{"id":1091,"date":"2014-02-01T15:31:54","date_gmt":"2014-02-01T15:31:54","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=1091"},"modified":"2014-02-01T15:31:54","modified_gmt":"2014-02-01T15:31:54","slug":"vicios-de-la-ensenanza-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.com\/es\/vicios-de-la-ensenanza-de-la-historia\/","title":{"rendered":"Vicios de la ense\u00f1anza de la historia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><a href=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/VICIOS-DE-LA-ENSE\u00d1ANZA-DE-LA-HISTORIA.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1092\" alt=\"VICIOS DE LA ENSE\u00d1ANZA DE LA HISTORIA\" src=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/VICIOS-DE-LA-ENSE\u00d1ANZA-DE-LA-HISTORIA-300x202.jpg\" width=\"300\" height=\"202\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>VICIOS DE LA ENSE\u00d1ANZA DE LA HISTORIA<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Existe un abismo entre la historia producida por la academia y la historia que se ense\u00f1a en las escuelas. La simplificaci\u00f3n, la tradici\u00f3n y la distorsi\u00f3n ejercen su dominio en las aulas para perjuicio de generaciones, las cuales perpetuaran viejos sinsentidos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los vicios de la historia narrada en las aulas escolares (y hasta universitarias) son m\u00faltiples y se extienden a otras esferas: pol\u00edtica, medi\u00e1tica, empresarial, organizaciones civiles, etc. La escuela reproduce viejos prejuicios sobre el pasado peruano y altera groseramente la realidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El uso pol\u00edtico de la historia adem\u00e1s es permanente en las escuelas y todo sentido cr\u00edtico es desterrado por los defensores (conscientes o inconscientes) de la historia tradicional u oficial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese sentido, cabe se\u00f1alar lo que afirmara el historiador franc\u00e9s Marc Ferro, \u201cno nos enga\u00f1emos: la imagen que tenemos de otros pueblos, y hasta de nosotros mismos, est\u00e1 asociada a la Historia tal como se nos cont\u00f3 cuando \u00e9ramos ni\u00f1os. Ella deja su huella en nosotros para toda la existencia\u201d (1).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La escuela define el imaginario hist\u00f3rico de la sociedad y por lo tanto la reflexi\u00f3n sobre Cl\u00edo y las aulas es imperativa. Utilizando el caso peruano, proponemos aqu\u00ed el an\u00e1lisis de siete visiones que predominan en la narrativa hist\u00f3rica dentro de la escuela y otros espacios de la sociedad. Estos vicios del relato hist\u00f3rico son los siguientes:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Manique\u00edsmo<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Heroicismo<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Centralismo<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Machismo<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Elitismo<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Visi\u00f3n epis\u00f3dica<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mirada tr\u00e1gica<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Percepci\u00f3n maniquea de la historia peruana<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El manique\u00edsmo es la tendencia a dividir las cosas entre lo bueno y lo malo en t\u00e9rminos absolutos, sin tomar en cuenta matices o alguna consideraci\u00f3n. En el relato hist\u00f3rico peruano conservamos visiones manique\u00edstas alrededor de espa\u00f1oles e ind\u00edgenas, realistas y patriotas (independencia), liberales y conservadores (rep\u00fablica), militares y civiles y hasta izquierda y derecha pol\u00edtica (2). Estas contraposiciones facilitan la narrativa hist\u00f3rica e ideologizan excesivamente la historia misma. Es particularmente interesante el caso de la etapa independentista ahora que vamos rumbo al bicentenario. Durante esos a\u00f1os resulta complejo distinguir a \u201cbuenos\u201d y \u201cmalos\u201d, as\u00ed por ejemplo en el Per\u00fa existieron reformistas y separatistas, mon\u00e1rquicos y republicanos, patriotas fidelistas y patriotas independentistas. El libertador San Mart\u00edn, pod\u00eda ser juzgado como un reaccionario al proponer una monarqu\u00eda para el Per\u00fa, pero a su vez ser considerado un liberal por el car\u00e1cter constitucional