{"id":1626,"date":"2014-06-11T03:33:04","date_gmt":"2014-06-11T03:33:04","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=1626"},"modified":"2014-06-11T03:33:04","modified_gmt":"2014-06-11T03:33:04","slug":"desordendigital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/desordendigital\/","title":{"rendered":"Sobre el libro &#8220;El desorden digital&#8221; de Anaclet Pons"},"content":{"rendered":"<p><a title=\"Clionauta, desorden\" href=\"http:\/\/clionauta.wordpress.com\/2013\/04\/14\/el-desorden-digital\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Anaclet Pons<\/strong>. <em>El desorden digital. Gu\u00eda para historiadores y humanistas<\/em>. Espa\u00f1a, Siglo XXI, 2013<\/a><\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><a href=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/desordendigital.gif\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1627\" alt=\"desordendigital\" src=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/desordendigital.gif\" width=\"195\" height=\"309\" \/><\/a><\/div>\n<p>Hace un tiempo, desde <em>Red-historia<\/em>, le hicimos <a title=\"Red-historia\" href=\"http:\/\/historiapolitica.com\/redhistoria\/2011\/11\/blogs-de-historia-clionauta-entrevista-a-anaclet-pons\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">una entrevista a Anaclet Pons<\/a>, un historiador espa\u00f1ol, conocido tambi\u00e9n por su inter\u00e9s por las humanidades digitales y por el blog en el que escribe: <a title=\"Clionauta\" href=\"http:\/\/clionauta.hypotheses.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Clionauta<\/em><\/a>. Un tiempo despu\u00e9s sali\u00f3 a la venta su libro <em>El desorden digital\u2026<\/em> Lo que sigue son algunos comentarios sobre ese libro y sobre los temas de los que se ocupa.<\/p>\n<p><strong>I<\/strong><br \/>\nMientras escribo esta rese\u00f1a tengo abiertas varias p\u00e1ginas web, a ra\u00edz de una b\u00fasqueda de t\u00e9rminos como \u201cdigital humanities\u201d, \u201chumanidades digitales\u201d, \u201cdigital history\u201d, y as\u00ed. Hace diez a\u00f1os, una exploraci\u00f3n de esos asuntos me hubiera dejado satisfecho e interesado con, digamos, cinco o seis horas de navegaci\u00f3n online. Hubiese le\u00eddo muy poco sobre lo que Wikipedia define \u2013y defin\u00eda por ese entonces\u2013 como el \u00e1rea de investigaci\u00f3n y ense\u00f1anza en la intersecci\u00f3n de la computaci\u00f3n y las humanidades, pero me hubiera quedado la sensaci\u00f3n de haberme orientado en un tema extra\u00f1o, y la curiosidad para nuevas b\u00fasquedas.<br \/>\nHoy no puedo decir lo mismo. Las publicaciones sobre las humanidades digitales ya son muchas. Centros de investigaci\u00f3n, revistas acad\u00e9micas, redes, subsidios, cursos e intervenciones de distinto g\u00e9nero se han multiplicado no uniformemente por todo el mundo. Si quisiera saber algo acerca de c\u00f3mo fluye la informaci\u00f3n en esos territorios, si quisiera poder ubicarme en el campo, de modo tal que luego de algunas horas de deambular por sitios web, programas de cursos, \u00edndices e introducciones de libros y blogs de historiador*s, pudiera distinguir algunos nodos cruciales que me permitieran disponer pasos para adiestrarme en contenidos, si quisiera, en fin, sentirme como hace diez a\u00f1os, satisfecho y curioso al leer sobre <em>digital humanities<\/em>, hoy ya no podr\u00eda.<br \/>\nPor ese mismo ejercicio de desplazamiento en el tiempo, sin embargo, me doy cuenta de que deber\u00eda hacerlo, deber\u00eda empezar por alg\u00fan lugar. Hace veinte a\u00f1os no era necesario tener un correo electr\u00f3nico, y hace treinta lo que en Argentina se denomina \u201chistoria reciente\u201d, si estaba sucediendo, no ten\u00eda ese nombre. Incluso si creo que el oficio de historiador\/a no ha cambiado mucho en esas d\u00e9cadas, los cambios en las herramientas, las t\u00e9cnicas y los medios me predisponen a tratar de leer algo sobre humanidades digitales. El problema es que la palabra \u201cintersecci\u00f3n\u201d parece indicar que la convergencia de las humanidades y las ciencias de la computaci\u00f3n sucede en un solo punto, y eso es lo primero que parece ponerse en disputa en los debates actuales.