{"id":2234,"date":"2015-08-17T16:53:54","date_gmt":"2015-08-17T16:53:54","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=2234"},"modified":"2015-08-17T16:53:54","modified_gmt":"2015-08-17T16:53:54","slug":"trayectoria-del-desencanto-en-la-historia-peruana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/trayectoria-del-desencanto-en-la-historia-peruana\/","title":{"rendered":"Trayectoria del desencanto en la historia peruana."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Trayectoria-del-desencanto-en-el-Per\u00fa..png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-medium wp-image-2235 aligncenter\" src=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Trayectoria-del-desencanto-en-el-Per\u00fa.-300x184.png\" alt=\"Trayectoria del desencanto en el Per\u00fa.\" width=\"300\" height=\"184\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>TRAYECTORIA DEL DESENCANTO EN LA HISTORIA PERUANA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Como todos los so\u00f1adores, confund\u00ed el desencanto con la verdad.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Jean Paul Sartre<\/p>\n<p>Uno de los historiadores m\u00e1s influyentes en el Per\u00fa, ha sido sin duda Heraclio Bonilla. Textos como \u201cGuano y Burgues\u00eda\u201d (1974) o \u201cLa independencia en el Per\u00fa: las palabras y los hechos\u201d (1972), han sido importantes aportaciones en su momento, tanto por el contenido en s\u00ed como por la apertura de debates historiogr\u00e1ficos. Sin embargo, el tono cr\u00edtico y desencantado ha caracterizado su obra. Otros libros suyos, como \u201cUn siglo a la deriva\u201d (1980) o \u201cLa trayectoria del desencanto\u201d (2009), exhiben m\u00e1s claramente esta percepci\u00f3n descre\u00edda o inconforme con el desarrollo hist\u00f3rico del Per\u00fa republicano. Una visi\u00f3n hist\u00f3rica necesaria frente a los discursos oficiales, como los de la Academia Nacional de la Historia, de tono casi siempre moderado o acr\u00edtico.<\/p>\n<p>Otros influyentes historiadores se podr\u00edan inscribirse en esta tradici\u00f3n cr\u00edtica o desencantada en el siglo XX: Pablo Macera, Virgilio Roel, entre otros. Pero quiz\u00e1s la literatura peruana exhiba mejor ese desencanto nacional. Destac\u00e1ndose la literatura de denuncia social de corte indigenista como la de Clorinda Matto de Turner a fines del siglo XIX, hasta la novel\u00edstica profesional de gran difusi\u00f3n en el siglo XX, como la desarrollada por Ciro Alegr\u00eda, Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas o Manuel Scorza. Tambi\u00e9n sobresale la ensay\u00edstica de denuncia como la de Gonz\u00e1lez Prada (1844-1918), hasta el famoso ensayo \u201cLima la Horrible\u201d (1964) de Salazar Bondy. M\u00e1s recientemente, textos como los de Herbert Morote (\u201cR\u00e9quiem por el Per\u00fa, mi patria\u201d, 1992), llevan ese tono de indignaci\u00f3n nacional hasta l\u00edmites grotescos.<\/p>\n<p>Para algunos cr\u00edticos literarios, el texto m\u00e1s representativo del desencanto nacional, es la famosa novela \u201cConversaci\u00f3n en la Catedral\u201d (1969), de Mario Vargas Llosa. Proyecto de \u201cnovela total\u201d que busca representar la m\u00faltiple realidad del Per\u00fa a mediados del siglo XX. Una radiograf\u00eda del Per\u00fa como \u201cun pa\u00eds enfermo\u201d (frase de H\u00e9ctor B\u00e9jar). Aparece un <em>deprimido paisaje social, plagado de injusticias y desigualdades en esta novela <\/em>(Galdo 2008: 149). La frase \u00bfEn qu\u00e9 momento se hab\u00eda jodido el Per\u00fa?, pas\u00f3 a ser el sentido com\u00fan de las siguientes generaciones de peruanos.