{"id":2418,"date":"2016-04-15T11:27:56","date_gmt":"2016-04-15T11:27:56","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=2418"},"modified":"2016-04-15T11:27:56","modified_gmt":"2016-04-15T11:27:56","slug":"de-largo-aliento-los-rostros-del-zumaque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/de-largo-aliento-los-rostros-del-zumaque\/","title":{"rendered":"De largo aliento: Los rostros del Zumaque"},"content":{"rendered":"<div class=\"mce-body mce\">\n<p><strong>Por Miguel Angel Campos<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Grande-Zumaque-Zumacaya-Fotografia-Octubre_NACIMA20140411_0105_6.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2419\" src=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Grande-Zumaque-Zumacaya-Fotografia-Octubre_NACIMA20140411_0105_6.jpg\" alt=\"Grande-Zumaque-Zumacaya-Fotografia-Octubre_NACIMA20140411_0105_6\" width=\"460\" height=\"257\" \/><\/a><\/p>\n<h6>(Mene Grande, Zulia. Equipo de perforaci\u00f3n port\u00e1til usado en la perforaci\u00f3n del Zumaque 1 y Zumacaya 1. Fotograf\u00eda John A. Stokes. Octubre, 1914)<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El pozo Zumaque 1 fue completado con \u00e9xito el 15 de abril de 1914. La documentaci\u00f3n es inobjetable: desde An\u00edbal Mart\u00ednez hasta Miguel Tinker Salas, pasando por Crespo, Barberii, desde Ralph Arnold hasta la cr\u00f3nica oral, el acuerdo es un\u00e1nime. En su <em>Cronolog\u00eda del petr\u00f3leo en Venezuela <\/em>(1969), Mart\u00ednez ni siquiera destaca el 31 de julio. Las razones por las que el gobierno venezolano conmemor\u00f3 los 50 a\u00f1os el 31 de julio de 1964 no est\u00e1n argumentadas y parecen m\u00e1s bien fruto de una elecci\u00f3n mal informada y peor sustentada. La biograf\u00eda del pozo encuentra en la documentaci\u00f3n datos recurrentes desde su inicio, el 12 de enero de ese a\u00f1o hasta 1916, cuando Ralph Arnold y el equipo de ge\u00f3logos cierran la labor de prospecci\u00f3n iniciada en 1911.<\/p>\n<p>Datos t\u00e9cnicos como altura, profundidad, densidad del crudo, nombres de los miembros de la cuadrilla, costo total de la perforaci\u00f3n (equipos, insumos, salarios), est\u00e1n consignados en las libretas de campo, los informes de los supervisores, cartas y memorias, y sobre todo en el libro <em>The First Big Oil Hunt: Venezuela, 1911-1916,<\/em> (1960), de Arnold, Barrington y Macready. Reci\u00e9n en 2008 esta obra capital para la historia de la exploraci\u00f3n petrolera en Venezuela fue traducida al espa\u00f1ol, con el impersonal t\u00edtulo <em>Venezuela petrolera. Primeros pasos, 1911-1916<\/em>; su editor fue Andr\u00e9s Duarte Vivas, y su traductor, H\u00e9ctor P\u00e9rez Marchelli. Los autores organizan una especie de memorial de aquellos a\u00f1os de exploraci\u00f3n y prospecci\u00f3n. Muy temprano Arnold recomend\u00f3 el inicio de inmediato de un pozo exploratorio, y el punto que indic\u00f3 estaba a 85 msnm, un perfecto anticlinal, lugar conocido despu\u00e9s como Cerro la Estrella. Pr\u00e1cticamente el pozo exploratorio es el descubridor del Campo Mene Grande, pues antes de \u00e9l s\u00f3lo hubo acarreo de flujos superficiales, los <em>seepage<\/em>, manaderos. En los meses siguientes el propio Arnold debi\u00f3 seguir con atenci\u00f3n el curso de la actividad del pozo; en su libro est\u00e1 consignada la producci\u00f3n inicial: 200 bd, aunque An\u00edbal Mart\u00ednez est\u00e1 en desacuerdo con esta unidad de medida, que a su juicio es disparatada y nada tiene que ver con el sistema m\u00e9trico decimal. Debe hablarse entonces de metros c\u00fabicos, y esa medida es la que usa a lo largo de su libro <em>Cronolog\u00eda del petr\u00f3leo en Venezuela<\/em>, traducci\u00f3n de la\u00a0 edici\u00f3n inglesa de 1967. De acuerdo con los datos del c\u00f3nsul de EE.UU, el pozo rindi\u00f3 en los primeros d\u00edas 10 bd, de una densidad que estar\u00eda alrededor de los 20 API. Este mismo diplom\u00e1tico env\u00eda un informe a las autoridades de su pa\u00eds alertando sobre lo que considera \u201can invandig army [los brit\u00e1nicos] reaping profits in Venezuela\u201d\u2013un ej\u00e9rcito invasor sacando provecho en Venezuela.