<br \/>\nAhora tengo abiertas algunas pesta\u00f1as en el navegador, las miro con desasiego: los abstracts del <a title=\"Differences\" href=\"http:\/\/differences.dukejournals.org\/content\/current\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00famero especial de <em>Differences. A Journal of Feminist Cultural Studies<\/em><\/a>, intitulado \u201cIn the Shadows of Digital Humanities\u201d; la <a title=\"blogroll\" href=\"http:\/\/www.hnn.us\/blog\/9665\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">lista de blogs sobre la <em>digital history<\/em><\/a> en <a title=\"Cliopatria\" href=\"http:\/\/www.hnn.us\/article\/1829\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Cliopatria<\/em><\/a>, un excelente blog colectivo que sigo hace mucho tiempo; las novedades en <a title=\"HASTAC\" href=\"http:\/\/www.hastac.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">HASTAC<\/a>; <a title=\"AHA pinterest\" href=\"http:\/\/www.pinterest.com\/ahahistorians\/a-digital-tool-box-for-historians\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la pizarra de <em>pinterest<\/em> de la <em>American Historical Association<\/em><\/a> llena de herramientas que, imagino, me vendr\u00edan muy bien; <a title=\"Lisa Spiro\" href=\"http:\/\/digitalscholarship.wordpress.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">el blog de Lisa Spiro<\/a> ; <a title=\"BambooDirt\" href=\"http:\/\/dirt.projectbamboo.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Bamboo DiRT<\/em><\/a>, un servicio que lista herramientas y recursos en funci\u00f3n de lo que quiero o podr\u00eda querer si entendiera un poco m\u00e1s; y <a title=\"Piscitelli\" href=\"\/\/catedradatos.com.ar\/2013\/03\/teorico-1-digital-humanities-10-agentes-en-busca-de-una-materia-de-santo-tomas-a-una-ontologia-de-los-objetos\/]\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">una entrada de p\u00e1gina de la c\u00e1tedra de Alejandro Piscitelli<\/a> en la Universidad Nacional de Buenos Aires (si hay alg\u00fan lugar en Argentina por d\u00f3nde empezar a curiosear sobre estos temas es justamente all\u00ed.)<br \/>\nAbr\u00ed especialmente para hacer esta rese\u00f1a de <em>El desorden digital\u2026<\/em>, tres libros \u201ccl\u00e1sicos\u201d sobre el asunto: el de Orville Vernon Burton, <em>Computing in the Social Sciences and Humanities<\/em>; el de Susan Schreibman, Ray Siemens y John Unsworth, <a title=\"Companion DH\" href=\"http:\/\/www.digitalhumanities.org\/companion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>A Companion to Digital Humanities<\/em><\/a>, y el de Daniel Cohen y Roy Rosenzweig, <a title=\"DHistory\" href=\"http:\/\/chnm.gmu.edu\/digitalhistory\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Digital History. A Guide to Gathering, Preserving, and Presenting the Past on the Web<\/em><\/a>. Siempre tuve la sospecha de que esos textos eran buenos (para m\u00ed) porque en el momento en que los le\u00ed ten\u00eda muchas ganas de incorporar fotograf\u00edas a mi investigaci\u00f3n, hacer una p\u00e1gina web y comprender c\u00f3mo pensar y hacer una base de datos relacional. Esto es: sospechaba que la juntura entre el mundo digital y la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica comenzaba en el deseo por hallar t\u00e9cnicas o lenguajes especiales para resolver problemas historiogr\u00e1ficos, antes manifestarse como una evidencia del mundo transformado.