<\/p>\n<p>Por otro lado, podr\u00eda afirmarse que la colonia es el punto de partida para cifrar este desencanto peruano. Los horrores de la conquista, la explotaci\u00f3n a trav\u00e9s de la mita o la imposici\u00f3n de tributos, la represi\u00f3n violenta frente a sublevaciones (la de T\u00fapac Amaru II por ejemplo), entre otros hechos, generaron una conciencia de rechazo profundo a estos tiempos de sujeci\u00f3n y despojo.<\/p>\n<p>Los pueblos ind\u00edgenas del siglo XVI, \u201cvan de la curiosidad (frente al espa\u00f1ol) al temor y luego al odio. La mezcla de estas emociones origina la resistencia armada, que result\u00f3 fallida; a este sujeto pasional no le sirvi\u00f3 su eje de\u00f3ntico para enfrentar las nuevas situaciones. Pero, la lucha no disminuy\u00f3 ni el apetito espa\u00f1ol ni el odio ind\u00edgena, s\u00f3lo aumento el n\u00famero de v\u00edctimas\u201d (Fossa 2009: 93). El miedo o p\u00e1nico inicial de los ind\u00edgenas se transforma r\u00e1pidamente en odio hacia los europeos. Este rencor perdurar\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las regulaciones legales y distribuci\u00f3n de privilegios durante el Virreinato. Finalmente, el trauma de la conquista y colonia se mantiene vigente hasta hoy, lo cual se evidencia en ese antihispanismo tan recurrente en que cae nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Garcilaso de la Vega intent\u00f3 resolver ese conflicto a trav\u00e9s de la figura del \u201cmestizo\u201d (s\u00edntesis, sincretismo, uni\u00f3n), que \u00e9l mismo encarnaba. Sin embargo este nuevo grupo, surgido a partir de la conquista, \u201cluego de un breve momento en el que parec\u00edan ser \u00edconos emblem\u00e1ticos de la conjunci\u00f3n, fueron vistos como la indeseable encarnaci\u00f3n de la mezcla, la marginaci\u00f3n y la ilegitimidad\u201d. (Hern\u00e1ndez 2012: 105). El mestizo, despreciado tanto por indios como por espa\u00f1oles, ser\u00e1 parte esencial del desencanto peruano.<\/p>\n<p>Las luchas independentistas, con la consiguiente irrupci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos (\u201cnacionales\u201d o \u201cextranjeros\u201d) y creciente protagonismo popular, marcaron el inicio de tiempos turbulentos de cambios pol\u00edticos y desplazamientos de los grupos privilegiados. La nobleza e iglesia, perd\u00edan protagonismo frente a los caudillos y sectores liberales. Las luchas intestinas por el poder entre los caudillos militares, posteriormente traer\u00edan largos a\u00f1os de anarqu\u00eda, desorden o caos. No es de extra\u00f1ar que esta situaci\u00f3n fuera lamentada tanto por un religioso conservador como Bartolom\u00e9 Herrera (con su defensa del orden natural de las cosas), como por un civilista progresista como Manuel Pardo (con un fuerte discurso antimilitarista).<\/p>\n<p>En este punto conviene resaltar lo se\u00f1alado por el historiador Nelson Manrique: \u201cel pensamiento pol\u00edtico de Herrera fue muy influyente entre los intelectuales de la fracci\u00f3n criolla dominante. Sus posiciones expresaban bien el sentido com\u00fan olig\u00e1rquico, aunque su formulaci\u00f3n providencialista y apenas disimuladamente mon\u00e1rquica hacia dif\u00edcil defenderlas abiertamente. Pero a fines del siglo XIX, sus tesis pudieron revestirse de una argumentaci\u00f3n cient\u00edfica \u201cmoderna\u201d gracias al aporte del positivismo y el evolucionismo. El darwinismo social ingreso con gran \u00e9xito en la elaboraci\u00f3n de los intelectuales olig\u00e1rquicos y brindo una sustentaci\u00f3n no providencialista, laica, a la largamente interiorizada convicci\u00f3n de que los indios eran inferiores \u201cpor naturaleza\u201d. La \u201cservidumbre natural\u201d aristot\u00e9lica abandono el metarrelato legitimador religioso premoderno para buscar su sustentaci\u00f3n en el moderno discurso cient\u00edfico\u201d (Manrique 2011: 197).