<\/p>\n<p>Tras el Zumaque 1 hubo una sucesi\u00f3n de \u201creventones\u201d, la Caribbean Petroleum acat\u00f3 no s\u00f3lo aquella primera recomendaci\u00f3n y pronto dio inicio a la perforaci\u00f3n de otros pozos. El hecho de que los hallazgos posteriores resultaran m\u00e1s rendidores, y no por poco margen, tal vez nos pueda dar una pista de por qu\u00e9 el Zumaque 1 pierde protagonismo. La serie de esos pozos (alrededor de 15) corresponde a las letras ZUM; era una manera de identificarlos con el Campo en un pa\u00eds donde se buscaba petr\u00f3leo en los cuatro puntos cardinales, decenas de campos surg\u00edan todos los a\u00f1os y esa especie de codificaci\u00f3n era muy \u00fatil. Decir ZUM era ubicar el occidente y la costa oriental del Lago de Maracaibo, o m\u00e1s ce\u00f1ido aun, los de un lote.<\/p>\n<p>Otro hecho para el sumario es la desaparici\u00f3n de la Caribbean Petroleum Company como empresa aut\u00f3noma, adquirida por la Royal Dutch; su historia e identidad se diluyen en el trust Shell. Quiz\u00e1s para el 31 de julio de 1914 el Zumaque 1 tiene poca relevancia en la rutina del Campo Mene Grande, ese d\u00eda ocurre un hecho previsible pero que modifica la saga oral del pozo: el flujo se dispara y el drenaje sube dr\u00e1sticamente. Como lo asienta Tinker Salas: \u201cOn 31 July Venezuelan and United States operators of Zumaque No. 1 struck larger deposits, and Venezuela entered a new era of comercial production\u201d. El mismo autor advierte m\u00e1s adelante que esta fecha admite duda\u2013 \u201cSources differ on when the well began production\u201d. Pero aqu\u00e9l es el dato que la burocracia retuvo para establecer la entrada del pa\u00eds a la producci\u00f3n comercial. Todo lo producido hasta ese momento figuraba en una estad\u00edstica y en una contabilidad. Y este <em>revival<\/em>, como un acto de fuerza, tiene un sentido, llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre el lugar desplazado, pues estaba llamado a ser eso, un <em>locus <\/em>m\u00edtico. Por su elevaci\u00f3n, la \u00fanica de la zona, por su persistencia, en 1974 fue despejado y se profundiz\u00f3 unos cien metros. Convertido en fuerza vital, s\u00edntesis de un origen transformador, el pozo enfrent\u00f3 a los olvidadizos, a los ingratos. Rugi\u00f3, animal modelado por el fuego, desde las entra\u00f1as reivindic\u00f3 su funci\u00f3n tutelar; de no haber ocurrido esta nueva erupci\u00f3n el padre no se llamar\u00eda as\u00ed, sino tal vez Zumba, Zumaya, Zumbador \u2013\u00e9ste descarg\u00f3 un promedio de 25.000 bd en los primeros meses, y en ese mismo a\u00f1o. Recogido en represas, grandes hoyas practicadas en el suelo, casi nada se perdi\u00f3 de la fontana del Zumaque 1, embarcado por San Timoteo, en el puerto natural de Motat\u00e1n de Agua; su destino debi\u00f3 ser Aruba.