que defend\u00eda para esta monarqu\u00eda. El notable estudioso Hip\u00f3lito Unanue, fue un criollo reformista (colaborador del virrey Pezuela), sin embargo luego opta por la emancipaci\u00f3n como muchos criollos que experimentaron esa transformaci\u00f3n mental acorde con los nuevos tiempos. El mismo libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar, un personaje alabado y detestado, seguidor de un republicanismo imperial al estilo Napole\u00f3n Bonaparte, dif\u00edcilmente puede ser juzgado en su justa medida. Finalmente los dos primeros presidentes del Per\u00fa: Jos\u00e9 de la Riva Ag\u00fcero y Bernardo de Torre Tagle, son criollos recelosos de la presencia de ej\u00e9rcitos extranjeros (como el grancolombiano) y por lo tanto \u201ctraicionan\u201d la causa independentista al intentar pactar con el virrey (liberal) Jos\u00e9 de la Serna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El manique\u00edsmo es muy usual en las aulas escolares, donde se apela a un relato simplificador, excesivamente ideologizado y emocional. Sus peligros son evidentes, y es necesario evidenciarlos para as\u00ed cuestionarlos y remplazarlo por descripciones e interpretaciones menos subjetivas a nivel hist\u00f3rico.<\/p>\n<p><b><i><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0<\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p><strong>Percepci\u00f3n heroicista de la historia peruana<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La historia nacional se inscribe en la creaci\u00f3n de un imaginario hist\u00f3rico com\u00fan que forma parte del proyecto del Estado-naci\u00f3n decimon\u00f3nico. Se intenta en este relato hist\u00f3rico exaltar virtudes nacionales a partir de gestas o sacrificios encarnados en personajes (h\u00e9roes) que representan valores (patri\u00f3ticos) que deben generar admiraci\u00f3n e identificaci\u00f3n entre los nacionales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los sucesos hist\u00f3ricos, en este sentido son relatados en clave de \u201cgrandes personajes\u201d (pol\u00edticos-militares) que protagonizan eventos cruciales de nuestra historia (batallas, golpes de estado, elecciones). Se diluye en esta narrativa hist\u00f3rica a los dem\u00e1s agentes por consider\u00e1rseles secundarios. De esta manera los procesos de cambio hist\u00f3rico son explicados en t\u00e9rminos positivistas o tradicionales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La historia peruana concentra particularmente su atenci\u00f3n en figuras militares, las cuales se conmemoran permanentemente (calendario c\u00edvico) y se perpet\u00faan en los nombres de calles, avenidas, plazas y colegios. La historia es percibida como un conjunto inconexo de eventos memorables protagonizados por \u201cpersonajes inmortales\u201d que entregaron su vida por la patria. En la narrativa heroicista, la informaci\u00f3n sobre los contextos, la causalidad, las mentalidades, las consecuencias, las din\u00e1micas de las distintas colectividades presentes, son ignoradas abiertamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si bien es innegable el valor de la historia pol\u00edtica y militar para conformar la mentalidad hist\u00f3rica nacional, no puede obviarse la enorme importancia que posee la historia social en este proceso y cuan necesaria es su difusi\u00f3n en (y desde) la escuela.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La etapa de la independencia y la Guerra del Pac\u00edfico son los mayores \u00a0ejemplos peruanos de historia en clave de gesta y heroicismo militar, ignor\u00e1ndose el papel jugado por las montoneras (guerrillas ind\u00edgenas) y otros agentes (mujeres, esclavos, obreros, j\u00f3venes, etc).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desterrar el heroicismo de la narraci\u00f3n hist\u00f3rica no tiene sentido, pero s\u00ed el matizarlo con la presencia de otros protagonistas (individuales o colectivos) de nuestra historia. Cultivar una \u201chistoria desde abajo\u201d y ser capaces de integrarla a la ense\u00f1anza escolar (3).