{"id":2020,"date":"2014-12-23T16:45:56","date_gmt":"2014-12-23T16:45:56","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=2020"},"modified":"2014-12-23T16:45:56","modified_gmt":"2014-12-23T16:45:56","slug":"sobre-la-nacion-y-el-nacionalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/sobre-la-nacion-y-el-nacionalismo\/","title":{"rendered":"Sobre la naci\u00f3n y el nacionalismo."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><a href=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Defending_the_Polish_banner_at_Chocim_by_Juliusz_Kossak_1892.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-2021\" src=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Defending_the_Polish_banner_at_Chocim_by_Juliusz_Kossak_1892-300x196.jpg\" alt=\"Defending_the_Polish_banner_at_Chocim,_by_Juliusz_Kossak,_1892\" width=\"370\" height=\"242\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Pintura polaca (1892) exaltando la defensa de la bandera durante la hist\u00f3rica batalla de Chocim.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>SOBRE LA NACI\u00d3N Y EL NACIONALISMO<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">&#8220;Es el nacionalismo el que engendra las naciones y no al rev\u00e9s&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Ernest Gellner (1).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La palabra naci\u00f3n se ha usado desde hace muchos siglos, pero el sentido que le atribuimos hoy, se remite a los siglos XVIII y XIX, \u00e9poca de las grandes revoluciones: liberal, industrial y burguesas; o sea corresponde al proyecto de la modernidad y la construcci\u00f3n de los Estados nacionales. Solemos entendemos por naci\u00f3n como: \u201cuna comunidad estable, fruto de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, de lengua, territorio, vida econ\u00f3mica y composici\u00f3n psicol\u00f3gica que se manifiesta en una comunidad de cultura\u201d (Joseph Stalin, 1912). Pero como se\u00f1ala el historiador ingl\u00e9s Eric Hobsbawm, las definiciones objetivas de naci\u00f3n han fracasado, esto debido a la presencia de \u201cexcepciones\u201d a la hora de establecer criterios comunes. (2)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Numerosos son los autores que han reflexionado sobre esta tem\u00e1tica y valdr\u00eda la pena recoger algunas de sus definiciones o ideas (3):<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo y antrop\u00f3logo franc\u00e9s Ernest Gellner\u00a0nos brinda un concepto, que calific\u00f3 \u00e9l mismo de provisional e insuficiente: \u201cDos hombres son de la misma naci\u00f3n si comparten la misma cultura, entendiendo por cultura un sistema de ideas y signos, de asociaciones y de pautas de conducta y comunicaci\u00f3n\u201d. Para este autor, dos hombres son de la misma naci\u00f3n siempre y cuando se reconocen como pertenecientes a esa misma naci\u00f3n (<em>Nations and Nationalism<\/em>, 1983).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por su parte el historiador y polit\u00f3logo Benedic Anderson, nos se\u00f1ala de manera concisa, que una naci\u00f3n es una comunidad pol\u00edtica que se imagina como inherentemente limitada y como soberana (1983).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Destaca tambi\u00e9n la aproximaci\u00f3n del fil\u00f3sofo israel\u00ed Avishai Margalit, quien discute el papel principal de la memoria en formar naciones: &#8220;(<em>Una naci\u00f3n)<\/em> <em>se ha definido como una sociedad que alimenta un embuste sobre los ancestros y comparte un odio com\u00fan por los vecinos. Por lo tanto, la necesidad de mantener una naci\u00f3n se basa en memorias falsas y el odio a todo aqu\u00e9l que no lo comparte.<\/em>&#8221; (<em>La \u00c9tica de la Memoria<\/em>, 2002).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Finalmente, quiz\u00e1s cabria mencionar a Max Weber, para quien la Naci\u00f3n \u201ces una comunidad de sentimiento que normalmente tiende a producir un Estado\u201d. (Sobre la construcci\u00f3n del Estado-naci\u00f3n hablaremos en otro art\u00edculo).