<\/p>\n<p>La \u201ccuesti\u00f3n ind\u00edgena\u201d como lo denomin\u00f3 Mari\u00e1tegui en los a\u00f1os 20s, no s\u00f3lo es una problem\u00e1tica heredada de la colonia, sino principalmente una herencia republicana decimon\u00f3nica. A la desaparici\u00f3n de los caciques, le sigue el despojo de tierras a las comunidades ind\u00edgenas, y la concentraci\u00f3n de estas en terratenientes o gamonales. El racialismo o racismo cient\u00edfico del siglo XIX, acent\u00faa el desprecio hist\u00f3rico por la poblaci\u00f3n originaria. Ind\u00edgenas, negros y chinos encarnaran el mal republicano de la discriminaci\u00f3n o marginaci\u00f3n (exclusi\u00f3n del voto por ejemplo). Una \u201cRep\u00fablica sin ciudadanos\u201d al decir del historiador Flores Galindo o un pa\u00eds de \u201cCiudadanos imaginarios\u201d como indica el soci\u00f3logo Sinesio L\u00f3pez.<\/p>\n<p>La \u00e9poca del guano (1845-187?), caracterizada como a\u00f1os de <em>Prosperidad falaz<\/em> (Basadre), o simplemente de \u00e9poca de despilfarro u oportunidades perdidas, es un periodo hist\u00f3rico de especial lamento, por su desaprovechamiento para sentar las bases de un pa\u00eds capitalista moderno. La imagen del Per\u00fa como un \u201cMendigo sentado en un banco de oro\u201d (frase atribuida falsamente a Raimondi), se extiende tanto en las capas altas como en los sectores populares. La idea un pa\u00eds con enormes riquezas, pero incapaz, o mejor dicho \u201cindolente\u201d, para poder aprovecharlas y generar bienestar.<\/p>\n<p>Sin embargo, estas lecturas del pasado hist\u00f3rico peruano han sido cuestionadas por la historiograf\u00eda reciente. La imagen de un pa\u00eds sin proyecto(s) nacional(es), ha sido refutada por la historiadora Carmen Mc Evoy, a partir de sus trabajos sobre el partido civil y la figura de Manuel Pardo; mientras la llamada Era del Guano, vista como periodo de despilfarro y desaprovechamiento, es una figura cuestionada por el historiador econ\u00f3mico Carlos Contreras, quien destaca las inversiones en ferrocarriles, haciendas, bancos, burocracia, etc. en este periodo de bonanza.<\/p>\n<p>La imagen de desencanto predomina a\u00fan sobre nuestro pasado hist\u00f3rico. Recientemente, el historiador Crist\u00f3bal Aljov\u00edn, ha publicado un art\u00edculo donde se refiere a ello, y se\u00f1ala que: \u201c\u2026 las diferentes narrativas hist\u00f3ricas tienden a construir una visi\u00f3n de la historia republicana pesimista, de fracaso; algo sobre todo cierto para el Per\u00fa. Este pesimismo de los pol\u00edticos se explica en parte por una concepci\u00f3n muy cr\u00edtica de nuestro siglo XIX, aun en historiadores como Jorge Basadre; visi\u00f3n justificada por un conjunto de hechos hist\u00f3ricos. Sin embargo, nuestra lectura del siglo XIX se halla marcada por la derrota de la Guerra del Pac\u00edfico, tr\u00e1gico episodio que determin\u00f3 nuestra La imagen fracasada o fallida del proyecto republicano va acompa\u00f1ada regularmente de cierto diagn\u00f3stico seg\u00fan el cual se requiere cambios profundos en la forma pol\u00edtica y las instituciones sociales. Compresi\u00f3n hist\u00f3rica del Per\u00fa decimon\u00f3nico. La conexi\u00f3n del extremo pesimismo de nuestra mirada del siglo XIX con la Guerra del Pac\u00edfico es f\u00e1cilmente comprobable en personajes como Manuel Gonz\u00e1lez Prada. Recordemos sino la cantidad de im\u00e1genes