{"id":1515,"date":"2014-04-02T21:38:47","date_gmt":"2014-04-02T21:38:47","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=1515"},"modified":"2014-04-02T21:38:47","modified_gmt":"2014-04-02T21:38:47","slug":"sobre-la-legitimidad-de-la-revolucion-bolivariana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.com\/pt\/sobre-la-legitimidad-de-la-revolucion-bolivariana\/","title":{"rendered":"Sobre la legitimidad del poder en la revoluci\u00f3n bolivariana"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_1516\" aria-describedby=\"caption-attachment-1516\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/602009_10151491721934932_75565377_n.jpeg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1516 \" alt=\"\u00a9Nicol\u00e1s Ocaranza\" src=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/602009_10151491721934932_75565377_n-300x225.jpeg\" width=\"400\" height=\"325\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1516\" class=\"wp-caption-text\">\u00a9Nicol\u00e1s Ocaranza<\/figcaption><\/figure>\n<p>En <em>Econom\u00eda y Sociedad<\/em>, Max Weber indag\u00f3 en las diferentes formas del poder y se pregunt\u00f3 por sus fuentes de legitimidad. Esta cuesti\u00f3n, nada banal cuando se analizan gobiernos cuyos mecanismos democr\u00e1ticos se fusionan con dispositivos propios de otros reg\u00edmenes pol\u00edticos, es fundamental para comprender lo que sucede actualmente en Venezuela. Desde que Nicol\u00e1s Maduro asumi\u00f3 la continuidad de la revoluci\u00f3n bolivariana, la cuestionada legitimidad del oficialismo ya no puede pensarse bajo el prisma del gobierno precedente; entre otras razones porque la adhesi\u00f3n al carism\u00e1tico Hugo Ch\u00e1vez nunca logr\u00f3 ser traspasada de manera intacta a su delf\u00edn, porque la otrora aplastante mayor\u00eda electoral apenas obtuvo el qu\u00f3rum suficiente para perpetuar al chavismo en el poder, y finalmente, porque la dirigencia del PSUV no ha sido capaz de resolver el faccionalismo y las tensiones al interior del <em>establishment<\/em>, ni mucho menos contener las refriegas y controversias de una sociedad fracturada y cada d\u00eda m\u00e1s polarizada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para el historiador Germ\u00e1n Carrera Damas la legitimidad que ha mantenido en pie a la revoluci\u00f3n bolivariana es mucho m\u00e1s compleja de lo que revelan esos imprecisos y et\u00e9reos tipos ideales llamados \u201ccesarismo\u201d y \u201cautocracia\u201d. Se trata de una mixtura que, independiente de los leg\u00edtimos triunfos electorales y constitucionales obtenidos, no solo ha permitido al Ejecutivo mantener bajo control la burocracia estatal, los medios de producci\u00f3n y el poder judicial, sino tambi\u00e9n dotar a su proyecto de una conciencia pol\u00edtica fundada en la transformaci\u00f3n y defensa de una determinada memoria hist\u00f3rica que \u2013estudiada en diversas publicaciones por los historiadores El\u00edas Pino Iturrieta y Fr\u00e9d\u00e9rique Langue- sustenta su andamiaje ideol\u00f3gico a trav\u00e9s constantes usos y abusos del pasado. El resultado de este amasijo es el bolivarianismo-militarismo, una ideolog\u00eda de reemplazo que emergi\u00f3 en un momento de desorientaci\u00f3n ideol\u00f3gica caracter\u00edstica del fin del siglo XX.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En su af\u00e1n por promover un extempor\u00e1neo ideario democr\u00e1tico-igualitarista del Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar, primero transferido a su alter ego Hugo Ch\u00e1vez y ahora a su hijo pol\u00edtico y sucesor, el bolivarianismo es un esfuerzo sistem\u00e1tico por cooptar la historia para convertirla en una verdad oficial servil a los intereses de la raz\u00f3n de estado. Ni siquiera Marx cre\u00eda en la beater\u00eda de un Bol\u00edvar socialista cuando en 1858 public\u00f3 una nota biogr\u00e1fica te\u00f1ida de cr\u00edticos y equ\u00edvocos juicios pol\u00edticos en los que anticipaba el infeliz destino del caudillismo y la concentraci\u00f3n del poder en Venezuela: \u201csu dictadura muy pronto devino en una anarqu\u00eda militar, en la cual los asuntos m\u00e1s importantes quedaban en manos de sus favoritos, quienes despilfarraban las finanzas del pa\u00eds\u2026\u201d (Karl Marx, &#8220;Sim\u00f3n Bol\u00edvar y Ponte, El Libertador&#8221;, en In\u00e9s Quintero y Vladimir Acosta, <em>El Bol\u00edvar de Marx<\/em>, Caracas, Editorial Alfa, 2010).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El ejercicio del poder en el socialismo del siglo XXI se nutre de una lectura insurgente del pasado y del presente, la que al ser proyectada como teleolog\u00eda revolucionaria incontestable deviene historia oficial. As\u00ed, los fundamentos ideol\u00f3gicos del bolivarianismo, cuyos fragmentos m\u00e1s visibles son el empoderamiento de los grupos subalternos, la soberan\u00eda popular y el independentismo antiimperialista, se funden y escoltan bajo un vanguardismo neomilitarista que opera como su soporte f\u00e1ctico ante cualquier disensi\u00f3n interna o externa. La puesta en pr\u00e1ctica de una incesante democracia electoral permiti\u00f3 al chavismo legitimarse y perpetuarse \u2013con un breve lapsus en el golpe de estado de abril de 2002- en el poder durante quince a\u00f1os. Sin embargo, sus detractores