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre estas definiciones, cabr\u00eda mencionar primero que para Gellner la naci\u00f3n moderna y la naci\u00f3n industrial son uno solo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por otro lado, habr\u00eda que a\u00f1adir que Anderson, sostiene que la naci\u00f3n es una comunidad pol\u00edtica que se imagina como soberana porque el concepto de naci\u00f3n apareci\u00f3 en una \u00e9poca en la que la Ilustraci\u00f3n y la Revoluci\u00f3n Francesa hab\u00edan destruido \u201cla gracia de Dios\u201d como fuente de legitimidad del reino din\u00e1stico, teniendo que recurrir a la naci\u00f3n como nuevo fundamento de legitimidad (Bernat Castany-Prado).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La propuesta de Avishai Margalit\u00a0nos permite reflexionar sobre la construcci\u00f3n de la idea de naci\u00f3n a partir de mitos, historias o simplemente ficciones compartidas; as\u00ed como la presencia del \u201cotro\u201d. Como dir\u00eda Ren\u00e1n en su famoso discurso sobre la naci\u00f3n (1882): \u201cinterpretar mal la propia historia forma parte de ser una naci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La definici\u00f3n de Weber, implica reflexionar sobre el Estado moderno, el cual se funda en el principio de la nacionalidad (legitimarse a partir de una naci\u00f3n preexistente o en formaci\u00f3n).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La naci\u00f3n contractual o voluntarista y la naci\u00f3n primordialista<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El soci\u00f3logo peruano Hugo Neira, en su libro \u00bfQu\u00e9 es Naci\u00f3n? (2013), nos recuerda que los franceses revolucionarios invocaron, para legitimarse pol\u00edticamente, la idea de <em>pueblo soberano<\/em>, mientras en el caso alem\u00e1n se recurri\u00f3 al concepto de <em>Volk<\/em>. O sea la primera nos remite a la idea de un contrato social libre (voluntad general), mientras la segunda a los v\u00ednculos de tradici\u00f3n o sangre. Neira se\u00f1ala en su texto que: <em>en una perspectiva moderna, la idea de naci\u00f3n se decide por \u201clibre adhesi\u00f3n o voluntad\u201d de una comunidad pol\u00edtica\u2026 no se ignora los nexos de nacimiento, raza, territorio o historia, sino que se prefiere que emerja una naci\u00f3n a partir de \u201cun conjunto de ciudadanos contratantes\u201d. <\/em>Quiz\u00e1s el mayor ejemplo de naci\u00f3n contractual aparte de Francia, sea el de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, la cual se erige como comunidad pol\u00edtica y particularmente como voluntad moderna ajena a la idea de pasado com\u00fan. En el caso de la naci\u00f3n alemana, como ya se apunt\u00f3, esta se constituye sobre v\u00ednculos org\u00e1nicos-naturales, o sea <em>nacidos hist\u00f3ricamente en una comunidad viva<\/em> (Diccionario Axal). A esta concepci\u00f3n Neira la denomina diferencialista o culturalista\u00a0 (\u201cprimordialista\u201d seg\u00fan los principales te\u00f3ricos).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El polit\u00f3logo peruano Alberto Vergara, nos explica que la tradici\u00f3n contractualista teoriz\u00f3 el Estado como el producto de un pacto pol\u00edtico entre individuos racionales. Individuos que ced\u00edan sus derechos a un tercero (Hobbes) y donde desaparecen las voluntades individuales (Rousseau). Estos contratos sociales entre individuos es la base del Estado, aquello luego llamado Naci\u00f3n. La Naci\u00f3n como colectivo de ciudadanos iguales ante la ley, emancipado de ataduras gregarias y guiado por la raz\u00f3n (Abate Sieyes). \u201cEn definitiva, la primera constituci\u00f3n francesa de 1790 adopt\u00f3 estas visiones <em>voluntaristas<\/em> de la ciudadan\u00eda y la naci\u00f3n, y buena parte de la modernidad ha convivido con ellas, reproduci\u00e9ndolas en distintas partes del globo. Por ejemplo en el Per\u00fa, hasta hoy tenemos una disposici\u00f3n constitucional que permite acceder a la nacionalidad peruana. Ella no est\u00e1 restringida por alg\u00fan v\u00ednculo hist\u00f3rico, comunitario o sangu\u00edneo, sino que est\u00e1 abierta en caso alguien quiera o necesite formar parte de la naci\u00f3n peruana\u201d (Vergara: 38).