lo<\/em> <em>no racional<\/em>.<\/p>\n<p>El derecho al sufragio fue universal en teor\u00eda, al iniciar la republica liberal en el Per\u00fa; pero en los hechos las elecciones generales no se hac\u00edan efectivas: el congreso o las convenciones nacionales designaban al gobernante de turno, los sucesivos golpes de estado institu\u00edan gobiernos <em>de facto<\/em>, designaci\u00f3n permanente de presidentes provisionales (un contrasentido peruano, lo provisional es siempre lo permanente), estados de guerra civil o internacional, etc. A fines del siglo XIX, el gobierno de Nicol\u00e1s de Pi\u00e9rola, restringe constitucionalmente el derecho a voto, y lo limita a la poblaci\u00f3n alfabeta, quedando as\u00ed al margen de este ejercicio ciudadano m\u00e1s de tres cuartas partes de la poblaci\u00f3n en edad de sufragar. A\u00fan con el derecho a votar vigente, la poblaci\u00f3n ind\u00edgena no formaba parte de lo que hoy se llamar\u00eda la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d. Esta se hallaba todav\u00eda en formaci\u00f3n, pero ser\u00eda monopolizada por los grupos criollos, quienes ve\u00edan en el ind\u00edgena un problema antes que un ciudadano real.<\/p>\n<p>En el siglo XX, la expresi\u00f3n \u201cel bajo nivel educativo de la poblaci\u00f3n\u201d, se extender\u00e1 y ser\u00e1 el sentido com\u00fan tanto de la oligarqu\u00eda, los pol\u00edticos, intelectuales y grupos mesocr\u00e1ticos. Se descalificaba as\u00ed, las demandas de los sectores populares, present\u00e1ndolos como <em>no conscientes de sus propias necesidades e intereses<\/em>. La condici\u00f3n de servidumbre de los indios en las haciendas, acentuaba la idea \u201cpol\u00edticamente correcta\u201d de redimir al indio, antes de dotarlos de derechos o una ciudadan\u00eda efectiva. El gamonalismo y sus intereses se desarrollaron bajo el amparo de esta condici\u00f3n legal y social de abandono.<\/p>\n<p>Guillermo Nugent, refiere la recurrencia del argumento expresado en la frase: \u201cel bajo nivel educativo de la poblaci\u00f3n\u201d, entre los constituyentes que se opusieron al derecho de sufragio universal en 1979. El estigma del bajo nivel educativo se basa en la f\u00f3rmula: <em>\u201clos indios no leen ni escriben\u201d, que estuvo en la base de la ideolog\u00eda republicana acerca de la conformaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda<\/em> (Nugent 2016: 148). El mismo autor, menciona que durante la colonia la condici\u00f3n de inferioridad del indio era atribuida a su condici\u00f3n pagana antes que a una situaci\u00f3n iletrada. Ser\u00e1 en la Rep\u00fablica que se da este <em>tr\u00e1nsito de pagano a analfabeto<\/em>, para subordinar a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena. <em>Sin embargo, hay una diferencia importante entre el paganismo y la condici\u00f3n iletrada. El primero era una condici\u00f3n subordinada que motiv\u00f3 el m\u00e1s importante proyecto pol\u00edtico-cultural de la era colonial: la evangelizaci\u00f3n. Una muestra de ello es la proliferaci\u00f3n de catedrales y otros templos en los territorios andinos y coste\u00f1os. La situaci\u00f3n del hombre o mujer iletrados es sustancialmente distinta: la construcci\u00f3n de escuelas y bibliotecas p\u00fablicas fue realmente modesta en los tiempos republicanos\u2026 mientras la evangelizaci\u00f3n fue una pr\u00e1ctica pol\u00edtico-cultural consistente y prioritaria, la alfabetizaci\u00f3n y el desarrollo de las ciencias dif\u00edcilmente pueden ser consideradas la pol\u00edtica cultural central de los tiempos republicanos<\/em>. (Nugent 2016: 149).