terribles que nos presenta en su c\u00e9lebre\u00a0<em>Discurso del Politeama<\/em>, del a\u00f1o 1888. La visi\u00f3n pesimista del desarrollo pol\u00edtico de la Rep\u00fablica no es solo un asunto del siglo XIX, y es sencillo descubrir ese mismo pesimismo en nuestro presente. Se trata de una lectura no solo de nuestro pasado, sino de nuestro presente\u201d. (Aljov\u00edn 2015). Esta relaci\u00f3n entre una lectura pesimista de nuestro pasado, y una visi\u00f3n negativa del presente, result\u00f3 muy evidente en los a finales del siglo XX, cuando la crisis econ\u00f3mica y conflicto armado interno convergieron para destruir el pa\u00eds, desgarrarlo profundamente y recordarnos nuestra fr\u00e1gil condici\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Situaci\u00f3n semejante a la experimentada un siglo antes, durante La Guerra del pacifico (1879-1883). El conflicto con Chile fue para muchos el momento en que realmente nos vimos al espejo como pa\u00eds. La carencia de dirigentes a la altura del desaf\u00edo, la improvisaci\u00f3n militar, la desidia y falta de unidad, fueron las acusaciones m\u00e1s recurrentes frente a la derrota. Surge en esos a\u00f1os la figura de Gonz\u00e1lez Prada como la conciencia del pa\u00eds; y fue a su vez el que mejor plasma la idea de que el Per\u00fa no es una naci\u00f3n. No pod\u00eda ser una naci\u00f3n, un pa\u00eds que ignora a las tres cuartas partes de la poblaci\u00f3n (los indios). Un pa\u00eds de espaldas al verdadero Per\u00fa, los andes.<\/p>\n<p>El discurso del Politeama (1888), es el texto m\u00e1s duro de se\u00f1alamiento o acusaci\u00f3n escrito en el Per\u00fa decimon\u00f3nico. Su fuerza radicar\u00e1 tanto en su car\u00e1cter directo, como en su apelaci\u00f3n simult\u00e1nea a figuras o met\u00e1foras de enorme poder. La conciencia nacional futura, ser\u00e1 en gran medida deudora de la imagen o idea de naci\u00f3n que brinda Gonz\u00e1lez Prada.<\/p>\n<p>\u201cEn la orj\u00eda de la \u00e9poca independiente, vuestros antepasados bebieron el vino jeneroso i dejaron las heces. Siendo superiores a vuestros padres, tendr\u00e9is derecho para escribir el bochornoso epitafio de una jeneraci\u00f3n que se va, manchada con la guerra civil de medio siglo, con la quiebra fraudulenta i con la mutilaci\u00f3n del territorio nacional\u2026 La mano brutal de Chile despedaz\u00f3 nuestra carne i machac\u00f3 nuestros huesos; pero los verdaderos vencedores, las armas del enemigo, fueron nuestra ignorancia i nuestro esp\u00edritu de servidumbre\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Discurso del Politeama (1888)<\/p>\n<p>\u201cAlguien dijo que \u201cel Per\u00fa no es naci\u00f3n sino un territorio habitado\u201d; y alg\u00fan otro afirm\u00f3 que \u201cnuestra rep\u00fablica se reduce a una simple denominaci\u00f3n geogr\u00e1fica\u201d\u2026 Si el Per\u00fa blasona de construir naci\u00f3n, debe manifestar d\u00f3nde se hallan los ciudadanos \u2013 los elementos esenciales de toda nacionalidad -. Ciudadano quiere decir hombre libre, y aqu\u00ed vegetan reba\u00f1os de siervos: de esto al Dahomey o al Congo media muy poca distancia. Si a las agrupaciones humanas se las juzga por los jefes que se dan o toleran, merecer\u00edamos llamarnos un campamento de beduinos, una feria de gitanos o una rancher\u00eda de pieles rojas. No hay derecho a titulo m\u00e1s glorioso cuando se obedece a un Benavides\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Bajo el oprobio (1914)<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que los dos \u00faltimos textos importantes que reflexionan sobre la naci\u00f3n en el Per\u00fa: \u201cLa importancia de decir nosotros\u201d (Gonzalo Portocarrero, 2015) e \u201cImaginar la naci\u00f3n (Jos\u00e9 Luis R\u00e9nique, 2015), empiecen con el examen del pensamiento de Gonz\u00e1lez Prada, el padre de la generaci\u00f3n de Mari\u00e1tegui y Haya de la Torre.