<br \/>\nHay sin dudas muchos libros que se interrogan acerca de la intersecci\u00f3n entre procedimientos y formatos digitales y conocimiento disciplinar. La proliferaci\u00f3n de esas discusiones a la luz de casos particulares es sustancial. Y lo mismo cabe decir acerca de los debates sobre las implicancias de esas pr\u00e1cticas sobre los fundamentos disciplinares. Dan Cohen edit\u00f3 hace poco, junto con Tom Scheinfeldt, <a title=\"Hacking the Academy\" href=\"http:\/\/hackingtheacademy.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Hacking the Academy: New Approaches to Scholarship and Teaching from Digital Humanities<\/em><\/a>, resultado de una convocatoria con un <em>deadline<\/em> inusual de un semana. M\u00e1s de 170 autores contestaron el llamado. El libro es tan heterog\u00e9neo que cualquier art\u00edculo me resulta interesante pero me asusta que todo eso quepa en un \u00fanico recipiente. Luego de leerlo, el susto es m\u00e1s bien sorpresa: tal vez estoy acostumbrado a pensar muy r\u00edgidamente al libro con may\u00fasculas; tal vez ese libro es apenas una instant\u00e1nea de una conversaci\u00f3n que circula por medios digitales m\u00e1s r\u00e1pida e ingeniosamente; tal vez ese flujo de ideas sea el libro del que los editores presentaron su versi\u00f3n; quiz\u00e1s <em>hacking<\/em> es el mejor t\u00e9rmino para desnaturalizar algunas inercias del mundo acad\u00e9mico. Hasta donde conozco, la historiograf\u00eda tiene menos contacto que otras disciplinas con temas relacionados con las humanidades digitales. Libros notables como el de Melissa Terras, Julianne Nyhan y Edward Vanhoutte, <a title=\"Terras\" href=\"http:\/\/blogs.ucl.ac.uk\/definingdh\/reader-contents\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Defining Digital Humanities. A Reader<\/em><\/a>; o el de Matthew K. Gold, <a title=\"Gold\" href=\"http:\/\/dhdebates.gc.cuny.edu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Debates in The Digital Humanities<\/em><\/a>; o el de David M. Berry, <a title=\"Berry\" href=\"http:\/\/us.macmillan.com\/understandingdigitalhumanities\/DavidMBerry\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Understanding Digital Humanities<\/em><\/a>, no solo tienen pocos historiador*s en la n\u00f3mina sino que, m\u00e1s importante, el tono general de las obras no se entrelaza f\u00e1cilmente con tonos de revistas y libros historiogr\u00e1ficos (de habla hispana al menos). Quiero decir con esto: no estoy seguro de querer usar esos libros en primeras instancias de presentaci\u00f3n de debates de temas del \u00e1rea \u201chumanidades digitales\u201d (aunque s\u00ed de hacerlo con algunos de sus art\u00edculos). Hay libros de pertenencia m\u00e1s espec\u00edfica, como los de Mark Greengrass y Lorna Hughes, <a title=\"Greengrass\" href=\"http:\/\/www.ashgate.com\/isbn\/9780754672883\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>The Virtual Representation of the Past<\/em><\/a>; Toni Weller, <a title=\"Weller\" href=\"https:\/\/www.123library.org\/ebook\/id\/92242\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>History in the Digital Age<\/em><\/a>; Kevin Kee, <em>Pastplay, Teaching and Learning History with Technology<\/em>; Kristen Nawrotzki y Jack Dougherty, <em>Writing History in the Digital Age<\/em>; y el de T. Mills Kelly, <em>Teaching History in the Digital Age<\/em> (los \u00faltimos tres pertenecen a <a title=\"digitalculturebooks\" href=\"http:\/\/www.digitalculture.