<\/p>\n<p>En 1979 bajo el mandato del general Morales Berm\u00fadez, se cre\u00f3 un registro de identificaci\u00f3n de aquellos que no sab\u00edan leer ni escribir. Llama la atenci\u00f3n el lenguaje o retorica empleada, basada en el tuteo o subordinaci\u00f3n al interlocutor. El diario <em>El Comercio<\/em> publica el comunicado el 18 de abril de 1979, donde en las primeras l\u00edneas puede leerse: \u201cCiudadano, si no sabes leer y escribir y tienes 18 a\u00f1os de edad estas obligado a inscribirte en el Registro\u2026 para inscribirte necesitas presentar\u2026 despu\u00e9s de que te inscribas\u2026 Si no te inscribes ser\u00e1s considerado omiso y tendr\u00e1s que pagar una multa de doscientos soles\u201d. Para Nugent, los t\u00e9rminos de la convocatoria ilustrar\u00edan de forma brutal, el trato que las instancias legales daban a un sector significativo de la poblaci\u00f3n. Una mezcla de prepotencia y la naturalidad del trato asim\u00e9trico.<\/p>\n<p>Una suerte de <em>Apartheid<\/em> funcion\u00f3 en el Per\u00fa durante gran parte del siglo XX, los ciudadanos plenos y los ciudadanos de derechos limitados (en la pr\u00e1ctica, derechos casi nulos). La oposici\u00f3n entre letrados e iletrados, que en la \u00faltima fase deb\u00edan ser <em>registrados<\/em>. La oposici\u00f3n entre el Per\u00fa oficial y los otros (los distantes, los no occidentales). Guillermo Nugent, quien es casi el \u00fanico que ha trabajado sobre el debate alrededor del voto de los analfabetos en 1979, ha recogido las intervenciones de los constituyentes, y vale la pena reproducir fragmentos de algunos de sus intervenciones:<\/p>\n<p>Ram\u00edrez del Villar:<\/p>\n<p>\u201cnuestra masa ind\u00edgena\u2026 est\u00e1 totalmente desinformada m\u00e1s all\u00e1 de lo que estamos todos los peruanos, \u2026 son casi reservaciones (indias) \u2026 sin tener idea de los problemas \u2026 constituyendo una naci\u00f3n casi aparte del Per\u00fa.<\/p>\n<p>El constituyente cita en su alocuci\u00f3n al doctor Villar\u00e1n (1931): \u2026 (los ind\u00edgenas) <em>viven aislados, sin contactos civilizadores, rodeados de gentes tan ignorantes como ellos\u2026 el ind\u00edgena analfabeto no ha votado nunca, tuvo derecho de sufragio y nunca se percat\u00f3 de ello, ni lo us\u00f3 ni lo defendi\u00f3, lo vio como un lujo in\u00fatil y molesto\u2026 la Rep\u00fablica ha faltado y falta a su deber descuidando la instrucci\u00f3n ind\u00edgena, y falta igualmente a su deber priv\u00e1ndolo del voto y dej\u00e1ndolo sin representaci\u00f3n. Pero de estos dos deberes, antes de cumplir el segundo, hay que cumplir el primero, so pena de que continuemos en materia de representaci\u00f3n al borde de la barbarie<\/em>\u2026 (<em>El voto del indio y la geograf\u00eda electoral<\/em>, diario <em>El Per\u00fa<\/em>, 16 de mayo del 1931).<\/p>\n<p>Ram\u00edrez del Villar, a\u00f1ade:<\/p>\n<p>\u2026 el voto pol\u00edtico no resuelve el problema del ind\u00edgena analfabeto. El problema es b\u00e1sicamente econ\u00f3mico y social. El voto es un lujo cuando no un riesgo \u2026 si hici\u00e9ramos una consulta \u2026 los alfabetos est\u00e1n en contra del voto de los analfabetos y al analfabeto no le interesa el voto\u2026 hay departamentos donde el n\u00famero de analfabetos es mayor que el de alfabetos, o sea que se entregar\u00eda al analfabeto la decisi\u00f3n pol\u00edtica de una circunscripci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nuevamente se refleja esta contraposici\u00f3n