<\/p>\n<p>No se tiene idea de la magnitud del riesgo de iniciar una perforaci\u00f3n en aquellos tiempos, de prospecci\u00f3n s\u00f3lo f\u00edsico-geol\u00f3gica, instrumentos y m\u00e9todos sismo-magn\u00e9ticos son de a\u00f1os despu\u00e9s. Hab\u00eda un t\u00e9rmino para designar aquellas perforaciones casi al azar, sin <em>surveys<\/em> ni sondaje: <em>wildcat<\/em>. Fue en 1934 cuando se comenz\u00f3 a usar procedimientos sismogr\u00e1ficos. Era frecuente abandonar pozos al cabo de 700, 800 d\u00edas de trabajo y tras haber alcanzado unos 4 mil metros. S\u00f3lo las condiciones sociales, que se traduc\u00edan en ventajas jur\u00eddicas, las cuales permit\u00edan una amplia discrecionalidad por parte de las empresas, pod\u00edan compensar la cacer\u00eda infructuosa y mantener la resistencia. Muchas peque\u00f1as compa\u00f1\u00edas se retiraban o eran adquiridas por los consorcios capitalistas de envergadura; de hecho para los a\u00f1os previos a la nacionalizaci\u00f3n, Shell y Creole tienen el control de todas las concesiones. La lista de compa\u00f1\u00edas operando entre 1922 y 1940 es, pudiera decirse, nutrida. As\u00ed que esa primera producci\u00f3n tuvo no s\u00f3lo un valor emblem\u00e1tico sino financiero y de realizaci\u00f3n, tanto para la compa\u00f1\u00eda como para el pa\u00eds, si bien s\u00f3lo hacia 1917 puede hablarse de regularidad en la exportaci\u00f3n; y es en 1922 cuando los ingresos de la explotaci\u00f3n desplazan otros rubros y las cuentas p\u00fablicas ya se saldan en buena medida con la renta fiscal.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 entonces relegar aquella fecha cuando en 1964 se acuerda establecer oficialmente la entrada del pa\u00eds a la era del petr\u00f3leo? Supongo que la fecha de abril se fue relegando en el curso de esos a\u00f1os, y eventualmente la de julio la reemplaz\u00f3 en la documentaci\u00f3n burocr\u00e1tica. Pero hay otro documento clave, entre el 9 y el 18 de septiembre de 1951 se celebr\u00f3 en Caracas una Convenci\u00f3n de Petr\u00f3leo organizada por el Ministerio de Minas e Hidrocarburos, las memorias fueron publicadas en una cuidada edici\u00f3n ese mismo a\u00f1o. Todo el proceso de explotaci\u00f3n est\u00e1 expuesto en ocho cap\u00edtulos, el cap\u00edtulo II, Exploraci\u00f3n, fue redactado por personal combinado de las tres principales compa\u00f1\u00edas que operaban en ese momento en Venezuela y funcionarios de calificadas instituciones como el Seismograph Corporation of Delaware. Vale la pena citar el p\u00e1rrafo completo donde se afirma sin lugar a dudas la fecha de abril: \u201cThe first oil field to be discovered in the Maracaibo Basin was Mene Grande, on the east side of Lake Maracaibo, by Caribbean Petroleum Co., an affiliate of Barber Aspahlt which was taken over by the Shell Group in 1916, and it is this latter company that actually developed the field. The discovery well, Zumaque No. 1, was completed as a commercial producter in Abril 2014\u201d. <em>Completado como productor comercial<\/em>, la indicaci\u00f3n es concluyente \u2013y trat\u00e1ndose de una publicaci\u00f3n oficial que a una distancia a\u00fan no tan dilatada reivindica datos de la misma Shell, debiera ser suficiente.<\/p>\n<p>Olvido y diluci\u00f3n; parece claro que la insuficiencia de la memoria social, la consideraci\u00f3n de sus hitos y la precariedad de nuestros protocolos hizo que se optara por ese registro posterior, prestigiado por el volumen. Fue f\u00e1cil desplazar la geolog\u00eda por una convenci\u00f3n; as\u00ed el mito quedaba fracturado. Esto podr\u00eda explicar por qu\u00e9 cuando en nuestro pa\u00eds se nombra el petr\u00f3leo, todos hablan de econom\u00eda; todo el imaginario y los traumas de una cultura quedan relegados. Miedo a lo primordial llamar\u00edamos esa compulsi\u00f3n, la de sustituir configuraci\u00f3n por forjamiento, ya no nos determina el mito sino la conseja, el acuerdo del momento que impone a lo majestuoso su moda, y cuando se trata de intereses p\u00fablicos, al mal gusto se a\u00f1ade la usurpaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No era, despu\u00e9s de todo, la primera vez que una fecha, un suceso o incidente, se ajustaban a las conveniencias del d\u00eda; tampoco