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vergara, describe que a esta idea ilustrada y cosmopolita de la naci\u00f3n, le sucedi\u00f3 una rom\u00e1ntica o comunitaria. Una idea de Naci\u00f3n de tipo cultural (Berl\u00edn, 1979), encarnada en el gran movimiento cultural y filos\u00f3fico que signific\u00f3 el origen de Alemania. \u201cUna Naci\u00f3n estaba unida por una cultura, era producto de sus poetas, religiosos y artistas. No era el legalismo contractual lo que podr\u00eda dotar a un pa\u00eds de base social. La Naci\u00f3n era una esencia de continuidad hist\u00f3rica que se lleva en la piel, a la que uno no adhiere como una decisi\u00f3n m\u00e1s de la vida. Nada encarnaba con tanto vigor esta continuidad hist\u00f3rica de la Naci\u00f3n como la lengua. El idioma transportaba los anhelos de la nacionalidad y los rigores de la historia. Uno nunca podr\u00eda devenir alem\u00e1n; ser alem\u00e1n es una marca comunitaria, no una opci\u00f3n como creen del otro lado del Rhin. En este tipo de pensamiento el individuo no puede aislarse de la comunidad, tiene unos <em>v\u00ednculos constitutivos<\/em>, para decirlo con el vocabulario de Michael Sandel (1982)\u201d. (Vergara: 39)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo relevante para Vergara es apreciar que tanto para la vertiente <em>sentimental <\/em>de la naci\u00f3n como para la vertiente <em>racional<\/em>, el Estado aparece como algo posterior a la naci\u00f3n. Esto se condice con la evidencia hist\u00f3rica donde el Estado siempre precedi\u00f3 a la naci\u00f3n y jam\u00e1s a la inversa. Son los Estados los que crean a las naciones como afirma Gellner. \u201cEl mito de la Naci\u00f3n liberal pactada entre individuos racionales o el mito de la Naci\u00f3n como comunidad cultural hist\u00f3rica son eso, mitos\u2026 La Naci\u00f3n no es un producto espont\u00e1neo, sino el resultado de una necesidad estatal en la era industrial\u2026 el Estado concibi\u00f3 la necesidad de tener Naci\u00f3n, vale decir, una poblaci\u00f3n homog\u00e9nea y vinculada al Estado por necesidad. El veh\u00edculo para lograr tal homogeneidad fue la educaci\u00f3n\u201d. (Vergara: 40-41)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La naci\u00f3n implicar\u00e1 adem\u00e1s, una carga emocional muy intensa, que establece un principio de cohesi\u00f3n que ni el feudalismo, ni las monarqu\u00edas o imperios, ni la iglesia hab\u00edan alcanzado. (Neira: 35). Esta cohesi\u00f3n permitir\u00e1 a su vez la construcci\u00f3n, elaboraci\u00f3n o afianzamiento de un proyecto com\u00fan; uno de los fundamentos del Estado-Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La historia nacional <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ren\u00e1n defin\u00eda a la naci\u00f3n como una voluntad colectiva, asentada sobre tres columnas: el pasado, el presente y el futuro. La primera caracterizada como la: \u201cposesi\u00f3n en com\u00fan de un rico legado de glorias compartidas, articuladas tanto sobre recuerdos como sobre olvidos\u201d (1882). Si el Estado requiere de una naci\u00f3n \u00fanica y soberana para legitimarse, esta requiere de la invenci\u00f3n de una historia com\u00fan. Es as\u00ed como durante la modernidad, surgen los historiadores profesionales y las respectivas historias nacionales. Historias enmarcadas en el contexto del romanticismo y el positivismo. Del primero se desprender\u00e1 un culto al origen (leyendas, zagas, relatos fundadores), as\u00ed como tambi\u00e9n la exaltaci\u00f3n al hero\u00edsmo de los antepasados y por extensi\u00f3n al hero\u00edsmo popular, tal es el caso de Alemania, donde la literatura y artes ocuparan un lugar central en la construcci\u00f3n de un imaginario nacional; Francia no ser\u00e1 ajeno a ello, es as\u00ed como de a trav\u00e9s de Michelet tenemos: <em>la concepci\u00f3n de la historia de un pueblo como un todo unitario que va desenvolvi\u00e9ndose desde un momento original hacia un destino, y que se manifiesta en la identidad arm\u00f3nica del alma nacional<\/em> (Quijada: 1996).