entre ciudadanos peruanos y la <em>masa ind\u00edgena<\/em>. Por otro lado, es evidente que no se discute el derecho a la educaci\u00f3n, sino la situaci\u00f3n de pertenencia o no a la condici\u00f3n de ciudadano real o efectivo. La idea de una \u201cNaci\u00f3n casi aparte\u201d se reactualiza en este discurso pol\u00edtico. El debate sobre el voto o sufragio universal en el Per\u00fa, era en \u00faltima instancia la vieja discusi\u00f3n sobre la \u201ccuesti\u00f3n ind\u00edgena\u201d, que las \u00e9lites pol\u00edticas e intelectuales hab\u00edan abordado, especialmente a inicios del siglo XX. El temor de otorgar derechos o poder a sectores ajenos o <em>desconocedores de los verdaderos intereses del pa\u00eds<\/em>. Una acusaci\u00f3n que es empleada aun por los grupos pol\u00edticos con mayor poder, as\u00ed como por algunos de los periodistas m\u00e1s influyentes de los poderosos medios lime\u00f1os, en resumen: <em>los indios, los chunchos, la serranada, etc. anteponen sus intereses a los de la naci\u00f3n<\/em>. En esta l\u00f3gica, hoy los empresarios encarnar\u00edan mejor los intereses nacionales, en la medida que crean una renta para el pa\u00eds entero, mientras las comunidades no razonar\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de sus intereses locales.<\/p>\n<p>En su trabajo Nugent, cita adem\u00e1s la intervenci\u00f3n del constituyente Clohaldo Salazar Penailillo, arequipe\u00f1o y miembro del PPC; quien es especialmente importante ya que fue el que presidio la comisi\u00f3n especial de Ciudadan\u00eda y Sufragio, la que elabor\u00f3 el proyecto de ley correspondiente. En el documento redactado, se\u00f1ala quienes tiene suspendido el derecho a votar: el d\u00e9bil mental, los sordomudos, los pr\u00f3digos, los ebrios habituales y los toxic\u00f3manos. Se indica que a la fecha hab\u00edan 1,800,000 analfabetos, y reitera la posici\u00f3n del PPC, de incluir una disposici\u00f3n transitoria que limite el derecho a voto de los analfabetos al sufragio municipal. En su fundamentaci\u00f3n refiere:<\/p>\n<p><em>Los fundamentos de esta Disposici\u00f3n Transitoria tienen aspectos de car\u00e1cter cient\u00edfico y pol\u00edtico. En efecto, en el cerebro del analfabeto, no existen las \u00e1reas o segmentos correspondientes a estas dos formas de conocimiento, por tanto, cient\u00edficamente por carecer de \u00e9stas, est\u00e1 prohibido de discernir sobre los destinos pol\u00edticos del pa\u00eds, es decir, no cuentan con los \u00f3rganos indispensables que le permiten esta facultad. En estas circunstancias otorgarle el voto es simplemente demag\u00f3gico, irresponsable y antiperuano porque estar\u00eda premiando al analfabeto, en vez de estimularlo para que se alfabetice<\/em>. (citado por Nugent, 2016: 162)<\/p>\n<p>La equivalencia entre analfabeto e ind\u00edgena, era clara en estos discursos desde la capital. Las limitaciones org\u00e1nicas (cerebrales), aparecen extendidas entre los grupos \u00e9tnicos. No es extra\u00f1ar, ya que los discursos sobre la inferioridad de los pueblos andinos y amaz\u00f3nicos fue la constante durante el siglo XIX y el primer tercio del siglo XX; tema estudiado por ejemplo por el soci\u00f3logo Gonzalo Portocarrero, entre otros.\u00a0 Seg\u00fan Nugent, se trata de un razonamiento pol\u00edtico-moral que pod\u00edan ser p\u00fablicamente sostenidos a finales del siglo XX, sin mayor azoro. Ser peruano y ser indio resultaban excluyentes en esta manera de entender los derechos ciudadanos. Es un tema, de ninguna manera concluido, como los demuestran los hechos de Bagua en el 2009, durante el segundo gobierno de Alan Garc\u00eda, donde se evidenci\u00f3 claramente esta postura, donde un sector del pa\u00eds son considerados <em>ciudadanos de segunda clase<\/em>.