la \u00faltima. En 1945, los maestros rechazan acoger el natalicio de Andr\u00e9s Bello (29 de noviembre) como su d\u00eda de advocaci\u00f3n, y afirman la fecha de creaci\u00f3n del gremio. La larga carta de Prieto Figueroa abunda en razones corporativas. El destinatario, Brice\u00f1o Iragorry, autor de la propuesta, se limita a contrastar la significaci\u00f3n de Bello con la de un acto forense, y hasta hoy ha quedado la del 15 de enero \u2013la enrevesada conciliaci\u00f3n de Prieto Figueroa pretend\u00eda que Bello deb\u00eda sum\u00e1rseles, y de esa manera celebrar as\u00ed el tal d\u00eda a Bello, maestro. Los enfermeros de G\u00f3mez anuncian su muerte el 17 de diciembre para hacerla coincidir con la del Libertador, pues G\u00f3mez hab\u00eda nacido el 24 de julio. El 5 de marzo de 2013, los enfermeros del autoproclamado hijo de Bol\u00edvar anuncian su muerte, el mismo d\u00eda de la de Stalin. En fin.<\/p>\n<p>Es como darle al 5 de julio de 1811 una preeminencia fundada en un registro de testigos bien trajeados y subordinar el 19 de abril de 1810 como una reuni\u00f3n de compadres. Saltamos de Col\u00f3n a los cronistas del siglo XVII, pero han sido ignoradas las cuatro cartas que entre 1534 y 1541 escribi\u00f3 Felipe von Hutten, en puridad la primera visi\u00f3n de Venezuela. Reci\u00e9n en 2005 se hizo una traducci\u00f3n espa\u00f1ola, y venezolana (publicada por la Universidad Cat\u00f3lica Cecilio Acosta). Entre los informes del equipo de Arnold y la descripci\u00f3n del escenario del Barroso 2 hecha por Pittier hay un pa\u00eds revelado, casi primordial; en aquellos se fija un inventario desde la mirada del deseo, pero los relatores de esa avanzada est\u00e1n caracterizando una naturaleza nueva: ya no el acopio de la cornucopia sino el de los bienes de una sociedad que en los siguientes cien a\u00f1os deber\u00e1 sacar de ella un identidad. El cuadro que nos deja Pittier es apocal\u00edptico, la campi\u00f1a devastada, la vida auroral degradada, y no por el aceite inmovilizador, sino por el derroche de una riqueza que se derrama sobre los ah\u00edtos sin sosiego. Si todo puede ser movido, removido, refundado, significa que no hay ra\u00edces, la memoria colectiva no se alimenta sino de las conveniencias del d\u00eda, nada reclama a los manipuladores, y es posible ir a buscar en el pasado la legitimaci\u00f3n del presente. No hay iluminaciones tutelares, ni desgarros exorcizadores. Si el Barroso 2 lo ciega el colapso de sus paredes arenosas o la imprecaci\u00f3n de San Benito, si el Zumaque 1 despeja su garganta por la presi\u00f3n del cret\u00e1ceo o la reconvenci\u00f3n, eso nada dice a los desprevenidos, pero en el cat\u00e1logo de vanidades de la fr\u00e1gil vida civil tal vez aquellos sucesos sean hitos m\u00e1s reales, prodigios naturales asumiendo la representaci\u00f3n moral de unos habitantes de escasa aptitud c\u00f3smica.<\/p>\n<p>En 1964, cuando se establece la fecha oficial, el libro de Arnold (<em>TheFirst Big Oil Hunt: Venezuela, 1911-1916<\/em>) ten\u00eda ya tiempo publicado; de haberse traducido antes habr\u00eda conseguido generar alg\u00fan impacto entre los historiadores. En general, la vida acad\u00e9mica no mostr\u00f3 inter\u00e9s por aquel testimonio, pieza esencial de la organizaci\u00f3n de una saga. Pero el expediente no alter\u00f3 el sumario porque no fue considerado. En el extrav\u00edo y la indiferencia que supone la investigaci\u00f3n documental de nuestra identidad, la sustentaci\u00f3n de una fecha conmemorativa no requer\u00eda mayores soportes; a fin de cuentas, se trataba de una cronolog\u00eda minera. Si el reconocimiento de una ontolog\u00eda a\u00fan no llega, qu\u00e9 podr\u00eda esperarse de la diligencia burocr\u00e1tica para acordar un