<\/p>\n<p>El tr\u00e1nsito del militarismo a una Rep\u00fablica Aristocr\u00e1tica, no mejor\u00f3 las cosas para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. El gamonalismo, el r\u00e9gimen olig\u00e1rquico y el avance del imperialismo econ\u00f3mico norteamericano, formaron parte del malestar de la \u00e9poca. Ello explica porque Mari\u00e1tegui, publicaba una columna period\u00edstica denominada \u201cPeruanicemos al Per\u00fa\u201d, o porque en la d\u00e9cada de los 20s surgen nuevos partidos pol\u00edticos: Socialista y APRA, los cuales tienen como consigna una transformaci\u00f3n profunda del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Muchos hechos, fortalecieron el mal nacional. La chilenizaci\u00f3n en el sur, el desmembramiento territorial, la guerra civil de los a\u00f1os 30s, el militarismo recurrente, las crisis econ\u00f3micas, etc. Pero ser\u00e1 principalmente, lo que Basadre denomin\u00f3, \u201cEl Estado emp\u00edrico y el abismo social\u201d, lo que sostendr\u00e1 este pesimismo frente al futuro peruano.<\/p>\n<p>En 1948 se producir\u00e1 el golpe de estado de Odr\u00eda, noticia que permite al poeta Mart\u00edn Ad\u00e1n sentenciar: \u201cHemos vuelto a la normalidad\u201d. Una normalidad que expresa el acostumbramiento y comodidad del pueblo frente a los reg\u00edmenes de mano dura o autoritarismo dadivoso. En esos a\u00f1os Odr\u00eda hace suyo el lema: \u201cHechos y no palabras\u201d o la frase \u201cLa democracia no se come\u201d. La oligarqu\u00eda, unida por un pacto t\u00e1cito con los cuarteles, continuara ejerciendo el poder que jam\u00e1s perdi\u00f3 hasta 1968.<\/p>\n<p>El centralismo lime\u00f1o, es cuestionado mas no cambiado en lo m\u00ednimo. Una ciudad orgullosa adem\u00e1s de su pasado colonial, pero sujeta a cr\u00edticas por su evidente decadencia. El especialista en literatura, Juan Carlos Galdo, menciona como el ensayo literario \u201cLima la horrible\u201d de Sebasti\u00e1n Salazar Bondy (1964), traz\u00f3 un amargo diagn\u00f3stico, similar en varios aspectos a <em>Conversaci\u00f3n en la catedral<\/em> (cabe destacar que Vargas Llosa fue un declarado admirador del ensayista). \u201cLa suciedad del ambiente y la insalubridad del clima; el peso como de plomo de un cielo eternamente nublado y el efecto sedante y a la vez opresivo que produce; la mediocridad y pasividad conjugada con el individualismo exacerbado de sus habitantes; la alienaci\u00f3n de las capas populares, cuyos reclamos colectivos se diluyen en mezquinas apetencias individuales; el inconformismo juvenil que pronto pierde br\u00edos y seg\u00fan sentencia Salazar Bondy, \u201cinvoluciona hasta el conservadurismo promedio\u201d. (Galdo 2008: 149)<\/p>\n<p>El fracaso de las guerrillas de los 60s, el reformismo tibio o nulo de Belaunde Terry, ser\u00e1n el marco para el ascenso de un grupo de militares izquierdistas al poder. El gobierno revolucionario del general Velasco, generar\u00e1 expectativas de cambios aut\u00e9nticos, en un pa\u00eds que era visto por algunos como semi-feudal y neocolonial. El car\u00e1cter anti-olig\u00e1rquico y antiimperialista del r\u00e9gimen entusiasmara a toda una generaci\u00f3n, aunque a su vez provocar\u00e1 el malestar profundo de la vieja clase dominante y sus herederos.