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El positivismo a su vez \u201cdescrib\u00eda\u201d cient\u00edficamente el desarrollo de las naciones, bajo la noci\u00f3n de progreso y linealidad. Detr\u00e1s del disfraz de objetividad habr\u00eda un proyecto de legitimaci\u00f3n hist\u00f3rica, donde la ret\u00f3rica nacionalista se confunde con pensamiento cient\u00edfico y genera una afirmaci\u00f3n nacional (4). Es as\u00ed como se construyen las historias nacionales, entre mitolog\u00edas y visiones selectivas del pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante el siglo XX, la nueva historiograf\u00eda quiso distanciarse de las historias nacionales. Sin embargo la vigencia de los relatos hist\u00f3ricos nacionales es incuestionable. La escuela, el ej\u00e9rcito, la iglesia, los partidos pol\u00edticos, los diarios, la televisi\u00f3n, entre otros, se encargaron de perpetuar im\u00e1genes del pasado, donde los hechos y la verdad no siempre coincid\u00edan. Las disputas por la historia son la constante, es el terrero de las subjetividades y las pasiones pol\u00edticas. El relato escolar sobre la historia es decisivo; no es de extra\u00f1ar que el historiador franc\u00e9s Marc Ferro en su obra \u00bfC\u00f3mo se cuenta la historia a los ni\u00f1os en el mundo entero?, nos diga: \u201cNo nos enga\u00f1emos: la imagen que tenemos de otros pueblos, y hasta de nosotros mismos, est\u00e1 asociada a la Historia tal como se nos cont\u00f3 cuando \u00e9ramos ni\u00f1os. Ella deja su huella en nosotros para toda la existencia\u201d.\u00a0 La historia nacional ocupa un lugar central en el curr\u00edculo escolar, tanto en pa\u00edses desarrollados o en v\u00edas de desarrollo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El debate sobre el nacionalismo<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El nacionalismo ha sido objeto de numerosas cr\u00edticas. El siglo XX fue el siglo del nacionalismo, pero tambi\u00e9n de las grandes guerras mundiales. El siglo de los fascismos: italiano, alem\u00e1n, espa\u00f1ol. Centuria de ascenso de los discursos de odio. En sus diversas expresiones: nacional-socialismo (Nazi), nacional catolicismo (Franco), nacionalismo \u00e9tnico (pa\u00edses africanos), nacionalismo imperialista (EE.UU), etc. el nacionalismo ha justificado horrendos cr\u00edmenes contra la humanidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para algunos, el nacionalismo es simplemente una ideolog\u00eda filos\u00f3ficamente d\u00e9bil y rudimentaria. Las identidades nacionales finalmente no dependen de la realidad hist\u00f3rico-social, sino que son construidas por la ideolog\u00eda nacionalista propugnada por los Estados modernos e incluso pre-modernos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El destacado fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Fernando Savater es uno de los mayores cr\u00edticos del nacionalismo y sus consecuencias. Dos frases suyas destacan o perduran:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cSer internacionalista es estar racionalmente convencido de que la divisi\u00f3n en naciones -que no tiene nada de natural- no hace sino impedir la emancipaci\u00f3n humana y que el mito patri\u00f3tico-nacional sirve siempre para legitimar en el poder a la oligarqu\u00eda m\u00e1s abyecta y rapaz\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEl nacionalismo en general