origen; para ellos s\u00f3lo el punto de partida de un ciclo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>En 1950, a Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez a\u00fan no se le apagaba el resquemor por la designaci\u00f3n del araguaney como \u00e1rbol nacional, que s\u00f3lo tuvo en cuenta su vistosidad y no consider\u00f3 razones hist\u00f3ricas y paisaj\u00edsticas. Sobre eso dice: \u201cElegir un \u00e1rbol nacional no es futileza, como a primera vista parece, la existencia de los pueblos llega a identificarse con los \u00e1rboles\u201d. Luego nos da una relaci\u00f3n de aquellas especies atadas al devenir y consignadas en memoriales y la literatura \u2013samanes, ceibas, palmeras, apamates.<\/p>\n<p>No ha debido ser una elecci\u00f3n, como la de una reina de carnaval, sino un reconocimiento: de la floresta nominada y la geograf\u00eda, de un s\u00edmbolo trabado al quehacer. \u201cUn \u00e1rbol es lo que menos puede improvisarse\u201d. El hecho muestra una carencia que ya hab\u00eda se\u00f1alado Brice\u00f1o Iragorry: la de sentido del paisaje, esa incapacidad del venezolano para reconocerse en un h\u00e1bitat. Finalmente da su aprobaci\u00f3n al sam\u00e1n, al que llama \u201cnuestro \u00e1rbol sagrado\u201d, y contrasta su estatuto con la del elegido: \u201cEn su presencia el araguaney vine a ser como una poes\u00eda de abanico frente a un poema antiguo y venerable\u201d.<\/p>\n<p>El carret\u00f3n tirado por bueyes que arrastra el aparejo de perforaci\u00f3n resume el encuentro de naturaleza y titanismo. La imagen consignada por Arnold retiene un momento inaugural y nos hace espectadores, nuevamente, de un rito donde ya est\u00e1bamos retratados sin saberlo. En primer plano asoman dos hombres con el torso desnudo; parecen saludar el d\u00eda, sonrientes, la piel brilla al sol y el color no es menos relevante: una mezcla de la tierra p\u00e1lida y el oscuro uniforme de los menes. La leyenda indica que es el equipo usado en el Zumaque 1 y el Zumacaya \u2013un <em>Star boiler<\/em>. Creo que esa imagen vale por toda una genealog\u00eda, son los primeros hombres marchando sobre un tierra hallada, que nadie hab\u00eda prometido; es el sudor fertilizando una apropiaci\u00f3n, emergiendo desde el fondo de una era de caudillos y tierra martirizada. Esos dos hombres son heraldos que saludan los pr\u00f3ximos cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>C\u00f3mo, entonces, podr\u00eda ser aquella una fecha movible, c\u00f3mo podr\u00edan ese lugar y ese pozo ser intercambiables; <em>un pozo es lo que menos puede improvisare,<\/em> dir\u00edamos. Milagrosamente, los nombres de aquella cuadrilla fueron preservados, asentados en un pergamino del cret\u00e1ceo y dados a resguardar a un gigante cet\u00e1ceo: la memoria sellada del arquetipo. La cuenta discrimina entre salarios, equipos y materiales, el tiempo vigilado en una brevedad de cosecha o man\u00e1; nos resulta algo como la gestaci\u00f3n de una madre por la que todos esperan. Si esa riqueza es un azar geol\u00f3gico, su aceptaci\u00f3n obligaba a una regularidad que conjurara lo azaroso, y supon\u00eda fundar desde la gratitud, para hacer de la donaci\u00f3n el punto de partida de un mundo previsible, que permitiera ordenar fuera del sobresalto, calcular sin alevos\u00eda, descansar so\u00f1ando.