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Digitalculturebooks<\/em><\/a>, una iniciativa de la Universidad de Michigan para la publicaci\u00f3n de materiales relacionados con las humanidades digitales, a la que tambi\u00e9n pertenece <em>Hacking the Academy\u2026<\/em>) . Estos libros, muchos de ellos compilaciones de art\u00edculos, reflexionan sobre objetos, m\u00e9todos, fuentes y publicaciones que el hacer historiador utiliza (y problematiza) y proponen enfoques novedosos a partir de articular los transformaciones sociales, los cambios en los soportes que retienen los restos del pasado y las posibilidades que los nuevos medios brindan (pr\u00e1cticas) o pueden brindar (ense\u00f1anza) para nuevas escrituras historiogr\u00e1ficas, para nuevas interpretaciones hist\u00f3ricas. Se destacan zonas en los esfuerzos antol\u00f3gicos, espacios donde la insistencia en mayor, como son la ense\u00f1anza de la historia y la presentaci\u00f3n de casos en donde la visualizaci\u00f3n aspira a presentar investigaciones de corte tradicional, como suele suceder tambi\u00e9n con otros tipos de fuentes (registros orales, audiovisuales, fotogr\u00e1fico) y casos en los que nuevas herramientas facilitan la investigaci\u00f3n propiamente dicha. Las meditaciones sobre medios y mediaciones ocupan menos espacio, casi siempre son presentadas en las introducciones. Las tradiciones que enfatizan las conversaciones entre tem\u00e1ticas fuertes en historia cultural y cr\u00edtica cultural y el cibermundo provienen de redes con aires franceses (Roger Chartier, Robert Darton) o los <em>media critics<\/em> alemanes, en una l\u00ednea que tiene a F. Kittler como baluarte y a Geert Lovink (<em>Zero Comments<\/em>, <em>Networks Without a Cause<\/em>) como uno de los m\u00e1s l\u00facidos int\u00e9rpretes del mundo transformado actual. El libro de Matthew G. Kirschenbaum, <em>Mechanisms: New Media and the Forensic Imagination<\/em>, es un interlocutor reconocido en lo que podr\u00eda ser una preocupaci\u00f3n sobre el texto y sus alrededores antes que por las pr\u00e1cticas profesionales, pero continua lejos de las conversaciones de los historiadores. Otros textos en esa l\u00ednea son: el del prol\u00edfico Stephen Ramsay, <em>Reading Machines: Toward an Algorithmic Criticism<\/em>; y el de Steven Jones, <em>The Emergence of the Digital Humanities<\/em>.<br \/>\nSin embargo, el an\u00e1lisis conceptual y el an\u00e1lisis metodol\u00f3gico o la presentaci\u00f3n de casos no son enfoques extra\u00f1os. M\u00e1s lejos de mis posibilidades est\u00e1n las propuestas del tipo historiador-programador, aunque supongo que la alfabetizaci\u00f3n digital har\u00e1 que los conocimientos rudimentarios para \u201chablar\u201d un lenguaje de programaci\u00f3n est\u00e9n cubiertos a la salida de la escuela secundaria. De todos modos, <a title=\"Turkel\" href=\"http:\/\/williamjturkel.net\/hackknow-hacking-as-a-way-of-knowing-2009\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">los experimentos pr\u00e1cticos y conceptuales de William Turkel<\/a>, o en la otra punta, las discusiones sobre <a title=\"Folsom\" href=\"http:\/\/www.whitmanarchive.org\/about\/articles\/anc.00142.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la base de datos como g\u00e9nero<\/a> (Ed Folsom) me resultan algo inescrutables. Una pregunta existencial sobreviene cuando leo esos apasionantes textos: \u00bfno deber\u00eda estar tomando notas en el archivo, leyendo documentos?<\/p>\n<p><strong>II<\/strong><br \/>\nY es precisamente ese lugar, el archivo, es el que m\u00e1s ha cambiado en estos \u00faltimos a\u00f1os. Este es el escenario que define la empresa de Anaclet Pons en <em>El desorden digital\u2026<\/em>: las transformaciones de la deriva digital deben ser comprendidas por l*s historiador*s. Los cambios en el sensorio, la desmaterializaci\u00f3n de los restos del pasado y su posible digitalizaci\u00f3n, y la consolidaci\u00f3n del hipertexto como medio y producto son algunas de los aspectos de la nueva escena. El archivo, desde el concepto hasta su m\u00e1s pedestre manifestaci\u00f3n, es un tema central en este libro. El desorden no es un problema sino un desaf\u00edo en ese teatro, y el lugar y la operaci\u00f3n historiadora para asumirlo es el archivo. Esta es la principal raz\u00f3n que a mi