es imbecilizador, aunque los hay leves y graves, los del forofo del alir\u00f3n y el que se pone el cuchillo en la boca para matar. Hay gente sin conocimientos hist\u00f3ricos, el nacionalismo atonta y algunos son virulentos. Afortunadamente en Catalu\u00f1a la situaci\u00f3n es diferente a la del Pa\u00eds Vasco, aunque esa minor\u00eda es una alarma que nos dice que algo hay que hacer. El nacionalismo es una inflamaci\u00f3n de la naci\u00f3n igual que la apendicitis es una inflamaci\u00f3n del ap\u00e9ndice\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El otro gran detractor del nacionalismo es el escritor Mario Vargas Llosa, quien incluso llego a referirse a este en su discurso de recibimiento del premio nobel en el a\u00f1o 2010:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cDetesto toda forma de nacionalismo, ideolog\u00eda -o, m\u00e1s bien, religi\u00f3n- provinciana, de corto vuelo, excluyente, que recorta el horizonte intelectual y disimula en su seno prejuicios \u00e9tnicos y racistas, pues convierte en valor supremo, en privilegio moral y ontol\u00f3gico, la circunstancia fortuita del lugar de nacimiento. Junto con la religi\u00f3n, el nacionalismo ha sido la causa de las peores carnicer\u00edas de la historia, como las de las dos guerras mundiales y la sangr\u00eda actual del Medio Oriente. Nada ha contribuido tanto como el nacionalismo a que Am\u00e9rica Latina se haya balcanizado, ensangrentado en insensatas contiendas y litigios y derrochado astron\u00f3micos recursos en comprar armas en vez de construir escuelas, bibliotecas y hospitales. No hay que confundir el nacionalismo de orejeras y su rechazo del &#8220;otro&#8221;, siempre semilla de violencia, con el patriotismo, sentimiento sano y generoso, de amor a la tierra donde uno vio la luz, donde vivieron sus ancestros y se forjaron los primeros sue\u00f1os, paisaje familiar de geograf\u00edas, seres queridos y ocurrencias que se convierten en hitos de la memoria y escudos contra la soledad. La patria no son las banderas ni los himnos, ni los discursos apod\u00edcticos sobre los h\u00e9roes emblem\u00e1ticos, sino un pu\u00f1ado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos y los ti\u00f1en de melancol\u00eda, la sensaci\u00f3n c\u00e1lida de que, no importa donde estemos, existe un hogar al que podemos volver\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La argumentaci\u00f3n contra el nacionalismo o nacionalismos es irrebatible; sin embargo para algunos es importante ubicar al nacionalismo en una posici\u00f3n menos <em>satanizada<\/em>. Recu\u00e9rdese que fue el nacionalismo el que permiti\u00f3 la gran revoluci\u00f3n hispanoamericana del siglo XIX, as\u00ed como los procesos de descolonizaci\u00f3n del siglo XX. Fue el nacionalismo el que origino Estados modernos como Alemania e Italia a trav\u00e9s de la unificaci\u00f3n nacional. Es claro que sin el nacionalismo, Europa seguir\u00eda atada a los viejos imperios y monarqu\u00edas absolutistas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El nacionalismo econ\u00f3mico signific\u00f3 la recuperaci\u00f3n de recursos naturales para los pa\u00edses controlados por grandes intereses extranjeros. No es posible pensar en M\u00e9xico sin L\u00e1zaro C\u00e1rdenas y la expropiaci\u00f3n petrolera. O actualmente Bolivia sin la nacionalizaci\u00f3n del gas realizada por el gobierno de Evo Morales. El nacionalismo econ\u00f3mico desemboca en populismo, pero no puede negarse que muchas veces dignifica pueblos hist\u00f3ricamente sometidos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El nacionalismo constituye un instrumento pol\u00edtico por excelencia. Pero tambi\u00e9n genero proyectos nacionales ambiciosos en diferentes pa\u00edses, tal es el caso del Per\u00fa, donde Manuel Pardo y Lavalle (s. XIX) busc\u00f3 acabar con los nacionalismos militaristas e impulsar una \u201cRep\u00fablica Pr\u00e1ctica\u201d basada en un