<\/p>\n<p>Un sentido com\u00fan conservador que todav\u00eda se expresa en el di\u00e1logo cotidiano, donde se insiste en el bajo nivel de educaci\u00f3n y cultura de la poblaci\u00f3n: <em>pueblo ignorante<\/em>, <em>mayor\u00eda desinformada<\/em>, o incluso expresiones como <em>electarado<\/em> impuesta por el periodista Aldo Mari\u00e1tegui (Diario Correo) hace unos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La importancia de la escritura en el trayecto de la republica peruana, no estar\u00eda tanto en ser un proceso de modernizaci\u00f3n cultural e ilustrada, sino b\u00e1sicamente en establecer una barrera pol\u00edtica y social hacia los grupos <em>no asimilados<\/em>. Nuevamente Nugent, nos advierte que <em>la escritura en el periodo republicano fue b\u00e1sicamente un recurso para obstaculizar, cuando no suprimir, la posibilidad de una ciudadan\u00eda, de una realidad compartida<\/em>. (Nugent 2016: 166)<\/p>\n<p>Si en tiempos coloniales la inferioridad del indio estaba condensada en su condici\u00f3n de <em>pagano<\/em>, en el tr\u00e1nsito a la republica la inferioridad se ubica principalmente en el acceso a la escritura. Sin embargo, el proyecto evangelizador espa\u00f1ol fue largamente m\u00e1s consistente que los programas de extensi\u00f3n de la educaci\u00f3n formal durante la rep\u00fablica temprana y aun posterior: construcci\u00f3n de escuelas rurales, obligatoriedad de la educaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Reflexiones finales<\/strong><\/p>\n<p>En el Per\u00fa la poblaci\u00f3n ind\u00edgena puede ser dividida hist\u00f3ricamente como los indios tributarios coloniales y los indios de frontera (nativos amaz\u00f3nicos en su mayor\u00eda). Los primeros fueron objeto de cambios territoriales, como la creaci\u00f3n de reducciones en la \u00e9poca del virrey Toledo y reconocidos como s\u00fabditos de la corona en la medida que tributaban al imperio. Las cortes de C\u00e1diz (1812), les otorgaron derechos iguales a los criollos y peninsulares, pero que no se hizo efectivo en la pr\u00e1ctica. San Martin y Bol\u00edvar, siguiendo los preceptos liberales buscaron dotarlos de derechos pol\u00edticos y convertirlos en ciudadanos plenos (\u201cperuanos\u201d, propietarios individuales). El proyecto liberal ser\u00e1 insuficiente y solo hasta 1854 se abolir\u00e1 por ejemplo el tributo ind\u00edgena. Las leyes coloniales antiguamente les aseguraba la protecci\u00f3n de sus tierras, garantizando as\u00ed la tributaci\u00f3n y producci\u00f3n para la corona. Pero el esp\u00edritu republicano de igualdad, los despojar\u00e1 de estas \u201cexcepciones\u201d o medidas de protecci\u00f3n legal a sus tierras comunales. En el siglo XIX, los hacendados serranos ir\u00e1n controlando cada vez m\u00e1s las tierras, despojando a las comunidades ind\u00edgenas en complicidad con las autoridades locales. Solo en la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte, bajo el oncenio de Legu\u00eda (1919-1930), se establecer\u00e1 un reconocimiento legal de las comunidades ind\u00edgenas, empadron\u00e1ndolas y estableciendo protecci\u00f3n a sus tierras comunales. El gamonalismo se ver\u00e1 frenado en su expansi\u00f3n territorial, pero no as\u00ed en su control social y pol\u00edtico. El yanaconaje y el pongaje ser\u00e1n evidencia de ello. Solo hasta la d\u00e9cada de los 50 y 60, con las tomas de tierras, y 1969 con la reforma agraria de Velasco, el poder de los terratenientes declinar\u00e1 totalmente. Las comunidades ind\u00edgenas, denominadas ahora comunidades campesinas no solo adquirir\u00e1n control sobre las tierras hist\u00f3ricamente adjudicadas (reducciones, tierras comunales), sino que ser\u00e1n reconocidos como ciudadanos con derechos pol\u00edticos y sociales.