<\/p>\n<p>La visibilizacion del campesino y su incorporaci\u00f3n como ciudadano peruano real, ir\u00e1 paralelo al fracaso de las reformas econ\u00f3micas, siendo una de ella la de expropiaci\u00f3n de tierras y haciendas. Hoy en d\u00eda, el lamento y nostalgia por la \u00e9poca de las haciendas es frecuente entre algunos sectores, aquellos que vieron en Velasco el destructor de un orden social justificado por una mejor administraci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>A su vez, el estatismo de los 70s y 80s, es fuente de profundo malestar entre los sectores ultra-liberales y los que entienden el populismo como antidemocr\u00e1tico. Velasco represent\u00f3 para los sectores conservadores, el causante de los grandes males futuros, nuevamente el desencanto.<\/p>\n<p>Son a\u00f1os de migraci\u00f3n intensa hacia las ciudades, fen\u00f3meno iniciado en la d\u00e9cada de los 40s y 50s. La serranificaci\u00f3n de la costa fue vista con recelo por los grupos criollos. El proceso de \u201cCholificaci\u00f3n\u201d (An\u00edbal Quijano), supuso tambi\u00e9n un proceso de informalizaci\u00f3n de la econom\u00eda. El denominado \u201cdesborde popular\u201d del antrop\u00f3logo\u00a0 Matos Mar, fue interpretado por el soci\u00f3logo Hugo Neira como un periodo de \u201canomia\u201d, del cual no salimos hasta ahora. Otros hablaran de transgresi\u00f3n o mal colonial (Gonzalo Portocarrero). Lo cierto es que el \u201cachoramiento\u201d y \u201cpendejada\u201d, derivada de la cultura migrante emergente, representa una de las fuentes de desencanto m\u00e1s frecuentes en la sociedad peruana contempor\u00e1nea. La \u201ccultura combi\u201d ha merecido numerosos trabajos o estudios.<\/p>\n<p>Este proceso de informalizaci\u00f3n se traslad\u00f3 tambi\u00e9n al campo pol\u00edtico. El desprestigio de las instituciones p\u00fablicas, la desaparici\u00f3n del sistema de partidos, el empobrecimiento general de doctrinas e ideas, el surgimiento de candidatos \u201cindependientes\u201d, muchos de ellos oportunistas vinculados a hechos delictivos. No sorprende as\u00ed que uno de los periodistas peruanos m\u00e1s influyentes de las \u00faltimas d\u00e9cadas, escriba: \u201c\u2026 la pol\u00edtica peruana se qued\u00f3 sin repuestos. A S\u00e1nchez lo sucedi\u00f3 don Nadie, a Townsend le tom\u00f3 la posta el silencio, a Pedro Beltr\u00e1n lo hered\u00f3 la Confiep, de Barrantes s\u00f3lo quedaron las viudas\u2026 Cuando escucho a muchos de los congresistas balbucear desde sus esca\u00f1os una jerga brotada en sucesivas lobotom\u00edas, me digo que tuve, como muchos, la suerte de asistir a un pa\u00eds mejor educado. Suerte relativa, por supuesto, porque junto con ella viene algo parecido a la melancol\u00eda. La en\u00e9sima \u201cprosperidad falaz\u201d a la que hemos asistido ha sido otra gran oportunidad despilfarrada. Exportamos m\u00e1s \u2013 sobre todo rocas pulverizadas -, hemos hecho otros ricos, nos miman los que miman a los buenos muchachos que hacen sus tareas, pero seguimos tan divididos e irreconciliables como cuando un pu\u00f1ado de extranjeros de visi\u00f3n continental &#8211; un tal San Mart\u00edn, un tal Bol\u00edvar \u2013 nos refundaron como Rep\u00fablica renuente \u2013 que es eso lo que seguimos siendo-. (Hildebrandt 2009: 20). C\u00e9sar Hildebrandt, un gonzalezpradiano confeso, es uno de los mayores exponentes de ese desencanto peruano, un inconforme total frente a una realidad de injusticias sociales, mediocridad pol\u00edtica y econom\u00eda semi-colonialista. Muchos ciudadanos peruanos a lo largo de a\u00f1os, nos hemos nutrido de su notable esp\u00edritu de inconformidad y su car\u00e1cter siempre desafiante.