juicio convierte a <em>El desorden digital\u2026<\/em> en un buen libro para comenzar a comprender asuntos de las humanidades digitales: no es una gu\u00eda, como expresa el subt\u00edtulo, sino una metagu\u00eda; no es un libro sobre historia digital sino un libro sobre historiograf\u00eda a partir de cuestiones relacionadas con lo digital. Anaclet Pons reubica las conversaciones de otros libros sobre humanidades digitales \u2013que el investigador conoce muy bien\u2013 en un di\u00e1logo con la historia cultural. Es una charla que tiene como lectora preferida a la historia acad\u00e9mica y como principal objetivo, el de corroer la pregunta existencial de la zozobra frente a lo nuevo. En el libro, lo que parece nuevo se reintegra a discusiones conocidas, a problemas hist\u00f3ricos. Se trata, por supuesto, de una elecci\u00f3n del autor: podr\u00eda haber desarrollado temas y discusiones que publicita y afronta en su blog, mostrando las \u00faltimas innovaciones en el campo; podr\u00eda haber dialogado con las generaciones nuevas, orientando su intervenci\u00f3n hacia la convergencia de medios, hacia formas desapegadas del patr\u00f3n letrado. Por el contrario, el libro es un ejercicio de encantamiento, un intento por mostrar que la interpretaci\u00f3n del mundo actual por parte de l*s historiador*s es necesaria y tambi\u00e9n posible.<br \/>\nLa primera y la \u00faltima entrada del libro conciernen a las humanidades digitales. Pons presenta al comienzo la pregunta sobre la definici\u00f3n del campo y la historia de su conformaci\u00f3n como espacio de relativa autonom\u00eda. En el \u00faltimo cap\u00edtulo se presentan algunos desarrollos en centros de investigaci\u00f3n importantes, y ejemplos de investigaciones, aplicaciones y representaciones producidos por la historia acad\u00e9mica en la web. Esos textos abren y dejan abierto un coloquio sobre un campo en movimiento. Pons libera a las pujas por las definiciones de su costado m\u00e1s cicatero, y las muestra como espacios abiertos e indefinidos pero promisorios. Incluso si en ese movimiento \u201csacrifica\u201d mucha de la riqueza que esos debates presentan y que Pons analiza casi a diario. En <a title=\"Clionauta\" href=\"\/\/clionauta.hypotheses.org\/14501]\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">el \u00faltimo post de <em>Clionauta<\/em><\/a> puede leerse la traducci\u00f3n de una reciente intervenci\u00f3n de un reconocido historiador, en la que se distingue fuertemente la <em>digital history<\/em> de las <em>digital humanities<\/em> (pueden seguirse otras intervenciones sobre el mismo asunto en <a title=\"Digital Humanities Now\" href=\"http:\/\/digitalhumanitiesnow.org\/2014\/05\/editors-choice-conversations-about-digital-history-and-the-digital-humanities\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Digital Humanities Now<\/em><\/a>).<br \/>\nEn medio de esos cap\u00edtulos, la reflexi\u00f3n pivota sobre temas y problemas reconocibles para l*s historiador*s \u2013acaso menos directamente vinculados a los humanistas del subt\u00edtulo\u2013: los nuevos soportes, los cambios en la lectura, en las formas del trabajo, el tema de las fuentes hist\u00f3ricas, la escritura y la difusi\u00f3n y publicaci\u00f3n de contenidos. <em>El desorden digital\u2026<\/em> se basa en una estrategia \u2013la que acaso tambi\u00e9n resulte ser una convicci\u00f3n del autor, pero eso no es para este lector algo del todo importante\u2013: acentuar el car\u00e1cter \u201cconservador\u201d de la historia, su lento ritmo digestivo, su dominio sobre los compases del cambio y la continuidad. Esa estrategia implica adem\u00e1s que las conversaciones que en el libro se desarrollan remitan a grandes textos, distinguid*s autor*s y debates reconocidos. La historia del libro y de la lectura y la reflexi\u00f3n historiogr\u00e1fica con centro en el