<\/p>\n<p>Los indios de fronteras, tuvieron un contacto parcial o nulo con Estado virreinal. Las misiones religiosas se encargaron se ese primer momento de \u201ccivilizarlos\u201d, a trav\u00e9s del evangelio y la palabra escrita. Los pueblos amaz\u00f3nicos conservaron su identidad o singularidad como culturas. Mientras los habitantes oriundos de la costa y sierra del\u00a0 Per\u00fa recibieron indistintamente la denominaci\u00f3n gen\u00e9rica de indios, los habitantes de las regiones de selva, hoy todav\u00eda son distinguibles, tanto en su lengua como en sus costumbres y tradiciones particulares: piros, conibos, aguarunas, wampis, shipibos, etc. Su aislamiento solo se ver\u00e1 perjudicado cuando tras la independencia se constituyen las fronteras nacionales, y por lo tanto estar\u00e1n ahora encerrados en limites que jam\u00e1s se les consultaron. A inicios del siglo XX, como parte del desarrollo industrial, el <em>boom del caucho<\/em> provocar\u00e1 la desaparici\u00f3n de pueblos enteros, ya sea por los trabajos forzosos al que se vieron sujetos, o por los desplazamientos para escapar de esos reclutamientos. Hist\u00f3ricamente la poblaci\u00f3n amaz\u00f3nica no solo fue postergada, sino invisibilizada. Cobro visibilidad en el contexto del auge cauchero, actualmente por las reservas de hidrocarburos, la miner\u00eda ilegal y los enormes recursos forestales en la llanura amaz\u00f3nica.<\/p>\n<p>Durante el gobierno de Ollanta Humala (2011-2016), se discuti\u00f3 mucho la condici\u00f3n o no de pueblos ind\u00edgenas de algunas localidades, para as\u00ed acceder al derecho de la <em>consulta previa<\/em> sobre cualquier inversi\u00f3n (minera, petrolera, etc.) sobre sus tierras. Resulta curioso que comunidades consideradas ind\u00edgenas durante toda nuestra historia republicana (y colonial), y marginadas o excluidas por esa condici\u00f3n, hoy se buscara no recocerlas como tales, para nuevamente negarles derechos b\u00e1sicos. La investigadora Mar\u00eda Isabel Remy, afirmaba sobre esto que: \u201chay pueblos ind\u00edgenas en el Per\u00fa que han mantenido con mucho esfuerzo, con luchas, con caminatas, con negociaciones, con concertaciones, etc., sus tierras, su organizaci\u00f3n, su lengua diferente de la oficial; y que en este momento \u2013a escala internacional\u2013 empieza a reconoc\u00e9rseles derechos. En este marco, me parece que lo mejor que se puede hacer es reconoc\u00e9rselos de manera efectiva\u201d. (Remy 2013: 15)<\/p>\n<p>A lo largo de la Colonia y la Rep\u00fablica, tanto por razones perversas y tambi\u00e9n ben\u00e9volas, un gran sector de la poblaci\u00f3n aparecen como los \u201cotros\u201d. As\u00ed, los \u201cindios\u201d son siempre una masa o colectividad, jam\u00e1s dotada de singularidad o individualidad. Son el <em>otro andino<\/em>, el <em>otro amaz\u00f3nico<\/em>, los cuales no se dan cuenta de las cosas porque son distintos al <em>nosotros <\/em>criollo, blanco, occidental o mestizo. El soci\u00f3logo Guillermo Nugent lo explica claramente en su ensayo sobre el debate en torno al voto analfabeto en la Asamblea