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Percepci\u00f3n centralista de la historia peruana<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una suerte de \u201cLimacentrismo\u201d es hegem\u00f3nica en nuestra narrativa hist\u00f3rica. Una historia escrita desde Lima y para Lima, aunque se pretende nacional. Y aunque es notable el aumento del n\u00famero de estudios hist\u00f3ricos regionales, estos todav\u00eda pasan desapercibidos en el medio. El historiador Charles Walker se\u00f1ala a prop\u00f3sito de esto: \u201c\u2026 los estudios revisionistas de regiones, grupos \u00e9tnicos y sectores populares no han provocado la transformaci\u00f3n de las grandes narrativas en el Per\u00fa. Su riqueza no se ha asentado del todo en los libros de texto y en los medios de comunicaci\u00f3n, los cuales, m\u00e1s bien, reproducen las perspectivas hist\u00f3ricas convencionales\u201d (4).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El peso pol\u00edtico, econ\u00f3mico y hasta demogr\u00e1fico de la capital, perpet\u00faan la vigencia de una producci\u00f3n bibliogr\u00e1fica que concentro sus esfuerzos en escribir una historia nacional desde Lima. Las din\u00e1micas regionales son invariablemente dejadas de lado, gener\u00e1ndose un sesgo lime\u00f1o en la historia oficial. La Colonia y la Rep\u00fablica son descritas desde los grandes sucesos que acaecieron en Lima y Callao, descuidando la importancia de los ejes regionales (sur, centro, norte) y olvidando completamente la vasta zona amaz\u00f3nica. Lo m\u00e1s curioso es que esta narrativa hist\u00f3rica, genera percepciones sociales, donde se pierde de vista hechos como que la mayor poblaci\u00f3n peruana estaba concentrada hist\u00f3ricamente en los andes y que ciudades como Cusco y Arequipa (adem\u00e1s del altiplano), tuvieron un protagonismo indiscutible a nivel pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social y cultural.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las percepciones centralistas, resultan casi una regla en las narrativas hist\u00f3ricas nacionales, pero no permiten comprensiones m\u00e1s amplias de los procesos hist\u00f3ricos en marcha, as\u00ed como la evoluci\u00f3n de los conflictos sociales locales y regionales. Actualmente Lima concentra casi la tercera parte de la poblaci\u00f3n nacional, y resulta clave conocer su historia para entender la configuraci\u00f3n del pa\u00eds. Pero no se puede comprender la historia del Per\u00fa s\u00f3lo desde Lima, sino desde perspectivas descentralizadas, que deben conjugarse y expresarse en la escuela, los medios y los distintos debates p\u00fablicos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Percepci\u00f3n machista de la historia peruana<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s si partimos del principio de que tradicionalmente la historia fue escrita por hombres se entienda este fen\u00f3meno. Lo cierto es que la historia que se ense\u00f1a en la escuela es esencialmente patriarcal (\u00bffaloc\u00e9ntrica?); basada en una producci\u00f3n historiogr\u00e1fica tradicional que invisibiliz\u00f3 el papel de la mujer y los colectivos femeninos por desconocimiento o simple prejuicio. En los \u00faltimos a\u00f1os, sin embargo el inter\u00e9s por los\u00a0 estudios de g\u00e9nero ha permitido ampliar el conocimiento de la mujer en la historia (antigua, moderna, contempor\u00e1nea). Lamentablemente, como se sabe, estos giros en los estudios sociales no tienen un correlato inmediato en las practicas discursivas escolares, medi\u00e1ticas o cotidianas. En la percepci\u00f3n social peruana apenas son reconocibles algunas mujeres, cuyas acciones van unidas siempre a los grandes personajes masculinos (cuyo \u201cbrillo\u201d las opaca).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os la presencia femenina es mayor en la esfera pol\u00edtica, el mundo laboral y las organizaciones de todo tipo, pero la mirada sobre ellas es todav\u00eda subalternizante. La historia peruana tradicional (fuertemente vigente) refuerza esto al presentarlas desvalorizadas (como a los indios, negros y obreros), o simplemente al no visibilizarlas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de la historia en el Per\u00fa no tendr\u00e1 sentido sino incorporamos los aportes vinculados a la participaci\u00f3n femenina y los distintos roles que asumi\u00f3 y asume. Los interesantes trabajos de Mar\u00eda Rostworowski, Mar\u00eda Emma Mannarelli, Sara Beatriz Guardia, Maritza Villavicencio, entre historiadores e investigadores, a\u00fan brillan por su ausencia en las bibliograf\u00edas de los textos escolares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Percepci\u00f3n elitista de la historia peruana<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La