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os ochentas percibidos como una \u201cd\u00e9cada perdida\u201d (crisis econ\u00f3mica y terrorismo); y los noventas como la \u00e9poca de mayor corrupci\u00f3n, cristalizan el desencanto nacional. El ascenso notable de la inseguridad o criminalidad, terminan por generar un ciudadano esc\u00e9ptico frente a las posibilidades de cambio. Todo progreso de cifra en esfuerzos personales o individuales, antes que proyectos compartidos.<\/p>\n<p>El descreimiento, escepticismo y pesimismo, alcanza niveles notables entre algunos intelectuales. Quiz\u00e1s el caso m\u00e1s paradigm\u00e1tico sea el del escritor Herbert Morote, quien en su <em>Requiem por el Per\u00fa<\/em>, afirma sin desenfado: \u201cMis compatriotas son un asco. Por qu\u00e9 no gritarles ahora \u00a1Mediocres, incapaces! \u00a1Brutos, imb\u00e9ciles! Han masacrado su propia Patria, que es la m\u00eda. Por eso no lloro de pena, sino de odios, de rabia contra ustedes. Han utilizado la violencia, la incomprensi\u00f3n, la mezquindad, el ego\u00edsmo, la corrupci\u00f3n, la envidia\u2026 \u00a1Oh, pueblo ruin! All\u00ed tienen a nuestra Patria asesinada. \u00bfEst\u00e1n satisfechos ahora? \u00a1Bravo! Hijos de la m\u00e1s grand\u00edsima ramera, lo lograron al fin y al cabo. \u00a1Repugnantes escat\u00f3fagos! \u00a1C\u00f3mansela! Es lo \u00fanico que falta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>A manera de conclusi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>El desencanto es la perdida de esperanza o ilusi\u00f3n frente a algo o alguien. Est\u00e1 relacionada al Pesimismo, que es una actitud esc\u00e9ptica, negativa y desesperanzada frente al presente y futuro. Sin embargo, existe cierto solazamiento en esta postura de incredulidad extrema. El optimismo es percibido como ingenuidad o candidez; mientras el pesimismo es visto como actitud necesaria, prudente e inteligente. En el campo filos\u00f3fico, adoptaron posturas pesimistas personalidades como\u00a0Schopenhauer, Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre o \u00c9mile Cioran. \u00a0Sin embargo, el desencanto y pesimismo, escapan a las doctrinas filos\u00f3ficas, y son esencialmente actitudes consideradas de sentido com\u00fan para interpretar la realidad.<\/p>\n<p>El devenir hist\u00f3rico del Per\u00fa, es una trayectoria dif\u00edcil y llena de fracasos. La constataci\u00f3n de esto, genera un esp\u00edritu de desencanto y pesimismo. Los intelectuales son los llamados a proclamar su escepticismo e ir contra las visiones oficiales llenas de optimismo y artificialidad. Sin embargo, muchas veces la visi\u00f3n desencantada cae en posturas tr\u00e1gicas e incluso catastr\u00f3ficas. El equilibrio entre la cr\u00edtica y el reconocimiento de los avances nacionales es dif\u00edcil pero posible, adem\u00e1s de necesaria.<\/p>\n<p>En tiempos de entusiasmo por el crecimiento sostenido de la econom\u00eda, y la aceptaci\u00f3n general de discursos tipo \u201cMarca Per\u00fa\u201d, se hace imprescindible introducir visiones alternativas, m\u00e1s agudas y de observancia de los males nacionales persistentes. El racismo, discriminaci\u00f3n, desigualdad y pobreza, son realidades peruanas que deben ponerse en primer t\u00e9rmino y es imperativo discutir sobre ello para transformarlo.<\/p>\n<p><em>Es m\u00e1s f\u00e1cil compartir las penas que las alegr\u00edas de los dem\u00e1s<\/em>, afirmaba el fil\u00f3sofo alem\u00e1n F. Nietzsche. Quiz\u00e1s ese esp\u00edritu, explique en parte que un intelectual como Pablo Macera, haya afirmado alguna vez que en el Per\u00fa lo normal es sentirse mal, y que adem\u00e1s\u00a0\u201cQuien se sienta feliz en el Per\u00fa es un miserable; definitivamente; ni siquiera un tonto\u201d. Una declaraci\u00f3n que naturalmente debe ubicarse en su contexto o \u00e9poca, pero que expresa ese malestar profundo y desencantado de un sector considerable de nuestra <em>intelligentzia<\/em>.