constituyente de 1978. Demuestra como ciertas concepciones de hace un siglo a m\u00e1s, todav\u00eda tienen fuerte vigencia. No es de extra\u00f1ar que el actual presidente Pedro Pablo Kuczynski dijera en el CADE del 2006:\u00a0\u201cEsto de cambiar las reglas, cambiar los contratos, nacionalizar, que es un poco una idea de una parte de los Andes, lugares donde la altura impide que el ox\u00edgeno llegue al cerebro, eso es fatal y funesto\u2026\u201d. (5)<\/p>\n<p>El ideal republicano de ciudadanos-individuos, choc\u00f3 con la enraizada concepci\u00f3n de lo ind\u00edgena como una masa o colectividad conformado por los \u201cotros\u201d (inferiores o incapaces). La naci\u00f3n criolla se contrapuso a la naci\u00f3n india. El proyecto nacional no fue tal, en la medida que apartaba a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, ya sea en el acceso a la vida pol\u00edtica (elecciones, representantes), como en la igualdad social y el reconocimiento cultural. Nelson Manrique rastrea estas visiones o concepciones discriminatorias en el siglo XVI, donde por ejemplo Gin\u00e9s de Sep\u00falveda en Espa\u00f1a, despliega sus argumentos sobre la inferioridad del indio americano, apelando a la teolog\u00eda y la idea filos\u00f3fica aristot\u00e9lica de la <em>servidumbre natural<\/em> (unos han nacido para mandar y otros para obedecer). \u201cTres siglos despu\u00e9s, Bartolom\u00e9 Herrera volvi\u00f3 sobre las mismas ideas, invocando como fuente de legitimidad a la naturaleza, si bien esta, en \u00faltima instancia, expresaba la voluntad de dios, lo que sit\u00faa sus proposiciones en el terreno del providencialismo. En la transici\u00f3n entre el siglo XIX y el siglo XX, con el \u201cracismo cient\u00edfico\u201d en el discurso de los intelectuales de la Generaci\u00f3n del 900, el matarrelato legitimador religioso termina siendo reemplazado definitivamente por el gran relato de la modernidad: el discurso cient\u00edfico. Los metarrelatos cambian, pero el n\u00facleo esencial de lo que es el discurso racista persiste: la idea de que el orden social es la consecuencia de un hecho natural, esto es, la existencia de diferencias biol\u00f3gicas esenciales entre los seres humanos que crean relaciones de superioridad e inferioridad entre ellos, y que otorgan a unos el derecho de mandar sobre los otros: derechos y privilegios para unos, y deberes y obligaciones para otros\u201d. (Manrique: 2012: 216)<\/p>\n<p>Hoy lo <em>ind\u00edgena<\/em> y lo <em>cholo<\/em>, en tanto expresiones culturales, son exaltados dentro del discurso emprendedor y de reconocimiento marketero de la diversidad cultural. Se construye la \u201cfantas\u00eda del encuentro\u201d, del Per\u00fa oficial con el \u201cotro\u201d popular. Un discurso que se autopresenta como integrador, en la medida que <em>nos<\/em> enorgullecemos de la cultura andina, amaz\u00f3nica y popular. Emerge as\u00ed una nueva forma de dominaci\u00f3n o poder en tiempos de capitalismo de consumo y globalizaci\u00f3n. Los grupos dominantes se disfrazan de dem\u00f3cratas, y asumen un supuesto di\u00e1logo horizontal. Se legitiman as\u00ed mismos al adoptar estas posturas \u201cinclusivas\u201d, que permiten una mayor armon\u00eda nacional. El <em>otro subalterno<\/em>, ya no sufre por lo tanto los viejos maltratos coloniales y republicanos de <em>exclusi\u00f3n, despojo, tutela <\/em>y<em> paternalismo<\/em>. Una idea falsa sin duda, pero hoy es abrazada con entusiasmo por sectores diversos (poblaci\u00f3n, medios, academia, escuela).