acusan que el uso de los mecanismos electorales es la fachada de un sistema pol\u00edtico sin separaci\u00f3n de poderes y carente de frenos y contrapesos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de esas premisas, <em>El bolivarianismo-militarismo, una ideolog\u00eda de reemplazo <\/em>(Caracas, Editorial Alfa, 2012) de Carrera Damas examina el militarismo y el control del pasado en la Venezuela contempor\u00e1nea a partir de la orfandad ideol\u00f3gica que dej\u00f3 la evoluci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n cubana en un r\u00e9gimen c\u00edvico-militar caribe\u00f1o desde la consecuente crisis del socialismo y su posterior reinvenci\u00f3n latinoamericana. Las cifras y los datos que elevan o enlodan al modelo chavista no son aqu\u00ed lo fundamental. El foco no est\u00e1 puesto en la contienda electoral ni en los vaivenes econ\u00f3micos, como tampoco en las disputas coyunturales que nutren las columnas de opini\u00f3n, sino en el engranaje ideol\u00f3gico, la difusa concepci\u00f3n democr\u00e1tica, la ex\u00e9gesis patriotera y el traslado ahist\u00f3rico del legado de Bol\u00edvar al tiempo presente: \u201cSe ha preparado as\u00ed el terreno para que el militarismo tradicional establezca una simbiosis con los n\u00e1ufragos del socialismo autocr\u00e1tico, bajo la \u00e9gida del bolivarianismo basado en el Bol\u00edvar del culto\u2026\u201d. De esta manera, todos los elementos rituales y legales que configuran la institucionalizaci\u00f3n del bolivarianismo como un asunto de Estado y no solo de gobierno, son la envoltura del universo ideol\u00f3gico que recubre las diferentes capas de la sociedad venezolana, una especie de segunda religi\u00f3n que cada cierto tiempo admite nuevos santos en su pante\u00f3n secular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De esta manera, la fusi\u00f3n entre ideolog\u00eda y militarismo ha sido la f\u00f3rmula capaz de allanar el camino hacia la continuidad del modelo bolivariano. Estos complejos cruces, unidos a los usos pol\u00edticos de la historia, nos remiten a la l\u00facida cr\u00edtica que Orwell hiciera al totalitarismo cuando afirmaba : \u201cQuien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado\u201d. Este antifaz ideol\u00f3gico ha servido durante largos a\u00f1os a los militares para ocupar los resortes y mecanismos del poder en casi todas las esferas del estado, en la pretensi\u00f3n de que las Fuerzas Armadas no solo son herederas de los ej\u00e9rcitos bolivarianos de la \u00e9poca de la independencia, sino tambi\u00e9n continuadoras directas de la revoluci\u00f3n socialista del siglo XXI. La legitimidad que les ha sido otorgada electoralmente por el poder popular ha terminado por instalar la creencia, muy distante de lo que las pr\u00e1cticas pol\u00edticas indican, de que la eficiencia, la disciplina y la integridad de los militares aventajan la capacidad de los civiles para gobernar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La versi\u00f3n chavista del socialismo democr\u00e1tico ser\u00eda el resultado de una hibridaci\u00f3n entre el socialismo humanitario y la democracia electoral, combinaci\u00f3n que en el caso venezolano no parece incomodarse con las diferentes vocaciones de ambos sistemas: la seguridad social y la equitativa distribuci\u00f3n de la riqueza en el primer caso, y una econom\u00eda de mercado con ejercicio de derechos pol\u00edticos en el segundo. Sin embargo, aunque existan mecanismos electorales la perpetuaci\u00f3n en el poder contradice las reflexiones pol\u00edticas que Bol\u00edvar expresara en 1819 en su famoso <em>Discurso de Angostura<\/em>: \u201cLa continuaci\u00f3n de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el t\u00e9rmino de los gobiernos democr\u00e1ticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y \u00e9l se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpaci\u00f3n y la tiran\u00eda. Un justo celo es la garant\u00eda de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin Ch\u00e1vez, enfrentado a incesantes protestas, con una creciente hostilidad pol\u00edtica y una econom\u00eda desequilibrada y en plena crisis, el bolivarianismo-militarismo, basti\u00f3n protector de la legitimidad de esta revoluci\u00f3n sentimental, es quiz\u00e1 el \u00faltimo recurso que le queda al chavismo para mantener las ilusiones y esperanzas de una parte del electorado que a\u00fan cree que la conducci\u00f3n fuerte del Ejecutivo puede corregir los vicios de un sistema que ni ellos mismos pueden controlar. A fin de cuentas, como el mismo Carrera Damas lo se\u00f1ala, aunque el culto a Bol\u00edvar no es un relato creado por el chavismo pues comienza en 1842 con la repatriaci\u00f3n de sus restos a Caracas, pronto fue convertido \u201cde <i>un culto del pueblo<\/i> en <i>un culto para el pueblo<\/i>\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Econom\u00eda y Sociedad, Max Weber indag\u00f3 en las diferentes formas del poder y se pregunt\u00f3 por sus fuentes de legitimidad. Esta cuesti\u00f3n, nada banal cuando se analizan gobiernos cuyos mecanismos democr\u00e1ticos se fusionan con dispositivos propios de otros reg\u00edmenes pol\u00edticos, es fundamental para comprender lo que sucede actualmente en Venezuela. 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