archivo ocupan lugares destacados en diversos cap\u00edtulos de <em>El desorden digital\u2026<\/em><br \/>\nLa conversaci\u00f3n abarca un circuito denso sobre la comunicaci\u00f3n, integrado por cuestiones que necesariamente Pons debe retomar en uno y otro lugar. La materialidad de los nuevos medios, los nuevos soportes de lo escrito, en la fetichizada \u201cpantalla\u201d y tambi\u00e9n la lectura y los usos de esos medios, son pensados en este libro con el adem\u00e1n de reponer los conflictos de otros momentos de grandes cambios (la imprenta, la Enciclopedia, la \u201crevoluci\u00f3n de la lectura\u201d por dar s\u00f3lo algunos ejemplos) y su comprensi\u00f3n historiogr\u00e1fica. De ese modo, si algunas caracterizaciones del hipertexto, las redes de fibra \u00f3ptica, la lectura en la pantalla e internet pueden poner en evidencia el car\u00e1cter inestable, delicuescente, poco jerarquizado y banal de los (nuevos) modos de circulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, el oficio historiador podr\u00eda aliviar la experiencia de la mutaci\u00f3n. Lo mismo puede decirse frente a las nuevas t\u00e9cnicas y tecnolog\u00edas que impactan sobre el propio trabajo de l*s historiador*s. En lugar de desplegar una bater\u00eda de herramientas y procedimientos prometedores, que por su obscena multiplicaci\u00f3n pondr\u00edan en entredicho las actividades concretas del trabajo intelectual, Pons habla sobre el hacer propiamente dicho, y por medio de esa conversaci\u00f3n, aparatos y programas son interrogados con curiosidad pero lejos de la oferta <em>geek<\/em> y del luddismo melancolizante. As\u00ed, a trav\u00e9s de una charla de reconocimiento y valoraci\u00f3n de los c\u00e1nones disciplinares, podemos ir, sin necesidad de contraponerlos, del fichaje en cajas de zapatos a la base de datos; de la lectura de documentos intensiva, de tipo abacial, a la \u201clectura distante\u201d (propuesta por Franco Moretti) para \u201cno leer\u201d miles y miles de documentos de una \u00e9poca.<br \/>\n\u00bfCambia la historiograf\u00eda en su trato con los restos del pasado, cambia su escritura, el modo de presentaci\u00f3n de sus investigaciones, su relaci\u00f3n con la sociedad, una vez que documentos y m\u00e9todos se han modificado? \u00bfDeber\u00eda cambiar? El cap\u00edtulo sobre el archivo, casi un libro dentro de otro, y los cap\u00edtulos donde Pons se explaya sobre el hipertexto como nuevo escenario posible en la escritura acad\u00e9mica, y sobre la historia \u201cp\u00fablica\u201d o las nuevas maneras de publicar y promocionar las investigaciones, operan bajo la misma clave: el camino es la mesura, la ponderaci\u00f3n de rienda firme. Frente a las pasmosas promesas de un \u201ctexto\u201d m\u00faltiple sin centro ni medida, el autor apuesta por una \u201chipertextualidad prudente\u201d, un uso templado de herramientas de visualizaci\u00f3n, un adocenamiento de las potencias algor\u00edtmicas de las m\u00e1quinas y los programas, un aval por \u201ciniciativas juiciosas\u2019 en nuevas formas de publicar (en la web) investigaciones. Al borde de revelarse como ox\u00edmoron, estas ideas son parte de la estrategia del reforzamiento del <em>expertise<\/em>, de la decisi\u00f3n de subrayar el lugar fundamental del historiador en la organizaci\u00f3n y jerarquizaci\u00f3n de los datos y su evaluaci\u00f3n, y permiten que se mantenga el inter\u00e9s por los cambios actuales y las nuevas posibilidades en todos los campos de la disciplina, incluso cuando el \u00e1nimo acelerado de los m\u00e1s radicales experimentos digitales parece prometer convertir a los protocolos tradicionales de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica en f\u00f3rmulas depreciadas.