historia positivista de los grandes hechos (pol\u00edticos-militares-diplom\u00e1ticos) y los personajes notables, circunscribe el relato hist\u00f3rico a las altas esferas del poder (\u00e9lites, burgues\u00edas, l\u00edderes pol\u00edticos), desplazando la posibilidad de una historia que incluya a otros actores sociales: campesinos, obreros, organizaciones civiles, estudiantes, etc. Este modo tradicional de presentar la historia nacional, est\u00e1 enraizado en la mentalidad colectiva y provoca por eso mismo una percepci\u00f3n elitista de la historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La historia peruana se convierte as\u00ed en una sucesi\u00f3n de incas, virreyes, caudillos militares y presidentes, cuyas acciones definen el proceso hist\u00f3rico nacional. La historia centrada en las acciones de las \u00e9lites, impide construir una historia m\u00e1s horizontal, que incluya a los actores populares y que permitan un entendimiento m\u00e1s cabal de las estructuras en las que se producen los cambios y continuidades hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La historia desde abajo, es todav\u00eda una deuda en la ense\u00f1anza escolar. Las identidades locales del pa\u00eds empujan por construir (escribir) esas historias, pero a\u00fan estamos lejos de integrarlas cabalmente a la memoria hist\u00f3rica peruana.<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><strong>Percepci\u00f3n epis\u00f3dica de la historia peruana<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un vicio de la historia impartida en las aulas, es que se ha convertido en una serie de pasajes y\/o eventos inconexos o aislados de hechos notables o anecd\u00f3ticos. La historia no es apreciada como proceso o continuidad, sino como conjunto de acontecimientos aislables y memorables. No se trata, por supuesto, de que todos los ciudadanos tengan una mirada academicista de la historia (bajo el prejuicio de que es la \u00fanica o verdadera), sino una mirada m\u00e1s integral, que permita apreciar mejor a los actores hist\u00f3ricos y los procesos en que se ubican. Si la narrativa hist\u00f3rica nacional es presentada como simple conjunto de episodios desligables, se pierde la posibilidad de llegar a conclusiones m\u00e1s profundas sobre la evoluci\u00f3n de la realidad nacional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las nociones de tiempo cronol\u00f3gico e hist\u00f3rico son escasas entre estudiantes y maestros, de tal manera que la diacron\u00eda y sincron\u00eda son reemplazadas por una colecci\u00f3n de sucesos o hechos banales a memorizarse. Los principios de cambio-continuidad, ritmo-duraci\u00f3n as\u00ed como de sucesi\u00f3n y simultaneidad son incomprendidos, generando as\u00ed una historia epis\u00f3dica lejana a cualquier historia explicativa seria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tal vez el mayor ejemplo de esto sea la visi\u00f3n de la emancipaci\u00f3n, donde el largo y complejo proceso independentista peruano es explicado a partir de episodios limitados como el desembarco de San Mart\u00edn en Pisco, la declaraci\u00f3n de independencia en Lima el 28 de julio de 1821 o las batallas de Jun\u00edn y Ayacucho de 1824. De esta manera se ignora importantes antecedentes como: los gritos de Tacna o las rebeliones de Hu\u00e1nuco o Cusco (1811-1814), as\u00ed como el contexto espa\u00f1ol de las cortes de C\u00e1diz, la constituci\u00f3n liberal de 1812 o la rebeli\u00f3n de Riego. Esta mirada epis\u00f3dica de la independencia se centra adem\u00e1s en el liderazgo criollo-extranjero, dejando de lado la activa y permanente participaci\u00f3n de los sectores populares: indios, mestizos, negros, mulatos, etc.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Percepci\u00f3n tr\u00e1gica de la historia peruana<\/strong><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Tema estudiado por Gonzalo Portocarrero y Patricia Oliart, en el libro \u201cEl Per\u00fa desde la escuela\u201d (1986), donde se analiza y discute lo que se denomin\u00f3: \u201cla idea cr\u00edtica del Per\u00fa\u201d, por la cual la historia nacional es presentada en la escuela como una sucesi\u00f3n de \u201cepisodios traum\u00e1ticos y de esperanzas frustradas\u201d. Como se\u00f1alara el polit\u00f3logo Mart\u00edn Tanaka refiri\u00e9ndose al contenido de este texto: \u201cEl Imperio Incaico, nuestra \u201cmejor \u00e9poca\u201d fue destruido por un pu\u00f1ado de invasores. La Colonia est\u00e1 marcada por el abuso, y el fracaso de T\u00fapac Amaru impidi\u00f3 que esto cambiara, de all\u00ed que la Independencia no tuviera mayor significaci\u00f3n y fuera tra\u00edda \u201cdesde afuera\u201d por San Mart\u00edn y Bol\u00edvar. En el siglo XIX vivimos \u201ca la deriva\u201d, y por eso fuimos derrotados en la Guerra del Pac\u00edfico. Finalmente, en el siglo XX, diversos intentos reformistas fueron derrotados por la oligarqu\u00eda\u201d (5).