civilismo nacionalista, impulsor de la educaci\u00f3n y la modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica. Hacia el siglo XX, el proyecto nacionalista y antiimperialista de Velasco Alvarado, permiti\u00f3 transformar las estructuras sociales de un pa\u00eds anclado en formas semi-feudales y predominio de enclaves extranjeros (miner\u00eda, petr\u00f3leo, etc.). M\u00e1s all\u00e1 de las limitaciones del nacionalismo; debe destacarse que los grandes Estados liberales modernos no han renunciado a este y que su desarrollo se explica en gran medida en pol\u00edticas nacionalistas, tal es el caso del Reino Unido, Jap\u00f3n, Francia, entre otros pa\u00edses democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ciertamente un abismo separa al nacionalismo expansionista y criminal de EE.UU, Israel y Rusia, de los proyectos nacionales democr\u00e1ticos de muchos pa\u00edses en el mundo. Lamentablemente hoy, pa\u00edses como Chile conservan un nacionalismo armament\u00edstico peligroso, que limita su desarrollo e incluso el de la regi\u00f3n. A pesar de ser uno de los Estados que m\u00e1s se ha modernizado en t\u00e9rminos generales, no puede renunciar a una historia que coloca como lema de su escudo nacional, la frase: \u201cPor la raz\u00f3n o por la fuerza\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La fiesta chauvinista, xenof\u00f3bica y patriotera es la constante en pa\u00edses como los nuestros. Sin embargo, tampoco podemos ser ingenuos y renunciar a intereses nacionales dados, y pol\u00edticas que limiten el intervencionismo for\u00e1neo, como el de los organismos financieros internacionales. Hoy sabemos tambi\u00e9n, que el nacionalismo extremista puede llevar a la desintegraci\u00f3n de los pa\u00edses, pero justamente pol\u00edticas moderadamente nacionalistas y firmemente democr\u00e1ticas tambi\u00e9n pueden impedirlo.\u00a0Una vez le preguntaron a Octavio Paz, si el nacionalismo era un bien o un mal. \u00c9l respondi\u00f3 que el nacionalismo puede ser tanto destructor como creador, que ha sido el origen de muchas tiran\u00edas y responsable de las guerra modernas. Pero Paz, tambi\u00e9n se\u00f1alaba que al nacionalismo \u201cle debemos casi todas nuestras instituciones, entre ellas la mayor de todas: el Estado naci\u00f3n. La lengua, la literatura, las artes, las costumbres, en fin todo lo que llamamos cultura\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(1) Gellner lo afirma tambi\u00e9n de este modo: &#8220;El nacionalismo no es el despertar de las naciones hacia su conciencia propia: inventa naciones donde no las hay&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(2) La palabra<em>naci\u00f3n<\/em>\u00a0proviene del lat\u00edn\u00a0<em>n\u0101tio<\/em>\u00a0(derivado de\u00a0<em>n\u0101scor<\/em>, nacer), que pod\u00eda significar\u00a0<em>nacimiento<\/em>,\u00a0<em>pueblo<\/em>\u00a0(en sentido \u00e9tnico),\u00a0<em>especie<\/em>\u00a0o\u00a0<em>clase<\/em>. Escrib\u00eda, por ejemplo, Varr\u00f3n (116-27 a. C.):\u00a0<em>Europae loca multae incolunt nationes<\/em>\u00a0(&#8220;<em>Son muchas las naciones que habitan los diversos lugares de Europa<\/em>&#8220;). En los escritos latinos cl\u00e1sicos se contrapon\u00edan las\u00a0<em>nationes<\/em>\u00a0(b\u00e1rbaros, no integrados al Imperio) a la\u00a0<em>civilitas<\/em>\u00a0(ciudadan\u00eda) romana. Dice Cicer\u00f3n:\u00a0<em>Todas las naciones pueden ser sometidas a servidumbre, nuestra ciudad no<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(3) Hobsbawm se\u00f1ala que el concepto de naci\u00f3n es muy joven desde el punto de vista hist\u00f3rico. Antiguamente alud\u00eda a una <em>unidad \u00e9tnica<\/em>, pero en el uso reciente recalca la <em>unidad pol\u00edtica<\/em>. Es as\u00ed como durante la historia moderna la misma palabra pod\u00eda significar simult\u00e1neamente cosas muy diferentes. Hoy en d\u00eda, en el lenguaje cotidiano, la palabra naci\u00f3n es