<br \/>\nEn el cap\u00edtulo sobre Wikipedia Pons analiza la escritura colaborativa como un cambio importante de los \u00faltimos a\u00f1os, pero tambi\u00e9n puede ser pensado como uno que estudia las ambivalencias del enciclopedismo centrado en el libro y las posibles v\u00edas de relaci\u00f3n entre formas distintas de producci\u00f3n de contenidos hist\u00f3ricos. De todos los cap\u00edtulos, es el que cierra m\u00e1s inclinado a la exhortaci\u00f3n al cambio, con una incitaci\u00f3n a la interpretaci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas y las metamorfosis actuales por parte de los historiadores. Wikipedia como producto, como po\u00e9tica y como tecnolog\u00eda: la exploraci\u00f3n repone para m\u00ed de un modo menos \u201cprudente\u201d la conversaci\u00f3n, interpela a l*s lector*s a revisar cada uno de los otros cap\u00edtulos desde otro \u00e1ngulo. Los nodos de un circuito imaginado (como son por ejemplo sociedad, publicaci\u00f3n de resultados, pedagog\u00edas, formas del trabajo, tecnolog\u00edas) pueden ser le\u00eddos en los debates sobre el wiki m\u00e1s conocido.<br \/>\nAdem\u00e1s de sus investigaciones sobre historia contempor\u00e1nea y sus <em>posts<\/em>, Pons ha escrito entonces este libro. En \u00e9l surge una forma acertada de poner en una misma trama consideraciones intelectuales e inquietudes vitales, que por protocolos y g\u00e9neros com\u00fanmente viajan separadas. La forma contienda para ensayar un modo de pensar los cambios que prometen las humanidades digitales no se muestra muy prometedora, debido a que emplaza en unas coordenadas demasiado tabicadas por la especificidad, a enemigos y fan\u00e1ticos de lo novedoso. En su lugar, <em>El desorden digital\u2026<\/em> logra encontrar sendas que modifican el pobre mapa del enfrentamiento, en las que los archivos digitales, la digitalizaci\u00f3n masiva y el hipertexto encajan muy bien en debates historiogr\u00e1ficos de largas y a\u00f1osas barbas. Esta lectura que hago aqu\u00ed no les es muy fiel pero recalca el acierto en el tono elegido para el amplio conocimiento de Pons sobre humanidades digitales y su empe\u00f1o en traerlas a debate.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anaclet Pons. El desorden digital. Gu\u00eda para historiadores y humanistas. Espa\u00f1a, Siglo XXI, 2013 Hace un tiempo, desde Red-historia, le hicimos una entrevista a Anaclet Pons, un historiador espa\u00f1ol, conocido tambi\u00e9n por su inter\u00e9s por las humanidades digitales y por el blog en el que escribe: Clionauta. Un tiempo despu\u00e9s sali\u00f3 a la venta su libro El desorden digital\u2026 Lo que sigue son algunos comentarios sobre ese libro y sobre los temas de los que se ocupa. I Mientras &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/desordendigital\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">Sobre el libro &#8220;El desorden digital&#8221; de Anaclet Pons<\/span> Read more \u2192<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,21],"tags":[188,189,190,191,192,193,25,194,195,196],"class_list":["post-1626","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espanol","category-nicolas-quiroga","tag-archivo","tag-blogs","tag-clionauta","tag-digital-history","tag-digital-humanities","tag-historia-digital","tag-historiografia","tag-humanidades-digitales","tag-internet","tag-pons"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.6","language":"pt","enabled_languages":["en","es","pt"],"languages":{"en":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"es":{"title":false,"content":false,"excerpt":false},"pt":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1626","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1626"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1626\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1626"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1626"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1626"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}