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque la mirada tr\u00e1gica es v\u00e1lida en ciertos puntos (como en toda historia), es muy cuestionable en varios de ellos. Incluso se convierte en un instrumento de revancha y reivindicaci\u00f3n \u201cleg\u00edtima\u201d frente a un \u201corden pol\u00edtico vigente\u201d, el cual debe cambiarse por ser injusto. Un ejemplo de ello fue el contenido nacionalista y etnicista del peri\u00f3dico \u201cOllanta\u201d (luego rebautizado \u201cAntauro\u201d), donde el hilo conductor era la historia tr\u00e1gica del Per\u00fa, la cual obligaba a \u201cdestruir\u201d el orden opresor construido a lo largo de siglos por \u201ccolonizadores\u201d, \u201ccriollos\u201d, \u201cextranjeros\u201d, \u201cimperialistas\u201d, \u201cvendepatrias\u201d o \u201cneoliberales\u201d. Un discurso denominado \u201cetnocacerismo\u201d, donde los elementos beligerantes, xen\u00f3fobos o racistas son las columnas vertebrales de la \u201crevoluci\u00f3n cobriza\u201d a la cual se hace un llamado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La \u201cmemoria herida\u201d no puede guiar la ense\u00f1anza de la historia. Alcanzar la \u201chistoria justa\u201d es un desaf\u00edo que a\u00fan no resolvemos (6).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"130\">\n<p align=\"center\"><b>Miradas<\/b><\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"468\">\n<p align=\"center\"><b>Descripci\u00f3n<\/b><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"130\">\n<p align=\"center\">Manique\u00edsta<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"468\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 espa\u00f1oles vs. indios \/ criollos vs. andinos \u00a0 \/ peruanos vs. chilenos \/ modernos vs. tradicionales \/ liberales vs. rojos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"130\">\n<p align=\"center\">Heroicista<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"468\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 vigencia de un imaginario de h\u00e9roes \u00a0 sacrificados o ca\u00eddos cuya luz inmortal ilumina nuestro pasado com\u00fan.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"130\">\n<p align=\"center\">Centralista<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"468\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 historia centrada en Lima y la costa, con \u00a0 pocos elementos regionales andinos o amaz\u00f3nicos.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"130\">\n<p align=\"center\">Machista<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"468\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Invisibilidad de la mujer peruana en la \u00a0 narrativa hist\u00f3rica vigente.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"130\">\n<p align=\"center\">Elitista<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"468\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Los grupos de poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico son \u00a0 los grandes protagonistas de la historia nacional.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"130\">\n<p align=\"center\">Epis\u00f3dica<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"468\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Fragmentaci\u00f3n y desarticulaci\u00f3n en el relato \u00a0 hist\u00f3rico. Historia percibida como sucesi\u00f3n de hechos aislados.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"130\">\n<p align=\"center\">Tr\u00e1gica<\/p>\n<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"468\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 La naci\u00f3n peruana representada como un \u00a0 pueblo hist\u00f3ricamente sojuzgado y dependiente.