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas: <\/strong><\/p>\n<p>(1) \u201cLa alteridad se construye a trav\u00e9s de la fijaci\u00f3n de un tipo (o estereotipo).\u00a0El indio es serrano, pobre, borracho, sucio, ignorante, pasivo&#8230; Esta representaci\u00f3n es, por una parte, heredada de la \u00e9poca colonial y, por otra, se asemeja a la representaci\u00f3n del plebeyo en las sociedades europeas del siglo XIX (se puede comparar, por ejemplo, con la representaci\u00f3n del pueblo en las novelas de Michelet o Zola), cuando no a la representaci\u00f3n de cualquier subalterno\u201d. Maud\u00a0Yvinec, \u00abReinventar el indio despu\u00e9s de la Independencia: las representaciones del ind\u00edgena en el Per\u00fa decimon\u00f3nico (1821-1879)\u00bb,\u00a0<em>Bulletin de l&#8217;Institut fran\u00e7ais d&#8217;\u00e9tudes andines<\/em>\u00a0(2013).<\/p>\n<p>(2) Nelson Manrique nos dice sobre este punto: <em>El darwinismo social ingres\u00f3 con gran \u00e9xito en la elaboraci\u00f3n de los intelectuales olig\u00e1rquicos y brind\u00f3 una sustentaci\u00f3n no providencialista, laica, a la largamente interiorizada convicci\u00f3n de que los indios era inferiores \u201cpor naturaleza\u201d. \u201cLa servidumbre natural\u201d aristot\u00e9lica abandon\u00f3 el matarrelato legitimador religioso premoderno para buscar su sustentaci\u00f3n en el moderno discurso cient\u00edfico<\/em>. (Manrique 2012: 197)<\/p>\n<p>(3) El historiador V\u00edctor Peralta, apunta que: \u201cEl Per\u00fa del siglo XIX es uno de esos pocos casos en Am\u00e9rica Latina en el que no se cumple el proceso continuo e irreversible de expansi\u00f3n del derecho de sus ciudadanos a sufragar y elegir a sus m\u00e1ximas autoridades. La participaci\u00f3n electoral desde su independencia, y si se es m\u00e1s preciso desde la vigencia de la Constituci\u00f3n de C\u00e1diz entre 1812 y 1814, fue alta, al incluirse a los ind\u00edgenas\u201d. Se mantuvo extensa durante los siguientes a\u00f1os, pero la participaci\u00f3n pol\u00edtica se restringi\u00f3 severamente a finales del siglo XIX, con la ley electoral de 1896 bajo el gobierno de coalici\u00f3n de los civilistas y Pi\u00e9rola. (Peralta: 2011).<\/p>\n<p>(4) Crist\u00f3bal Aljov\u00edn, quien ha estudiado con detenimiento las elecciones en el siglo XIX, se pregunta: \u201cLa ley electoral de 1896 implic\u00f3 el centralismo en el proceso electoral, la p\u00e9rdida de representaci\u00f3n de la sierra surandina y la p\u00e9rdida del derecho al votos de miles de hombres por su condici\u00f3n de analfabetismo. Lo que llama la atenci\u00f3n es que la pradera no se incendiara. \u00bfC\u00f3mo explicarlo? Es una pregunta dif\u00edcil\u201d. Aljov\u00edn de Losada, Crist\u00f3bal. \u201cAlgunas reflexiones en torno a las elecciones del siglo XIX\u201d. En Revista Argumentos, a\u00f1o 5, n.\u00b0 1. Marzo 2011.<\/p>\n<p>(5) El soci\u00f3logo Alberto Adrianz\u00e9n, advierte claramente que: \u201cDetr\u00e1s de la met\u00e1fora del \u201cox\u00edgeno\u201d hay igualmente una percepci\u00f3n de que Lima, la costa moderna y ese \u201cviejo continente\u201d, ahora representado por los EEUU, son \u201csuperiores\u201d en m\u00faltiples dimensiones, incluyendo la humana, al mundo andino. La met\u00e1fora del \u201cox\u00edgeno\u201d lo dice todo: a falta de ese elemento (o en raz\u00f3n del clima o la humedad) los seres humanos que viven en esos lugares no pueden desarrollar todas sus capacidades; por lo tanto, estamos ante seres inferiores, por no decir inmaduros; incapaces de entender los \u201cnuevos aires\u201d de la modernidad. Por eso, para qu\u00e9 tomarse el trabajo de debatir p\u00fablicamente el TLC con \u201cllamas y alpacas\u201d como dijo un ex congresista (\u00c1ntero Flores Araoz), refiri\u00e9ndose a los habitantes de los Andes\u201d. <em>El ox\u00edgeno, la ilustraci\u00f3n y el TLC<\/em>. Diario La Rep\u00fablica, 04 de agosto del 2006.