Imperio: poder, cuerpo, género y ciencia

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“La historia de cualquier país, si se presenta como si fuera la de una familia, disimula grandes conflictos de intereses…”  – Howard Zinn

 

“To know the History of Science is to recognize the mortality of any claim to universal truth.” – Evelyn Fox Keller

 

Los espacios de reclusión son un reflejo de la cultura, la ciencia, y género. Precisamente es la reclusión uno de los espacios idóneos que sirve en el análisis de la historia de la ciencia con el propósito de entender las relaciones de poder en un país pero también en un imperio. Por supuesto que pueden variar mediante la historia y de cultura en cultura. Los estados usan los espacios de reclusión con el propósito de intentar ejercer un control social. Los imperios también. Véase los casos de los presos políticos, o el caso de la prisión de Guantánamo, una de las fichas claves en los reclamos de sectores sociales, en el que incluso algunos mandatarios asumen posiciones  durante sus campañas electorales, y después pero que también se han ejercido incluso presión en el ámbito internacional.

 

En cierta medida, imperio se puede entender con el objetivo de: “designar el dispositivo global contemporáneo” (M. Hardt y A. Negri). Las relaciones de poder imperiales se ejercen mediante guerras – en la cual ciencia es esa herramienta en múltiples formas – pero también mediante alianzas que involucran los “fracasos”, o “victorias” pero que también pueden ser bastantes difusas. En los casos de las Guerras Mundiales se ponen de acuerdo los países. Algunos países se demoran en entrar; mientras que otros entran sin pensarlo mucho. No sin aras de reconocer que se supone que en base a críticas establecidas que se  han desarrollado ya ciertas “éticas”, como las no violaciones. Sin embargo, las violaciones en Guerras continúan ocurriendo. Precisamente es el ejercicio de la violación una de las formas de prácticas de poder de subordinación sobre el cuerpo, que se ejecuta mayormente sobre las mujeres.

 

El imperio español fracasó en su intento de colonización de lo que hoy conocemos como Estados Unidos. Sin embargo, Inglaterra colonizó Estados Unidos, y en 1898, Estados Unidos colonizó Puerto Rico (F. Picó; F. Scarano).

 

A la luz de la investigación de la cárcel, desde la perspectiva de género, se dilucida relaciones de poder bastante evidentes con procesos en forma de espiral, desde la metáfora de espiral que propone D. Haraway. Es decir, no unidireccionales.

 

En el caso de Puerto Rico, también he dilucidado que ciertamente los imperios intervienen con discursos proteccionistas. Discursos por el cual se destaca el imperio estadounidense; pero, en el proceso de las reformas carcelarias con sus complejidades y reapropiaciones locales por supuesto.

 

Sin embargo, la mayor razón que quiero explicar es ese sistema patriarcal como un Imperio. Con esto, nótese que será desde la mirada crítica. No quienes estudian la violencia es porque estén necesariamente de acuerdo con la violencia. Valga la aclaración.

 

El sistema patriarcal con el símbolo masculino como figura que domina la esfera doméstica y pública; pero, que negocia espacios con el propósito de permanecer en ciertas posiciones como fichas de juego.

 

En el caso de la reclusión en Puerto Rico, en el siglo XIX, XX y XXI entre las tareas que asignaban de forma consistente en las mujeres confinadas ha sido coser (K. Santiago; F. Picó). Ciertamente se desarrolló la tecnología de coser a través de los siglos (antes se cocía a mano, hoy hay máquinas de coser). La primera penitenciaría de mujeres, la Escuela Industrial de Vega Alta, surge finalmente, en el 54, por las preocupaciones de científicos, intelectuales, sectores sociales y el estado en torno al hacinamiento, la higiene, la alimentación y la salud en los espacios de reclusión. No cambió, sin embargo, el intento de reforzar – o mejor dicho de intentar tener el control de los roles de género en la cultura.

 

En base a esto, desde mi posición en la Historia de la Ciencia, donde parto de un análisis cultural, por su puesto incluyendo la mirada de género planteo otra capa:

 

No existe paradigma alguno en lo que ese Imperio (patriarcal) que establezco como categoría de análisis intenta en torno a los roles de género.  

 

En las relaciones de poder durante el imperio español múltiples razones obstaculizaron el proceso de crear la primera cárcel para mujeres. En ese entonces, siglo XIX, el espacio de reclusión era la Casa de Beneficencia en donde la reclusión era mixta. En la relación de PR, a partir de la invasión en 1898 del imperio estadounidense, hubo múltiples procesos de reformas carcelarias. Por supuesto que hubo reapropiaciones. Es decir, desde aquí expertos internacionales y locales tomaron en cuenta las necesidades culturales de Puerto Rico para que los espacios de reclusión fuesen más humanos. Las condiciones para los confinados y confinadas eran nefastas pero en las confinadas era peor por su invisibilización. Sin embargo, no es hasta 1954, a raíz de los diversos factores que mencioné, que nace la primera cárcel exclusivamente de mujeres en PR.

 

Entonces, a la luz de esto me interesa analizar ciertamente el concepto de Imperio como metáfora. Ese es el imperio del cual también tenemos que hablar. No con el propósito de invertir el análisis, sino con el propósito de promover cambios. No propongo un descubrimiento. Por el contrario, ese Imperio (patriarcal) que lleva milenios, aun con los cambios en espiral mediante la historia. Ese sistema patriarcal es el Imperio.

 

El sistema patriarcal se había delineado por las asociaciones de lo “natural” hombre-mujer, conectado a todo un régimen de creencias. Sin embargo, las relaciones entre parejas del mismo sexo han existido a través de la historia. Sólo que habían sido poco estudiadas hasta décadas recientes. De esta forma se pone en cuestionamiento esa binaridad. Por el contrario, como he mencionado anteriormente el género debe entenderse en plural por qué no es binario sino un abanico de posibilidades.

 

Es importante hacer énfasis por el momento – con el propósito de evitar confusiones – en aspectos importantes que:

 

(1) hegemonía ≠ imperio

(2) misoginia ≠ sistema patriarcal

(3) sexo ≠ género

(4) equidad ≠ igualdad

 

Sin embargo, por esta misma línea es la metáfora del sistema patriarcal lo que planteo. Precisamente, ha sido mediante los cuerpos que se han realizado batallas (pero también guerras) a través de la historia; en torno al intento de control social en lo interior (doméstico) y lo exterior (público).

 

No pretendo trazar victorias ficticias de forma mesiánica. Por el contrario, quiero explicar las relaciones de poder de género, – no como lo masculino o lo femenino sino como un abanico de las posibilidades – en la ciencia como parte de la cultura. Sin embargo, también está la capacidad de resistencia pero también momentos coyunturales de unidad en la práctica de las cuales se han obtenido logros.

 

La igualdad “naturalmente” no existe. La igualdad se construye y se reconstruye constantemente, aun después de los desastres que dejan las Guerras. Decisiones tomadas por el Imperio (patriarcal) que planteo que no son necesariamente las mismas Guerras (económicas), sino también las Guerras culturales, mediáticas o territoriales, entre otras formas de Guerras, como cuando se intenta domesticar, pero también están las líneas intercaladas en los intentos de control social de sostener los roles de género en su sitio que no han variado mucho.

 

No existe ningún paradigma en eso.

Author: Nahomi Galindo

Nahomi Galindo es profesora. Ha publicado y presentado conferencias a nivel internacional. Sus áreas de investigación son el proceso histórico de la ciencia, el imperio, la salud y la medicina y su impacto en los cuerpos desde el género. @galindomalave

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