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Reflexiones finales<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los estereotipos y prejuicios, son normales e inevitables en toda sociedad ya que est\u00e1n inscritos en los c\u00f3digos de comunicaci\u00f3n diaria, sin embargo son controlables en la medida que los hagamos visibles o seamos conscientes de ellos. Es innegable el poder descalificador de los prejuicios, y su poder destructor cuando se convierten en comportamientos discriminatorios; pero \u00bfcu\u00e1les son sus or\u00edgenes? y \u00bfc\u00f3mo son reforzados socialmente? Es aqu\u00ed donde la historia nos da idea de ello, pero a su vez sin desligarse de sus propios prejuicios (que pertenecen a los expertos y no expertos). La relaci\u00f3n entre la historia y los prejuicios es bidireccional, en la medida que la historia (teor\u00eda) explora el origen y transformaciones de los prejuicios sociales, y los prejuicios se hacen presentes en las percepciones que tenemos del pasado hist\u00f3rico (realidad). Los constructores de la narrativa hist\u00f3rica nacional, reproducen una serie de prejuicios de los cuales son conscientes o inconscientes. En este sentido la pretendida neutralidad de muchos, solo deber\u00eda ceder el paso a aproximaciones que buscan ser objetivas al explicitar y reducir los sesgos personales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los prejuicios son elementos distorsionadores (en mayor o menor medida) de la percepci\u00f3n de una realidad concreta; adem\u00e1s forman parte de las ideolog\u00edas, mentalidades o visiones dentro de la sociedad. No puede prescindirse f\u00e1cilmente de ellas, ya que est\u00e1n ancladas en creencias, antes que en ideas. Lo que puede hacerse con ellas es explicitarlas, denunciarlas y descartarlas (procurando no reemplazarlas por otros prejuicios o sesgos).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el caso de la percepci\u00f3n social de la historia peruana, son muchos los prejuicios que se hacen evidentes ante un an\u00e1lisis detenido. Los prejuicios son de diversa \u00edndole: pol\u00edticos, culturales, sociales, etc. El problema fundamental de ellos es que originan visiones deterministas del pasado hist\u00f3rico peruano, construyen miradas negativas y tr\u00e1gicas, o incluso revanchistas-beligerantes. Se generan posiciones irreconciliables, identidades excluyentes y visiones pesimistas del pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como sabemos la historia es uno de los elementos m\u00e1s relevantes en la conformaci\u00f3n de la identidad de un grupo. Por ello resulta clave examinar la historia que predomina en el imaginario colectivo de un pa\u00eds, los prejuicios que la cruzan y los intereses o contextos que los afianzan. Los discursos vigentes (pol\u00edticos, sociales) se sostienen en percepciones o lecturas de una realidad hist\u00f3rico-social, evidencian por lo tanto \u201cversiones del pasado\u201d, las cuales deben ser miradas cr\u00edticamente para observar su consistencia y el tipo de identidad que reproducen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Descartar las miradas condenatorias de todo lo occidental, revisar los vicios asignados a lo \u201ccriollo\u201d o \u201cind\u00edgena\u201d, prescindir de las visiones solo laudatorias de lo andino, evitar los discursos revanchistas y desterrar la visiones simplistas del pasado, son pasos imprescindibles para valorar y criticar en justa medida los elementos y actores que conforman nuestro pasado hist\u00f3rico, que a su vez permitir\u00e1n entender mejor nuestra realidad presente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(1)\u00a0\u00a0\u00a0 Marc Ferro. Como se cuenta la historia a los ni\u00f1os en el mundo entero. FCE. M\u00e9xico, 1990, p. 9. El autor franc\u00e9s tambi\u00e9n se\u00f1ala: \u201ccontrolar el pasado ayuda a dominar el presente, a legitimar dominaciones e impugnaciones\u201d. pp. 9-10.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(2)\u00a0<em>\u00a0\u00a0 <\/em>El historiador peruano Juan Luis Orrego, se\u00f1ala refiriendo al pr\u00f3ximo bicentenario de la independencia: <em>Doscientos a\u00f1os despu\u00e9s, las nuevas investigaciones deben seguir desprendi\u00e9ndose de la vieja visi\u00f3n heroica, epis\u00f3dica, maniquea y elitista. Heroica, en cuanto est\u00e1 destinada a mistificar a determinados personajes; epis\u00f3dica en la medida en que se descontextualizan los acontecimientos; maniquea porque representa a la sociedad segmentada entre patriotas y realistas; y elitista, pues privilegia la acci\u00f3n de un grupo hegem\u00f3nico y relativiza la participaci\u00f3n de sectores populares e incluso posibles proyectos pol\u00edticos fallidos. Las nuevas investigaciones deben servir como insumos para emprender el gran debate sobre la memoria, en el que los peruanos decidamos qu\u00e9 elementos del pasado deben ser rescatados en funci\u00f3n de un proyecto nacional inclusivo, democr\u00e1tico, diverso y descentralizado<\/em>. Reconstruyendo la independencia, diario El Comercio, 10 de enero del 2010.