<\/p>\n<p>En estos d\u00edas he visto el Cerro la Estrella de lejos; la novedad en el horizonte son esa mir\u00edada de ranchos, que parecen reptar a su alrededor. La vegetaci\u00f3n persiste adaptada a sus nutrientes de gas metano y caliza, componen un barro oloroso que te marea cuando desembarcas en la estaci\u00f3n de combustible. De resto, Mene Grande sigue siendo el campamento que da una capital al distrito Baralt hacia 1940. El vendedor de pastelitos, el chichero, el mendigo de mis d\u00edas de infancia siguen all\u00ed. Los d\u00edas exultantes de su campo ABC y del Comisariato, su liceo y la cl\u00ednica San Rafael no dieron paso sino al buhonerismo informe: hoy en el campo los apurados m\u00f3dulos de una universidad p\u00fablica ven entrar y salir estudiantes amodorrados que nada saben de una \u00e9pica que all\u00ed comenz\u00f3 en 1914 \u2013tampoco les interesa. Me pregunto hoy, en un trance donde el desencanto es el sentimiento menos tr\u00e1gico, qu\u00e9 ocurri\u00f3. Los deslumbrados que llegaron huyendo de la tristeza, esos peones puestos a confrontar su destino, tenderos y zapateros, lavanderas y relojeros, expendedores de sopas en la algarab\u00eda del mediod\u00eda, vendedores de telas por cuotas, el abogado de camisa planchada todos los d\u00edas, el maestro solemne, \u00bfqu\u00e9 hicieron con tanto optimismo? Terminaron ensimismados en sus negocitos, desestimaron el horizonte, me digo o me miento, ben\u00e9volo. C\u00f3mo se remodel\u00f3 ese Nemesio Arismendi que, en la novela de Otero Silva, <em>Oficina No. 1<\/em>, llega al pueblo a rematar una carga de cerveza y termina convertido en Jefe Civil.<\/p>\n<p>En su <em>Historia de la rebeli\u00f3n popular de 1814<\/em> (1968), Juan Uslar Pietri incluye un cap\u00edtulo titulado \u201cEl pulpero de Taguay\u201d; es un r\u00e1pido perfil de Rosete. Este hombre es elevado desde su mes\u00f3n de \u201cquesos llaneros, papel\u00f3n, manteca de cochino, chicharrones y vinos de Espa\u00f1a\u201d a la posici\u00f3n de Comandante, Gobernador de Camatagua y jefe de los ej\u00e9rcitos del Rey. Se trata de un hombre que dispuso de los mayores recursos (en t\u00e9rminos de acceso a los bienes materiales existentes), de absoluta discrecionalidad y del apoyo de esclavos, llaneros, pardos, que se le sumaban como por encanto desde la promesa de redenci\u00f3n del pillaje y la degollina de los blancos. Este es su retrato: \u201ccon modales que causaban horror, siempre con palabrota en la boca y desnudo de la cintura arriba, mostrando una panza llena de pelos, poderosa y cerrera; su figura ruda y popular era el s\u00edmbolo del movimiento democr\u00e1tico, su esencia m\u00e1s pura\u201d. Ciertamente, es el caudillo salido de las patas de los caballos (como dice Sarmiento). Este Rosete hace palidecer al propio Boves en su voluntad de destrucci\u00f3n, en la dimensi\u00f3n de su crueldad blasfema \u2013el 11 de febrero pas\u00f3 a cuchillo la poblaci\u00f3n entera de Ocumare: \u201cles cortan las narices y las orejas, a los hombres las partes sexuales, a las mujeres los pechos\u201d.<\/p>\n<p>A Augusto Mijares le produc\u00eda indignaci\u00f3n la frase de Juan Vicente Gonz\u00e1lez que califica a Boves de primer jefe de la democracia venezolana, en m\u00e1s de una oportunidad se ocup\u00f3 de refutarla. Pero esa asociaci\u00f3n entre democracia e igualitarismo, que hace de aqu\u00e9lla repartici\u00f3n de un bot\u00edn, pillaje, crimen y demagogia de la abundancia \u2013atizando odio y resentimiento\u2013, ha prevalecido en los sue\u00f1os, o las pesadillas, de los irredentos. A tal punto es as\u00ed, que a nuestro m\u00e1s reciente caudillo pudi\u00e9ramos llamarlo sin apuro, y con toda justicia, \u201cEl pulpero del Zumaque\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>FUENTES<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ralp Arnold, George Macready, Thomas Barrington<\/strong><em>. <\/em><em>Venezuela petrolera. Primeros Pasos, 1911-1916.<\/em>Fundaci\u00f3n Trilobita.Caracas, 2008, 371 pags. [<em>The First Big Oil Hunt: Venezuela, 1911-1916. <\/em>Vintage. New York, 1960]<\/p>\n<p><strong>An\u00edbal Mart\u00ednez. <\/strong><em>Cronolog\u00eda del petr\u00f3leo en Venezuela. <\/em>Editorial Librer\u00eda Historia. Caracas, 1969, 261 p\u00e1gs.