<\/p>\n<p>La historiograf\u00eda nacional conforma parte de esa visi\u00f3n desencantada. Siempre ser\u00e1 m\u00e1s popular ser cr\u00edtico y esc\u00e9ptico antes que optimista o positivo. Algo similar ocurre en las escuelas, donde el mensaje de desesperanza y revanchismo fue muy fuerte en los a\u00f1os 80s. Hoy parece que el panorama ha cambiado, pero no totalmente. La continuidad de una percepci\u00f3n negativa sobre nosotros mismos est\u00e1 muy presente. Los patrones de comportamiento an\u00f3micos de la sociedad peruana, lo justificar\u00edan; sin embargo los avances en la democratizaci\u00f3n y concientizaci\u00f3n social, han ido paralelos y no debe obviarse ello al \u201cdiagn\u00f3sticar\u201d o \u201cradiografiar\u201d a nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda <\/strong><\/p>\n<p>Aljov\u00edn de Losada, Crist\u00f3bal. \u201cIndependencia(s) y rep\u00fablica(s) en el Per\u00fa\u201d. En: Revista Argumentos, Edici\u00f3n N\u00b03, A\u00f1o 9, Julio 2015 (Lima). Disponible en:\u00a0 <a href=\"http:\/\/revistaargumentos.iep.org.pe\/articulos\/independencias-y-republicas-en-el-peru\/#return-note-2829-7\">http:\/\/revistaargumentos.iep.org.pe\/articulos\/independencias-y-republicas-en-el-peru\/#return-note-2829-7<\/a><\/p>\n<p>Bonilla, Heraclio. <em>La trayectoria del desencanto<\/em>. El Per\u00fa en la segunda mitad del siglo XX. Fondo editorial del pedag\u00f3gico de San Marcos. Lima, 2009.<\/p>\n<p>Fossa, Lydia. <em>La gestaci\u00f3n del odio ind\u00edgena hacia el conquistador en el siglo XVI<\/em>. En: <em>El odio y el perd\u00f3n en el Per\u00fa. Siglos XVI al XXI<\/em>. Rosas, Claudia (edit.). Fondo editorial de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa. Lima, 2009.<\/p>\n<p>Galdo, Juan Carlos. <em>Alegor\u00eda y naci\u00f3n en la novela peruana del siglo XX<\/em>. IEP (Instituto de Estudios Peruanos). Lima, 2008.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez Prada. <em>Sobre el militarismo (antolog\u00eda) y Bajo el oprobio<\/em>. Editorial Horizonte. Lima, 1978.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez, Max. <em>En los m\u00e1rgenes de nuestra memoria hist\u00f3rica<\/em>. Fondo editorial de la USMP (Universidad San Mart\u00edn de Porres). Lima, 2012.<\/p>\n<p>Hildebrandt, C\u00e9sar. <em>Cambio de palabras<\/em>. Tierra nueva editores. Lima, 2009 (1981).<\/p>\n<p>Manrique, Nelson. <em>Los justos t\u00edtulos de la guerra. De Gin\u00e9s de Sep\u00falveda a los ppkausas<\/em>. En: \u201cNosotros tambi\u00e9n somos peruanos\u201d. <em>La marginaci\u00f3n en el Per\u00fa. Siglos XVI a XXI<\/em>.\u00a0Rosas, Claudia (edit.). Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa.\u00a0Lima, 2011.<\/p>\n<p>Morote, Herbert. R\u00e9quiem por el Per\u00fa mi patria. PALAO, editores. Lima, 2004 (1992).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TRAYECTORIA DEL DESENCANTO EN LA HISTORIA PERUANA Como todos los so\u00f1adores, confund\u00ed el desencanto con la verdad. Jean Paul Sartre Uno de los historiadores m\u00e1s influyentes en el Per\u00fa, ha sido sin duda Heraclio Bonilla. Textos como \u201cGuano y Burgues\u00eda\u201d (1974) o \u201cLa independencia en el Per\u00fa: las palabras y los hechos\u201d (1972), han sido importantes aportaciones en su momento, tanto por el contenido en s\u00ed como por la apertura de debates historiogr\u00e1ficos. 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