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda <\/strong><\/p>\n<p>Aljov\u00edn de Losada, Crist\u00f3bal. \u201cAlgunas reflexiones en torno a las elecciones del siglo XIX\u201d. Lima: Revista Argumentos (IEP), a\u00f1o 5, n.\u00b0 1. Marzo 2011.<\/p>\n<p>Del \u00c1guila, Alicia. <em>La ciudadan\u00eda corporativa. Pol\u00edtica, constituciones y sufragio en el Per\u00fa (1821-1896)<\/em>. Lima: Instituto de Estudios Peruanos (IEP), 2013.<\/p>\n<p>Lorente, Sebasti\u00e1n (?\/1855). <em>Pensamientos sobre el Per\u00fa<\/em>. Lima. UNMSM. Departamento de Publicaciones. (Nota preliminar de Alberto Tauro). pp. 86<\/p>\n<p>Manrique, Nelson. &#8220;Los justos t\u00edtulos de la guerra. De Gin\u00e9s de Sep\u00falveda a los PPKausas&#8221;. En: <em>La Marginaci\u00f3n en el Per\u00fa siglo XVI a XXI<\/em>. Claudia Rosas (editora). Pucp, Lima 2011<\/p>\n<p>Maud\u00a0Yvinec, \u00abReinventar el indio despu\u00e9s de la Independencia: las representaciones del ind\u00edgena en el Per\u00fa decimon\u00f3nico (1821-1879)\u00bb,\u00a0<em>Bulletin de l&#8217;Institut fran\u00e7ais d&#8217;\u00e9tudes andines<\/em>, 42 (2), 2013.<\/p>\n<p>Nugent, Guillermo. \u201cLa naci\u00f3n casi aparte. El debate sobre el derecho al sufragio en la Asamblea Constituyente de 1979\u201d. En: <em>Errados y Errantes. Modos de comunicaci\u00f3n en la cultura peruana.<\/em> Lima: La siniestra ensayos, 2016.<\/p>\n<p>Pati\u00f1o, Paola. \u201cClase alta lime\u00f1a y consumo de lo popular\u201d. En: <em>Perspectivas sobre el nacionalismo en el Per\u00fa<\/em>. Gonzalo Portocarrero (Editor). Lima: Red para el desarrollo de las ciencias sociales en el Per\u00fa. 2014<\/p>\n<p>Peralta, V\u00edctor. \u201cUn recorrido accidentado: la ley electoral de 1896\u201d. En Revista Argumentos, Edici\u00f3n N\u00b0 1, Marzo 2011. Disponible en <a href=\"http:\/\/revistaargumentos.iep.org.pe\/articulos\/un-recorrido-accidentado-la-ley-electoral-de-1896\/\">http:\/\/revistaargumentos.iep.org.pe\/articulos\/un-recorrido-accidentado-la-ley-electoral-de-1896\/<\/a><\/p>\n<p>Remy, Mar\u00eda Isabel. <em>Historia\u00a0de las comunidades ind\u00edgenas\u00a0y campesinas del Per\u00fa<\/em>. Lima: Documento de trabajo n\u00ba 202. IEP Instituto de Estudios Peruanos. 2013<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL INDIO COMO EL \u201cOTRO\u201d. REPRESENTACIONES Y PARTICIPACI\u00d3N POL\u00cdTICA IND\u00cdGENA EN LOS SIGLOS XIX Y XX. Eddy W. Romero Meza Las representaciones negativas del indio en el siglo XIX, provienen de la herencia colonial, pero tambi\u00e9n de los prejuicios sociales o de clase de la Europa de la \u00e9poca. La burgues\u00eda o proto-burgues\u00eda peruana, adopt\u00f3 maneras que mezclaban tanto la exclusi\u00f3n colonial y los \u201cmodernos\u201d prejuicios de clase (como autotitularse la\u201cgente decente\u201d). El indio es visto como el \u201cOtro\u201d &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/el-indio-como-el-otro-representaciones-y-participacion-politica-indigena-en-los-siglos-xix-y-xx\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">El indio como el \u201cOtro\u201d. 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