tomada como sin\u00f3nimo de pa\u00eds, comunidad, Estado, pueblo o sociedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(4) El estudioso boliviano Luis Claros, se\u00f1ala al respecto que: \u201cEl discurso hist\u00f3rico imprime una interpretaci\u00f3n valorativa a sus \u201cdescripciones\u201d. Estas interpretaciones valorativas tienen estructuras binarias expresando las oposiciones fundamentales del pensamiento occidental: bueno\/malo, superior\/inferior, etc. De esta forma, criterios como desarrollado\/subdesarrollado, progreso\/atraso, racional\/irracional terminan tejiendo la trama de sentido en la cual determinada insurgencia adquiere significaci\u00f3n\u201d. <em>Colonialidad y violencias cognitivas<\/em> (2011). Recordemos adem\u00e1s que el siglo XIX, es la \u00e9poca del racismo cient\u00edfico, donde se busca demostrar los \u201caltos grados civilizatorios\u201d de determinados pueblos europeos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ANDERSON, Benedict,\u00a0<em>Imagined Communities. Reflections on the Origin and Spread of Nationalism<\/em>, Verso, Londres y Nueva York, 1991, ed. revisada; publicado por primera vez en 1983. Traducci\u00f3n espa\u00f1ola:\u00a0<em>Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusi\u00f3n del nacionalismo<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1993.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>FERRO, Marc, C\u00f3mo se cuenta la historia a los ni\u00f1os en el mundo entero; FCE, M\u00e9xico, 1995.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GELLNER, Ernest. Naciones y nacionalismo. Madrid, Alianza Editorial, 1988.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>HOBSBAWM, Eric,\u00a0<em>Nations and Nationalism since 1780<\/em>, Cambridge University Press, Cambridge, 1990. Traducci\u00f3n espa\u00f1ola:\u00a0<em>Naciones y nacionalismo desde 1780<\/em>, Cr\u00edtica, Barcelona, 2004.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NEIRA, Hugo, \u201c\u00bfQu\u00e9 es naci\u00f3n?\u201d. Fondo editorial de la universidad San Mart\u00edn de Porres. Lima, 2013.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>VERGARA, Alberto. Ni amn\u00e9sicos ni irracionales. Las elecciones peruanas de 2006 en perspectiva hist\u00f3rica. Solar, Lima, 2007.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pintura polaca (1892) exaltando la defensa de la bandera durante la hist\u00f3rica batalla de Chocim. . SOBRE LA NACI\u00d3N Y EL NACIONALISMO &nbsp; &#8220;Es el nacionalismo el que engendra las naciones y no al rev\u00e9s&#8221;. Ernest Gellner (1). &nbsp; La palabra naci\u00f3n se ha usado desde hace muchos siglos, pero el sentido que le atribuimos hoy, se remite a los siglos XVIII y XIX, \u00e9poca de las grandes revoluciones: liberal, industrial y burguesas; o sea corresponde al proyecto de &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/hahr-online.com\/es\/sobre-la-nacion-y-el-nacionalismo\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">Sobre la naci\u00f3n y el nacionalismo.<\/span> Read more \u2192<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7,8],"tags":[35,228,292],"class_list":["post-2020","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eddy-romero-meza","category-espanol","tag-historia","tag-nacion","tag-nacionalismo"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.6","language":"es","enabled_languages":["en","es","pt"],"languages":{"en":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"es":{"title":false,"content":false,"excerpt":false},"pt":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2020","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2020"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2020\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2020"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2020"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2020"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}