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(3)\u00a0\u00a0\u00a0 La \u201cHistoria desde abajo\u201d es un concepto de narraci\u00f3n hist\u00f3rica dentro de la Historia social. Se centra en la perspectiva de la gente ordinaria (la chusma para algunos), en contraposici\u00f3n a la historia tradicional que enfatizaba la perspectiva de los grandes l\u00edderes pol\u00edticos, militares, entre otros. El t\u00e9rmino fue propuesto por el historiador franc\u00e9s Georges Lefebvre, pero fue desarrollado y popularizado por historiadores marxistas brit\u00e1nicos como Christopher Hill, Eric Hobsbawm, Raphael Samuel, R. Hilton y E.P. Thompson (History from below). Esta escuela hist\u00f3rica priorizo sus estudios en los campesinos y obreros, ello debido al enfoque clasista propio del marxismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(4)\u00a0\u00a0\u00a0 En <i>Di\u00e1logos con el Per\u00fa. Ensayos de historia<\/i>. Fondo Editorial del Pedag\u00f3gico de San Marcos. Lima, 2009, pp. 391-392.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(5)\u00a0\u00a0\u00a0 Mart\u00edn Tanaka. La historia y la identidad peruana. Diario La Rep\u00fablica, 19 de febrero del 2012. En el mismo art\u00edculo el autor indica: <em>Sobre la Independencia habr\u00eda que leer m\u00e1s a Scarlett O\u2019Phelan, quien rescata una larga historia de sublevaciones mestizas y criollas en nuestro territorio. Sobre el siglo XIX y la formaci\u00f3n del Estado nacional habr\u00eda que leer a Crist\u00f3bal Aljov\u00edn, Gabriela Chiaramonti o Cecilia M\u00e9ndez, por ejemplo, quienes muestran complejas articulaciones pol\u00edticas entre elites y sectores populares. M\u00e1s adelante perdimos la Guerra con Chile pero, como muestra Carmen McEvoy, ser\u00eda un error asumir el discurso del triunfador, seg\u00fan el cual ellos ganaron por ser \u201csuperiores\u201d y nosotros \u201cinferiores\u201d. Finalmente, ya en el siglo XX, el propio Sinesio L\u00f3pez ha planteado la visi\u00f3n de un Estado que va democratiz\u00e1ndose progresivamente a partir de \u201cincursiones de los de abajo\u201d<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.larepublica.pe\/columnistas\/virtu-e-fortuna\/la-historia-y-la-identidad-peruana-19-02-2012\">http:\/\/www.larepublica.pe\/columnistas\/virtu-e-fortuna\/la-historia-y-la-identidad-peruana-19-02-2012<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(6)\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u2026 en el Per\u00fa, los intentos por elaborar una \u201cmemoria feliz\u201d no han tenido \u00e9xito. Ni la narrativa criolla, que representa la historia oficial, ni menos a\u00fan la \u201cidea cr\u00edtica\u201d, que puede considerarse como un discurso neoindigenista, han significado la elaboraci\u00f3n de una \u201chistoria justa\u201d que reconozca los \u00e9xitos y sufrimientos de las distintas comunidades, y que, por tanto, cristalice una imagen en la que todos los peruanos podamos reconocernos. Es decir, no se ha forjado una narrativa que nos abarque a todos, instituy\u00e9ndonos como un pueblo de ciudadanos iguales en derechos pero diferentes en otros muchos aspectos. La constataci\u00f3n de este hecho no deber\u00eda hacernos renunciar a la construcci\u00f3n de una \u201cmemoria feliz\u201d. Por el contrario, solo de la radicalizaci\u00f3n de la apuesta por lograr una \u201chistoria justa\u201d puede advenir esa \u201cmemoria feliz\u201d que tanta falta nos hace<\/em>. Gonzalo Portocarrero, <i>Racismo y Mestizaje<\/i>, Fondo editorial del congreso del Per\u00fa, Lima 2007, pp. 379-380.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VICIOS DE LA ENSE\u00d1ANZA DE LA HISTORIA &nbsp; Existe un abismo entre la historia producida por la academia y la historia que se ense\u00f1a en las escuelas. 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