<\/p>\n<p><strong>Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez<\/strong>. <em>\u00c1rboles<\/em> (recopilaci\u00f3n de Trino Borges). PROMOCION CDCHT, ULA. M\u00e9rida, 2004, 111 p\u00e1gs.<\/p>\n<p><strong>Henri Pittier<em>. <\/em><\/strong><em>Exploraciones bot\u00e1nicas, y otras en la cuenca de Maracaibo. <\/em>Ministerio de Agricultura y Cr\u00eda. Caracas, 1948, 246 p\u00e1gs.<\/p>\n<p><strong>Iv\u00e1n Salazar Zaid. <\/strong><em>Aspectos hist\u00f3ricos del Zulia<\/em>. Editorial El perro y la rana. Caracas, 2012, 150 p\u00e1g.<\/p>\n<p><strong>Miguel Tinker Salas. <\/strong><em>The Enduring Legacy<\/em>. Duke University Press. Durham, 2009, 324\u00a0 p\u00e1gs.<\/p>\n<p><strong>Juan Uslar Pietri. <\/strong><em>Historia de la rebeli\u00f3n popular de 1814.<\/em> Edime. Caracas, 1972, 225 p\u00e1gs.<\/p>\n<p><strong>National Petroleum Convention.<\/strong> Text of Papers Presented at the National Petroleum Convention, Caracas, Venezuela, September 9-18, 1951.United States of Venezuela, Ministry of Mines and Hydrocarbons. Tulsa, 1951, 419p\u00e1gs<\/p>\n<p><strong>Glosario de la Industria Petrolera-Glossary of the Petroleum Industry.<\/strong> (12.000 technical terms). The Petroleum Publishing Company. Tulsa, 1973, 316 p\u00e1g.<\/p>\n<p><strong>The Petroleum Handbook.<\/strong>Compiled by Members of the Staff of the Royal Ductch-Shell Group.\u00a0 Shell Petroleum Company Limited. London, 1948, 658 p\u00e1g.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Publicado originalmente el 12.4.2014 en Papel Literario de El Nacional. Caracas. http:\/\/www.el-nacional.com\/papel_literario\/largo-aliento-rostros-Zumaque_0_389361184.html<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Miguel Angel Campos (Mene Grande, Zulia. Equipo de perforaci\u00f3n port\u00e1til usado en la perforaci\u00f3n del Zumaque 1 y Zumacaya 1. Fotograf\u00eda John A. Stokes. Octubre, 1914) &nbsp; &nbsp; El pozo Zumaque 1 fue completado con \u00e9xito el 15 de abril de 1914. La documentaci\u00f3n es inobjetable: desde An\u00edbal Mart\u00ednez hasta Miguel Tinker Salas, pasando por Crespo, Barberii, desde Ralph Arnold hasta la cr\u00f3nica oral, el acuerdo es un\u00e1nime. En su Cronolog\u00eda del petr\u00f3leo en Venezuela (1969), Mart\u00ednez ni &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/hahr-online.com\/es\/de-largo-aliento-los-rostros-del-zumaque\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">De largo aliento: Los rostros del Zumaque<\/span> Read more \u2192<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":2419,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,250],"tags":[365,35,263,366,367,368,252,369,253,149],"class_list":["post-2418","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espanol","category-manuel-silva-rerrer","tag-enclave-petrolero","tag-historia","tag-historia-de-america-latina","tag-industria-petrolera","tag-oil-latin-america","tag-oil-venezuela","tag-petroleo","tag-petroleum-latin-america","tag-siglo-xx","tag-venezuela"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.6","language":"es","enabled_languages":["en","es","pt"],"languages":{"en":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"es":{"title":false,"content":false,"excerpt":false},"pt":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2418","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2418"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2418\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2418"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2418"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2418"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}